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jueves, agosto 4

Chile está desnudo

Citaré a Guido Muttarelli, quien es uno de mis amigos y que estudia Profesorado de Historia en la hermana República de Argentina. La próxima semana estará de visita en medio de este ambiente caldeado y justamente comentó -entre otras cosas- esto sobre nuestra querida faja de tierra. Creo que el fragmento dice mucho y sirve para comenzar lo que necesito decir.

"Tuve varias oportunidades de cruzar la cordillera. La primera, frustrada en Diciembre de 2008 por la poca previsión. La segunda exitosa, en Mayo de 2009 que me dejó con ganas de volver. El segundo viaje en 2010 fue algo más largo y a la vez disfruté menos. Encontré a Santiago más deslucido que en 2009, como triste por el terremoto (o por Piñera, ya no sé). Ésta será la tercera vez en que vaya. Tengo grandes expectativas y muchas ganas de ir otra vez. Ganas de reencontrarme con algunos amigos, con esa ciudad maravillosa que es Santiago, con ese país con alma de pueblo chico, como alguna vez dijo alguien por ahí, con esa pequeña París que es Providencia y con ese traumático sistema de transportes que tanto dolor de cabeza trae a los trasandinos y tan felices hace a los turistas. Lo que sí es cierto e inevitable es que Chile cambió. No sé cuándo, porque no me di cuenta y tampoco creo que otros se hayan dado cuenta. Ese país es muy distinto a 2005 o 2006. Chile es otro y cambió tan lento que fue imperceptible. Como las placas, que siempre se mueven bajo la tierra y que sólo en contadas ocasiones dejan sentir su roce para provocar los tan fatídicos terremotos que son el sello característico de aquella tierra."


Prohiben entrada a estudiantes en Metro de Santiago por motivo de las protestas.

Me angustia todo lo que está pasando. Me da vergüenza que en Chile, para evitar una manifestación pública y pacífica, se le prohíba la entrada a los estudiantes en el Metro; que se divulgen datos personales de alguien para intimidar y bajar los movimientos sociales; que el Gobierno deje de autorizar marchas y el uso de espacios públicos para manifestar su descontento y para deslegitimar un movimiento que defiende una causa justa; que crean que pueden meternos el dedo en la boca con propuestas que NO solucionan el problema de fondo.


Carabineros revisando mochilas con lumazo incluido (hace 2 semanas)


Represión en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile (hoy)

Me da vergüenza que haya gente que todavía defiende un sistema sociopolítico tan injusto y mediocre, me da vergüenza que los medios de comunicación tradicionales sirvan a los mismos de siempre y los periodistas no puedan informar las cosas tal como son. Me da vergüenza toda esa gente que quiere sacar a los militares a la calle y, lo que me da más vergüenza, es pensar que Chile realmente tiene tres mundos diferentes: el resto del país y una capital polarizada entre un lado rico (Plaza Italia para arriba) y un lado medio-pobre (Plaza Italia para abajo).

El problema de Chile no es que haya cambiado, de hecho, sigue siendo igual que hace muchos años. El tema es que ahora Chile está desnudo, esa imagen de país desarrollado donde a través del trabajo y el esfuerzo personal uno podía cumplir sus metas y proyecciones se acabó. Hace rato que las estructuras sociopolíticas huelen a muerto, hace rato que ya se sabía que el sistema político no funcionaba y no lograba canalizar las demandas ciudadanas, y no lo digo en virtud del "una vez que pasan las cosas todos dicen que sabían que iba a pasar" ... sino que era algo que se veía y se sentía.

No me da vergüenza mi país, tampoco me da vergüenza su gente; esa gente esforzada y luchadora incansable que vela por el bienestar de sus familias y de sus hijos; no me puede dar vergüenza la clase media que paga sus impuestos de forma honrada y no recibe ni una migaja por parte del Estado; mucho menos me pueden dar vergüenza los cientos y miles de padres de familia que día a día trabajan por sueldos injustos para poder dar de comer a sus hijos.

