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domingo, agosto 21

¿Será un cambio de paradigma?

Comentario de Pedro Brieger, el día de la marcha de los paraguas.

De lo anterior, me parece rescatable el hecho de que se quiere una reforma profunda al sistema de educación chileno, que va más allá de si se paga más o se paga menos y tiene que ver con un proyecto-país en educación y en el resto de los ámbitos de la vida. Muchos sectores hablan de intransigencia, de que los estudiantes no están sabiendo ceder, pero el problema real es que aún el Gobierno no toma como posibilidad real y concreta la reforma real e integral del sistema educativo.

La razón por la cual perdió la Concertación fue que no respondían a las demandas de la ciudadanía, que con el pasar del tiempo fueron apernándose en el poder olvidándose del electorado y es que claro, no tiene sentido ni razón de ser una coalición que dice ser de centro-izquierda (en un país abiertamente de centro-izquierda) y que haga políticas de centro-derecha. En estos años de dictadura y democracia se han acumulado muchos problemas sociales de diversa índole, y lo que se busca en el Gobierno es que todas esas promesas de cambio y de soluciones se cumplan, ésa fue la razón por la cual ganó Piñera, porque ciertas personas creyeron que sí podría realizar ese cambio.

Sebastián Piñera cuando era candidato presidencial hablando del acuerdo de la LGE (2009?). Del dicho al hecho, hay mucho trecho.

Sebastián Piñera y sus declaraciones del 11 de Agosto.

No me arriesgaré a decir que en Chile hay un cambio de paradigma absoluto, y que el país desea pasar desde un sistema "neoliberal" con pequeñas ayudas entregadas por parte del Estado para los sectores vulnerables a un sistema de Estado de Bienestar donde el Estado, a través de la recaudación de impuestos y sus propias fuentes de ingreso, asegure educación, salud y previsión para sus ciudadanos (que es lo que se tiene en los países escandinavos, por citar un caso). Pero sí, creo poder decir que dentro de la ciudadanía chilena, comienza a tomar fuerza esta postura del Estado benefactor en educación y, considerando las condiciones de vida del chileno promedio, es normal que así sea.

Un trabajador de clase media vive su vida pagando impuestos y endeudándose en créditos para poder obtener lo que desea. Cuando su hijo crece y entra al sistema escolar, lo más probable es que se esfuerce y renuncie a permitirse ciertos lujos para poder educar a su hijo en un colegio donde se pague, pensando en que "el dinero asegurará la calidad", cosa que dista mucho de la realidad y solo asegura que su hijo se junte con personas de un nivel socio-económico similar. Al llegar a la universidad, vivirá la paradoja de que la familia genera los suficientes ingresos como para ser considerado "no-pobre", pero que no puede pagar la universidad como quisiera porque su sueldo no le alcanza y, si trabajara, probablemente tampoco le alcanzaría (recordemos que el sueldo mínimo en Chile es de $182.000 y una mensualidad ronda entre los $170.000 y los $350.000).

Por lo tanto, surge en muchos la siguiente pregunta: ¿Para qué sirve que uno pague los impuestos si el Estado no me aporta en nada? La educación terminas pagándola tú, la previsión está en manos de privados (AFP) y, en el caso de la salud, la gente que puede pagar sus atenciones en el sistema privado lo hace, porque el sistema público no satisface muy bien las necesidades de las personas. No tan sólo hablamos de una falta de representatividad de las clases políticas o los partidos políticos, ni de la falta de apoyo que tiene el gobierno. Por debajo, también hay un cuestionamiento bastante serio y profundo sobre el status quo. ¿Por qué, si uno paga sus impuestos de forma responsable y trabaja duro, no puede recibir ayudas por parte del Estado que, se supone, garantiza el bien común (y no de unos pocos)?

En materia de educación, el planteamiento de los estudiantes es que el Estado pase de ser un Estado subsidiario que se apoya en los privados para prestar un servicio fundamental para tener un proyecto país, y tome una posición fuerte asegurando una educación de calidad para todos con los recursos públicos, es decir, algo así como un Estado benefactor en materia de educación.

El debate sobre si esto realmente asegurará o no la calidad de educación es asunto de otro costal, porque la educación se mejora en las salas de clases, no es tan sólo cuestión de inyectar dinero y se requieren políticas tanto educativas como sociales de largo plazo; no obstante, sí es materia de esta discusión el cómo queremos que sea nuestro sistema educativo y cómo queremos que se financie. ¿Que cada cual se eduque como pueda y donde pueda, o que realmente el sistema educativo garantice una igualdad de oportunidades y se dé esa ansiada movilidad social gracias al esfuerzo conjunto de un Estado que entrega los recursos y una población que los aprovecha?

Intervención de Gastón Urrutia, dirigente estudiantil de la Universidad del Bío Bío, en la Comisión de Educación del Senado chileno (con Ena von Baer EN APRIETOS incluido).

En vista de todos estos antecedentes, no es sorprendente que se rechace la última propuesta del gobierno de Sebastián Piñera en esta materia (17 Agosto 2011). Es cierto que aliviaría mucho a la muchedumbre de estudiantes de instituciones estatales y privadas la rebaja del crédito con Aval del Estado de un 5.6% a un 2% para equipararlo con el Fondo Solidario. Pero muchos no saben, que para poder lograr esta rebaja, el Estado es quien compra las deudas a los bancos para rebajar los intereses de las tasas al reducir el riesgo del destinatario. En otras palabras, está claro que aumentaría el presupuesto en Educación y se gastarían millones de millones de pesos de recursos fiscales en esta materia, pero esto no soluciona el problema de fondo y cae en el mismo problema de antes: se está beneficiando a los bancos y salen perdiendo tanto los estudiantes (endeudados) como el Estado quien paga más de lo que debería para poder rebajar los intereses.

Dentro de la propuesta, también se propone aumentar los recursos para poder cubrir un porcentaje de la población que pertenece al tercer quintil (gente que promedia un ingreso per cápita de $100.831 y $159.859, es decir US$201 - US$319), sin embargo, esta ayuda no cubriría todo este quintil, sino que a un 20% de los estudiantes que pertenezcan a este segmento. No hay que ser ciego como para darse cuenta que eso, después de tres meses de movilización estudiantil y de una ciudadanía que se muestra afín a las demandas, es insuficiente y no asegura a la enorme clase media de este país un real acceso a la universidad.

Un punto que sí es rescatable es que ya se está reconociendo la crisis del sistema de educación municipal, donde se reconoce la necesidad de migrar el sistema de educación pública a otro tipo de institucionalidad. Sin embargo, al igual que muchas de las propuestas del Gobierno, muy poco se detalla en esas 3 páginas sobre cómo se realizaría en detalle y cómo se garantizaría un cambio real a través de estas medidas.

Aludiendo a lo que comentaba Pedro Brieger, en el primero de los videos, quizás estas propuestas hubieran servido en los primeros meses de movilización, no se puede negar que mejoran enormemente la carga de deuda de muchas personas, sin embargo, a estas alturas, es poco. Muchos colegios y universidades están próximos a perder el año académico y muchos, dentro de los que me incluyo, estamos dispuestos a perderlo. En vista de aquello, sería ridículo que se bajaran las movilizaciones a estas alturas con una propuesta que no cambia el trasfondo del sistema educativo y sólo sirve para perpetuarlo.

Ya en entradas anteriores retraté en buena medida lo que se vive en la educación básica-media, la educación universitaria y el trasfondo que hay detrás de todas estas demandas estudiantiles. El sistema educativo chileno ya no funciona, no se puede sostener tal como está y no necesita tampoco soluciones parches, sino una re-estructuración completa. Quizás la sociedad aún no viva un cambio de paradigma absoluto y desee pasar de lleno a un Estado benefactor, pero sí hay ápices y voces que muestran el deseo de una transición a un Estado de estas características, al menos, en materia de educación.