Sería demasiado populista decir que me da vergüenza absolutamente toda la clase política, porque sé que en algún recóndito sillón de alguna de las instituciones que rigen los poderes del Estado hay uno que otro político honesto. Sería demasiado fácil también catalogar a todas las huestes de verde (Carabineros) de cobardes y matones por hacer uso indiscriminado de sus fuerzas contra gente que lleva cartelitos o que va a marchar. Sería también muy fácil comentar que los desgraciados violentistas de siempre merecen las penas del infierno, ¿pues acaso sus vidas no son un infierno a estas alturas?

Siento una frustración enorme, una rabia tremenda y una pena que me deja un enorme nudo en la garganta, un llanto reprimido que perfectamente podría tener espasmos y es que, en estos momentos, Chile no me parece un buen lugar para criar a mis (futuros) hijos. Me daría una pena tremenda que uno de ellos me preguntara alguna vez: "¿Papi? ¿Por qué los policías le pegan a los niños y lanzan bombas lacrimógenas a los colegios? ¿Es que acaso no piensan que podrían ser sus hijos?" ... y tenga que decirle que en este país de mierda se nos hace pelear entre nosotros para dejar tranquilos a los mismos de siempre.

Me da una impotencia enorme ver cómo toda una masa de ciudadanos pide cambios concretos, cambios justos, cambios realmente radicales y necesarios para poder vivir en una sociedad mejor; y que los que tienen el poder para hacerlo -en teoría, porque el sistema sociopolítico tampoco deja mucho margen de acción- no hagan nada por nosotros ni por las generaciones futuras.

En las redes sociales se ven conversaciones más valiosas y reflexiones más certeras que en las cúpulas políticas, la gente vive un descontento no sólo en el ámbito de la educación, sino que también en otras materias.

Pero más pena me da que haya gente que ni siquiera sepa lo que está pasando. Gente que vive, literalmente, en otro mundo, en una burbuja. Gente que piensa que los pobres eligieron ser pobres y que les faltaron méritos o esfuerzos para llegar a ser ciudadanos honrados. ¿A cuánta gente, en las poblaciones, se les niegan oportunidades de trabajo por el domicilio donde viven? ¿A cuántos se les cerraron las puertas de la educación en sus narices y tuvieron que valérselas por sí mismos aprendiendo que la calle era el único mundo donde podrían sobrevivir? ¿Acaso ninguno de ustedes ha pensado que, estando en el pellejo de ellos, harían las mismas atrocidades y quizás hasta cosas peores? No los justifico, la violencia no tiene justificación, pero sí tiene sus motivos, y es que cuando toda una sociedad te margina, ¿qué más le puedes pedir a la gente?.

Me da pena por aquellos a quienes llamamos "hijitos de papá", porque tampoco es culpa de ellos el ignorar lo que pasa acá abajo, ni mucho menos es culpa de sus padres que probablemente también se saquen la chucha trabajando para darle lo mejor a su familia. No es culpa de ellos tener dinero y poder darse el lujo -porque eso es en Chile- de llegar a la universidad en auto, de pagársela al contado y de no tener que endeudarse con un banco a 20 años para poder tener un trabajo, ni mucho menos es culpa de ellos que nosotros tengamos que mendigarle al Estado una ayudita y no nos la den porque somos de clase media.

La culpa es del sistema, un sistema que no permite que se crucen, que no permite que los ricos conozcan a los pobres y viceversa, porque claro que debe ser terrible -para un economista- mirar los índices de cesantía y sentir pena porque la economía del país no aprovecha todos sus recursos, pero puta que debe ser distinto mirar esos números y ver que los papás de tu mejor amigo no tienen trabajo y tienen que andar mendigando de casa en casa o vendiendo lo que no tienen para poder subsistir.

Este sistema sociopolítico, en que los de un lado no coinciden con el otro, además de fomentar la ignorancia, los prejuicios y los resentimientos de una clase contra otra, hace un tremendo daño, y es que cada cual va a velar por su grupo económico. Cuánta pena me da cuando verbalmente pelean ricos contra pobres, siendo que si se conocieran probablemente serían amigos y se darían cuenta que tienen muchas cosas en común, aparte de ser seres humanos propiamente tales.