La educación es uno de los mayores responsables de las construcciones de identidad de un país. No es menor el asunto, cada sociedad le transmite a las futuras generaciones sus ideales, sus sueños, sus proyectos y sus virtudes a las nuevas generaciones a través de esta herramienta. Actualmente, se nos enseña que Chile es un país desigual, que es un país injusto, donde existen recursos y hay crecimiento económico, pero que por distintas razones nosotros no tenemos por dónde asomar nuestras narices en ese crecimiento y no podemos tampoco disfrutar de todas sus virtudes. ¿Por qué querríamos vivir en un país así si podemos cambiarlo, podemos mejorarlo y podemos hacer que realmente sea una tierra de oportunidades?

Ariel Cruz Pizarro

jueves, agosto 4

Chile está desnudo

Citaré a Guido Muttarelli, quien es uno de mis amigos y que estudia Profesorado de Historia en la hermana República de Argentina. La próxima semana estará de visita en medio de este ambiente caldeado y justamente comentó -entre otras cosas- esto sobre nuestra querida faja de tierra. Creo que el fragmento dice mucho y sirve para comenzar lo que necesito decir.

"Tuve varias oportunidades de cruzar la cordillera. La primera, frustrada en Diciembre de 2008 por la poca previsión. La segunda exitosa, en Mayo de 2009 que me dejó con ganas de volver. El segundo viaje en 2010 fue algo más largo y a la vez disfruté menos. Encontré a Santiago más deslucido que en 2009, como triste por el terremoto (o por Piñera, ya no sé). Ésta será la tercera vez en que vaya. Tengo grandes expectativas y muchas ganas de ir otra vez. Ganas de reencontrarme con algunos amigos, con esa ciudad maravillosa que es Santiago, con ese país con alma de pueblo chico, como alguna vez dijo alguien por ahí, con esa pequeña París que es Providencia y con ese traumático sistema de transportes que tanto dolor de cabeza trae a los trasandinos y tan felices hace a los turistas. Lo que sí es cierto e inevitable es que Chile cambió. No sé cuándo, porque no me di cuenta y tampoco creo que otros se hayan dado cuenta. Ese país es muy distinto a 2005 o 2006. Chile es otro y cambió tan lento que fue imperceptible. Como las placas, que siempre se mueven bajo la tierra y que sólo en contadas ocasiones dejan sentir su roce para provocar los tan fatídicos terremotos que son el sello característico de aquella tierra."


Prohiben entrada a estudiantes en Metro de Santiago por motivo de las protestas.

Me angustia todo lo que está pasando. Me da vergüenza que en Chile, para evitar una manifestación pública y pacífica, se le prohíba la entrada a los estudiantes en el Metro; que se divulgen datos personales de alguien para intimidar y bajar los movimientos sociales; que el Gobierno deje de autorizar marchas y el uso de espacios públicos para manifestar su descontento y para deslegitimar un movimiento que defiende una causa justa; que crean que pueden meternos el dedo en la boca con propuestas que NO solucionan el problema de fondo.


Carabineros revisando mochilas con lumazo incluido (hace 2 semanas)


Represión en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile (hoy)

Me da vergüenza que haya gente que todavía defiende un sistema sociopolítico tan injusto y mediocre, me da vergüenza que los medios de comunicación tradicionales sirvan a los mismos de siempre y los periodistas no puedan informar las cosas tal como son. Me da vergüenza toda esa gente que quiere sacar a los militares a la calle y, lo que me da más vergüenza, es pensar que Chile realmente tiene tres mundos diferentes: el resto del país y una capital polarizada entre un lado rico (Plaza Italia para arriba) y un lado medio-pobre (Plaza Italia para abajo).

El problema de Chile no es que haya cambiado, de hecho, sigue siendo igual que hace muchos años. El tema es que ahora Chile está desnudo, esa imagen de país desarrollado donde a través del trabajo y el esfuerzo personal uno podía cumplir sus metas y proyecciones se acabó. Hace rato que las estructuras sociopolíticas huelen a muerto, hace rato que ya se sabía que el sistema político no funcionaba y no lograba canalizar las demandas ciudadanas, y no lo digo en virtud del "una vez que pasan las cosas todos dicen que sabían que iba a pasar" ... sino que era algo que se veía y se sentía.