Me da pena que Chile, en cuanto a estructuras socioeconómicas, sea un país tan segregado, tan injusto y tan poco humano. Me da pena que haya gente que, justamente, por estas cuestiones de la vida, ignore los problemas que viven los demás y piensen que todos los que protestan son comunistas, que todos los estudiantes que están en las calles son unos vagos de mierda y que piensan que queremos que se nos regale todo en bandeja, cuando en realidad, simplemente queremos oportunidades reales y poder darle una vida mejor a nuestros hijos y a los que vienen detrás de nosotros, porque todos estos cambios no son necesariamente para nosotros, sino para las generaciones futuras.

La intransigencia de la que habla el gobierno, en realidad, no es más que tenacidad, coraje y persistencia. Pues si no alzáramos la voz ninguno de estos temas estaría en el tapete, seguiríamos riendo con las estupideces que dice Piñera y de gobierno del cambio sólo nos quedarían las palabras rimbombantes de sus ministros y sus cambios ínfimos y mediocres. El gobierno quiere que volvamos a clases, pues volveremos cuando resuelvan nuestras demandas, hay cosas mucho más importantes que un año de estudio, por ejemplo, el futuro de nuestros hijos.

Yo no quiero que mis hijos vivan en un país tan injusto, un país donde, en vez de sentirnos acogidos y jugando de local, nos sintamos prisioneros y pensemos que las autoridades y el sistema político que tenemos no está a la altura de sus ciudadanos. No remataré con un ¡Viva Chile mierda!, diré ¡Vivan los chilenos mierda! Porque este país no es ni de los estudiantes, ni de los empresarios, es de los chilenos o tiene que serlo.

Yo sí creo que se pueden cambiar las cosas y se pueden mejorar las condiciones de vida de todos nosotros, ya basta de vivir en una sociedad tan absurda y ridícula.


Visión Siete: Palos para estudiantes de Chile (vea desde el 01.15)

Ariel Cruz Pizarro

lunes, junio 20

¿Momento de Crisis?

Les prometo que, próximamente, se vendrá una entrada dura no sólo para el gobierno de Piñera (sí, Piñera, monitorea esto, ¡ándate a la chucha!), sino también para la política. Me falta madurar un poco más la idea y comprender mejor qué es lo que está pasando en nuestro país para poder escribirlo de una manera que sea sencilla de comprender. Me cuesta ver hacia dónde se dirige Chile...

Si hiciéramos la comparación con un bus, Chile está pasando por un serio proceso de revisión técnica. Lamentablemente no todas sus piezas andan en buenas condiciones, y hasta el momento no la está aprobando. ¡No se necesitan manitos de gato, se necesitan piezas originales! Es increíble que, teniendo los recursos, todavía sigan siendo tacaños a la hora de invertir en la gente y sean tan codiciosos como para agarrar todas las monedas que caen del Estado (en proceso de desmantelamiento).

Y ojo, para variar, las turbulencias políticas de este gobierno, el descontento de la gente y el despertar de las masas es sólo la punta del iceberg. El cambio, ahora que me pongo a analizar detenidamente las cosas, es sólo uno de los aspectos importantes de lo que está pasando en la mentalidad chilena, pero no es el único, aunque sí el más fácil de identificar.

Por cierto, la Concertación tampoco es la solución para el dilema que me estoy planteando en cuestión (Les adelanto algo, una de mis preguntas es ¿qué mierda haremos cuando acabe el gobierno de Piñera?).


La ética y la política están al servicio del dinero

¡Y después hablan de esto!


Minuto 00.40 al 01.46 para ser preciso

Particularmente molesto. ¿Así quieren que llame MI país a este país que no me pertenece?

Ariel Cruz

sábado, junio 18

El fondo de las demandas estudiantiles chilenas

Hoy, sábado, cumplo lo que adeudo: hablar sobre las actuales movilizaciones estudiantiles, comentándoles cuáles tipos de movilización se están usando, explicando el petitorio de la CONFECH y explicarles, especialmente a la gente de otros países, porqué este tipo de protestas se dan en Chile.


Visión Siete - TV Pública argentina. Columna del analista internacional Pedro Brieger

1.1 La educación es un punto nodal de la sociedad

La importancia que tiene la educación para un país es enorme. Pensemos que se trata de la formación de los jóvenes y profesionales con los que un país tendrá que surgir cuando la generación que es adulta vaya decayendo; a través de la educación no solamente se entregan conocimientos, de forma implícita se reconoce una forma de aprehender el mundo, una forma de evaluar y entender el entorno, un conjunto de valores y una imagen propia del país, en pocas palabras, la educación es un gran responsable de la construcción de la identidad de un país.

Mucho se habla en Chile de que somos los mejores de Latinoamérica -junto a otros países como Argentina, Brasil, Uruguay o México por nombrar algunos-, que tenemos un gran crecimiento económico, que gente de otros países viene a buscar refugio o trabajo en este lugar porque se asume que es un país tranquilo y se venden miles de maravillas al exterior.

Si bien es cierto que algo de verdad hay en todo eso, también cabe destacar el conflicto con la identidad-país que genera el hecho de creerse un país semi-desarrollado y el tener un sistema educativo que solamente sirve para aumentar la brecha económica existente entre la población rica y la pobre. La desigualdad en Chile es escandalosa, lo que la gente quiere es que esto cambie, que sus hijos tengan verdaderas oportunidades y puedan disfrutar de una vez por todas de todos los beneficios que deberíamos tener al ser un país semi-desarrollado. El dinero en este país queda en algunos bolsillos, el resto de nosotros compartimos solo las migajas que nos dejan.

¿Cuál es la solución para los problemas de desigualdad? Una educación de calidad, que permita a la gente escalar posiciones por sus méritos y conocimientos, no por su lugar de nacimiento, su apellido ni sus contactos.

¿Cuál es la solución para la delincuencia? Una educación de calidad, que involucre más a los niños y les haga saber la importancia que tiene el hecho de que se eduquen. Una educación que dé oportunidades reales.

¿Cuál es la solución para tener un país más contento y motivado? No es que sea la única respuesta, pero una buena educación también sirve para contestar esto, una buena educación no es sólo aquella que te da una serie de conocimientos, es también aquella que te forma. A medida que tú te vas conociendo, vas conociendo tus capacidades y tus limitaciones, cosechando más triunfos que fracasos y siendo más feliz. Además, ¿no les parece(ría) más motivante trabajar en un país donde sabes que tus hijos serán bien educados, donde sabes que tendrás oportunidades y donde sabes que en base a tu esfuerzo puedes llegar más arriba?

El tema de la educación engloba muchas preguntas retóricas más, pero para resumirlo todo, es la lucha por nuestros sueños. Todo lo que un país quiere, todo lo que un país necesita, todo aquello por lo cual un país lucha, está reflejado en la educación. Los sueños de una nación (o de un pueblo) están en su educación, serán los hombres del mañana los que continuen el legado que se les dejó. Nuestra educación actual nos dice que Chile quiere ser un país desigual, donde unos pocos tengan mucho y la gran mayoría no tenga nada, donde la mediocridad venza al mérito... eso no es lo que quiere la gente, es necesario un cambio.

1.2 ¿Por qué se mantiene el status quo en materia de educación?

Cito la columna "Por qué les tienen miedo a las universidades públicas" de Juan Guillermo Tejeda, académico de la Universidad de Chile, en El Mostrador.

"
Al revés de todos los países desarrollados, Chile avanza solitario en un sistema que pretende mejorar la educación destruyendo a la educación pública. Los niñatos que dirigen hoy al país y a su educación se criaron casi todos ellos tomando leche tibia con chocolate en colegios privados y universidades católicas, fueron a hacer sus postgrados a los Estados Unidos, y prosperaron gracias a la dictadura. Desconocen, pues, las bondades de la educación pública. La temen. Sólo quieren que se degrade y desaparezca. (...)

¿Por qué destinan todos los países desarrollados una cantidad que cubre entre el 50% y el 90% del gasto de sus universidades estatales? Porque de otro modo no se garantizan ni la equidad en el acceso, ni la investigación o la creación, ni la libertad de pensamiento.

¿Por qué aquí recibe del Estado la Universidad de Chile apenas el 12 o 14% de su presupuesto? Por miedo: miedo a la política, miedo a la igualdad de oportunidades, miedo a la libertad de cátedra, miedo a la existencia de centros avanzados de pensamiento, miedo al Chile real, miedo a no seguir controlando el país completo unos pocos con los apellidos de siempre, el dinero de siempre y la mediocridad de siempre.

Tienen miedo a la igualdad de oportunidades porque, con el corazón hundido en el pesimismo y en el abuso, creen en una sociedad clasista, condescendiente y humillante. Jamás las universidades privadas, muchas de las cuales están ahí para hacer negocio o para difundir ideologías abusivas, se harán cargo de la equidad en el acceso a la educación. Es como encomendarle esa tarea a los bancos o a los supermercados. La Universidad de Chile y las demás universidades públicas tienen una gloriosa tradición al servicio de la equidad.

No les gusta a nuestros gobernantes pirulos ni la libertad de cátedra ni la libre expresión. Prefieren seguir el estilo de las universidades privadas que tienen a los profesores contratados por semestres para que nadie se ría en la fila. Se mofan así de la condición de los académicos, degradan la carrera docente, destruyen la libertad que es inherente al pensamiento. Las universidades públicas, en cambio, garantizan la tolerancia porque están hechas para eso, esa es su función, y no dependen de un patrón o de un dueño privado. (...)

Tener el Estado universidades y negarles los recursos es como tener un avión y no ponerle combustible. Contra esa ceguera vamos a luchar. Porque, como bien dicen los estudiantes, la educación no es una mercancía. La universidad pública no es un negocio. El país no es de unas cuantas familias ni de unas cuantas empresas sino de todos los chilenos y chilenas."

No creo que haya que agregar más palabras al artículo (les recomiendo leerlo completo), si Chile está como está, es porque después de la dictadura de Augusto Pinochet, literalmente vendieron y privatizaron todo lo que se podía privatizar, tendencia que continuó con los gobiernos democráticos de la Concertación y que ahora se agudiza con Piñera. No pretendo hablar de cómo era antes la educación en Chile ni de cómo el Estado tenía un activo rol dentro del financiamiento de las universidades, porque eso ya no está y difícilmente se va a replicar de igual manera.

Otro de los temas de fondo que hay en las movilizaciones estudiantiles es, además del de los sueños de una nación, el hecho de que en Chile todo sea una mercancía, todo sea capitalizable. La educación en Chile, de manera descarada, ha sufrido esta privatización y se ha convertido en una industria (?) lucrativa. La gente crea colegios y universidades, no por vocación de servicio -casos hay, pero son los menos-, sino que simplemente para ganar dinero. Se cree que los estudiantes son meros receptores de conocimiento, no se les permite tener organización estudiantil ni mucho menos se les da una formación cívica, el resultado es algo así como una masa de personas sin pensamiento crítico, que sólo sabe recibir y ejecutar las órdenes que les dan desde más arriba. Adivine... ¿a quién cree que le conviene esto?

Estando inmerso en un país donde el sistema económico imperante es el liberal -porque no hablemos de Estado de Bienestar o sistema mixto, eso es una pantalla-, la mejor forma de destruir la educación pública, ya sea a nivel de colegios o de universidades, es limitando sus recursos para que no puedan competir con las entidades privadas. Al final, la gente pobre se educa en los colegios pobres, y los ricos se educan en los colegios ricos. Así se mantiene el status quo y los de arriba (para variar) no tienen nada que perder ni temer.

1.3 La Revolución Pingüina de 2006 y el movimiento actual

Resumamos. En los dos puntos anteriores creo que queda más que claro que la lucha por la educación en nuestro país tiene que ver con asuntos de fondo y de estructura de la sociedad chilena, mientras no se reforme la educación, nuestro país y nuestra sociedad no cambiará. Los asuntos estructurales serían: a) Dejar de tener una educación que pisotee los sueños de las generaciones de jóvenes que se ven metidos en el sistema. b) Poner mano firme y evitar de una vez por todas que domine una educación con fines de lucro, haciendo que el Estado tenga un rol más activo y brinde (la verdadera) alternativa de una educación pública de calidad. c) Estar a la altura de lo que queremos ser como país.

Una vez hecho este ejercicio, prosigo. En 2006, muchos recordarán la Revolución Pingüina, donde el rol pasivo del gobierno, su lenta reacción y el gran impacto mediático hicieron que el tema por fin se pusiera en el tapete. Los métodos de movilización fueron siempre los mismos: la toma de las instituciones educativas, la paralización de las instituciones educativas y las marchas en diferentes ciudades por la misma causa. ¿Por qué no se solucionó el problema en ese entonces? ¿Por qué ahora se protesta por (casi) LO MISMO? Sencillo, la clase política zanjó el tema con su grandiosa política de los acuerdos -léase el sarcasmo-, así que tanto los que se dicen de izquierda como la derecha se dieron la manito y acordaron reformar la educación. Así nació la LGE (Ley General de Educación), que es casi la misma LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza) solo que tiene alguna que otra modificación y no es tan explícita respecto al lucro en la educación. O sea, solución parche y el problema de fondo continúa. ¡Muy bien!

Que quede claro, si el chileno promedio odia a la clase política como bloque es porque siente que no sabe interpretar las demandas ciudadanas ni tiene los cojones para cambiar el status quo, privilegiando (casi) siempre los intereses privados y no el bienestar de las personas. En pocas palabras, la clase política no sirve para canalizar sus ideas, son (una tropa de) inútiles. Y después quieren votos y prometen (lo mismo de siempre)... já!.

Actualmente, el movimiento estudiantil tiene (casi) los mismos ingredientes: tomas, paralizaciones, marchas y una demanda que tiene un fondo justo. Los medios de comunicación ya no se prestan para fomentar ideales a través de estos movimientos, ahora se dedican a cercenarlos mostrando su violencia, mostrando la opinión de la gente contraria para que los chilenos se graben en la cabeza: "los estudiantes son malos, quieren todo gratis, eso es una utopía". Con un gobierno de derecha como el de Piñera, más no se podía esperar.

Aquellos que aún tenemos cabeza y corazón,
sabemos que los sueños no se apagan
como se apaga el fuego de una vela,
nosotros que no nacimos en cuna de oro
ni tenemos garantizado un postgrado en Gringolandia,
sabemos muy bien que los sueños
se cumplen con sudor y lágrimas,
no dejándose vencer ante nada,
luchando ante todo,
por aquello que consideramos justo.


Opinión de Felipe Vidal en Asi Somos - RedTV / 16 Junio 2011

El movimiento estudiantil cada día cobra más fuerza, el rol "pasivo" que ha tenido el Gobierno al no pronunciarse mucho sobre el tema y dejar a Joaquín Lavín como carne de cañón bien puede costarles caro, esto todavía no acaba.

1.4 El petitorio de la movilización estudiantil

Bien, mucha gente critica que se quiere todo gratis, que los que se manifiestan son puros comunistas y un montón de cosas más, en el fondo, lo importante, es que la gente aún no se convence del todo de las demandas estudiantiles, básicamente por la misma razón de siempre: la tergiversación de la información que hacen los medios masivos de comunicación y la ignorancia del chileno común que cree lo primero que le dicen.

Algo que me parece "malo" dentro del movimiento, es que cada institución tiene sus propios petitorios y que, incluso, las universidades privadas del barrio alto están comenzando a moverse para ir en contra de los petitorios hechos por las instituciones que tradicionalmente representan la educación pública. El petitorio con el cual el Gobierno anda dialogando es el de la CONFECH, acá les dejo el resumen de puntos.

1 -
Acceso con equidad, calidad, integración y heterogeneidad social en la matrícula. Se resume en rechazar la PSU, crear mecanismos complementarios que permitan un acceso equitativo y que también faciliten la nivelación y mantención de los estudiantes en las carreras universitarias. El acceso debe asegurarse a instituciones educativas de calidad y que tengan también formación cívica; más la garantización del acceso a educación para discapacitados.

2 - Aumentar el financiamiento público de la Educación Superior con un % mayor del PIB (Producto Interno Bruto). Este punto incluye aportes basales de libre disposición para financiar a las universidades públicas. Fondo de revitalización de las universidades estatales. Reestructuración del sistema de becas y ayudas estudiantiles para dejar de depender de un sistema que tiene como base el endeudamiento familiar. Pase escolar gratuito y de carácter nacional. Eliminación del Aporte Fiscal Indirecto. Que el Estado se haga responsable de la educación pública.

3 - Democratización del Sistema de Educación Superior. Exigir el derecho a la participación triestamental de todas las instituciones de Educación Superior y asegurar la libertad de expresión, cátedra, asociación de estudiantes, docentes y trabajadores en todas las instituciones.

1.5 Balance personal

El sistema educativo chileno está plagado de contradicciones, contradicciones que ya no se sostienen tanto desde el punto de vista ideológico como del práctico. Es imposible que la sociedad siga amparando la creación de instituciones educativas que se dediquen a lucrar (,que reciban aportes estatales) y no brinden educación de calidad. Porque seamos sinceros, ¿Qué va a ser de la mayoría de esos estudiantes que estudian en instituciones malas? El mercado privilegia a quien tiene una mejor oferta, en el curriculum de las personas -lamentablemente- pesa el nombre de la institución en la que se estudió justamente por lo mismo, porque se sabe que no se trata de la misma calidad de educación. ¿Quién le va a pagar la deuda a aquel estudiante que estudió en una de esas casas de estudio de dudosa reputación?

El fondo de la demanda estudiantil es el que ya mencioné con anterioridad. No se trata de una lucha encarnizada contra los privados ni la libertad de enseñanza -como lo pintan aquellos que defienden el sistema actual- sino de la recuperación de lo público, la recuperación de una educación pública de calidad tanto en colegios como en universidades, con un Estado que asuma sus responsabilidades y no las delege en municipalidades o que se lave las manos. Con una clase política que se dedique de una vez por todas a defender lo que nos pertenece, a propiciar el bienestar de la población y no a privilegiar el bolsillo de unos cuantos.

Si alguien quiere poner a su hijo en un colegio particular, puede hacerlo y está bien que lo haga, cada uno elige. El movimiento estudiantil quiere que se garantice el derecho a la educación, que si tú no tienes dinero para pagar ese colegio particular, puedas optar a una educación de calidad y no tengas menos oportunidades que el que sí paga. En el fondo, que tengas alternativa para poder elegir. Que no tengas que no estudiar en una universidad de peso porque no pudiste pagar un colegio caro, que haya oportunidades, que tu esfuerzo sí rinda frutos.

Para concluir, les dejo la visión de Marcel Claude. Notarán que hay puntos en los que concuerdo, puntos en los que no, pero en general, me parece bastante acertado su análisis respecto a la educación pública y la utilización de los recursos disponibles en el país para resolver el problema.


Entrevista a Marcel Claude, economista y académico de la Universidad de Chile en CNN Chile.

Mi misión acá es la de recopilar, ordenar, entender, analizar y canalizar las ideas de este movimiento estudiantil-. Es responder a esa pregunta fastidiosa de ¿Por qué luchas o piensas que esto es lo correcto? o, para ponerlo en palabras más simples:
interpretar lo que la gente piensa, quiere y siente.

Si no le dio flojera leer y cree que esto le representa, tenga la amabilidad de compartirlo con sus amigos y de decirles a otras personas para que lo lean. En otras palabras, si le gusta, difúndalo. Se lo pido como favor, así le seré útil a la sociedad.

Ariel Cruz Pizarro

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