No me da vergüenza mi país, tampoco me da vergüenza su gente; esa gente esforzada y luchadora incansable que vela por el bienestar de sus familias y de sus hijos; no me puede dar vergüenza la clase media que paga sus impuestos de forma honrada y no recibe ni una migaja por parte del Estado; mucho menos me pueden dar vergüenza los cientos y miles de padres de familia que día a día trabajan por sueldos injustos para poder dar de comer a sus hijos.

Sería demasiado populista decir que me da vergüenza absolutamente toda la clase política, porque sé que en algún recóndito sillón de alguna de las instituciones que rigen los poderes del Estado hay uno que otro político honesto. Sería demasiado fácil también catalogar a todas las huestes de verde (Carabineros) de cobardes y matones por hacer uso indiscriminado de sus fuerzas contra gente que lleva cartelitos o que va a marchar. Sería también muy fácil comentar que los desgraciados violentistas de siempre merecen las penas del infierno, ¿pues acaso sus vidas no son un infierno a estas alturas?

Siento una frustración enorme, una rabia tremenda y una pena que me deja un enorme nudo en la garganta, un llanto reprimido que perfectamente podría tener espasmos y es que, en estos momentos, Chile no me parece un buen lugar para criar a mis (futuros) hijos. Me daría una pena tremenda que uno de ellos me preguntara alguna vez: "¿Papi? ¿Por qué los policías le pegan a los niños y lanzan bombas lacrimógenas a los colegios? ¿Es que acaso no piensan que podrían ser sus hijos?" ... y tenga que decirle que en este país de mierda se nos hace pelear entre nosotros para dejar tranquilos a los mismos de siempre.

Me da una impotencia enorme ver cómo toda una masa de ciudadanos pide cambios concretos, cambios justos, cambios realmente radicales y necesarios para poder vivir en una sociedad mejor; y que los que tienen el poder para hacerlo -en teoría, porque el sistema sociopolítico tampoco deja mucho margen de acción- no hagan nada por nosotros ni por las generaciones futuras.

En las redes sociales se ven conversaciones más valiosas y reflexiones más certeras que en las cúpulas políticas, la gente vive un descontento no sólo en el ámbito de la educación, sino que también en otras materias.

Pero más pena me da que haya gente que ni siquiera sepa lo que está pasando. Gente que vive, literalmente, en otro mundo, en una burbuja. Gente que piensa que los pobres eligieron ser pobres y que les faltaron méritos o esfuerzos para llegar a ser ciudadanos honrados. ¿A cuánta gente, en las poblaciones, se les niegan oportunidades de trabajo por el domicilio donde viven? ¿A cuántos se les cerraron las puertas de la educación en sus narices y tuvieron que valérselas por sí mismos aprendiendo que la calle era el único mundo donde podrían sobrevivir? ¿Acaso ninguno de ustedes ha pensado que, estando en el pellejo de ellos, harían las mismas atrocidades y quizás hasta cosas peores? No los justifico, la violencia no tiene justificación, pero sí tiene sus motivos, y es que cuando toda una sociedad te margina, ¿qué más le puedes pedir a la gente?.

Me da pena por aquellos a quienes llamamos "hijitos de papá", porque tampoco es culpa de ellos el ignorar lo que pasa acá abajo, ni mucho menos es culpa de sus padres que probablemente también se saquen la chucha trabajando para darle lo mejor a su familia. No es culpa de ellos tener dinero y poder darse el lujo -porque eso es en Chile- de llegar a la universidad en auto, de pagársela al contado y de no tener que endeudarse con un banco a 20 años para poder tener un trabajo, ni mucho menos es culpa de ellos que nosotros tengamos que mendigarle al Estado una ayudita y no nos la den porque somos de clase media.

La culpa es del sistema, un sistema que no permite que se crucen, que no permite que los ricos conozcan a los pobres y viceversa, porque claro que debe ser terrible -para un economista- mirar los índices de cesantía y sentir pena porque la economía del país no aprovecha todos sus recursos, pero puta que debe ser distinto mirar esos números y ver que los papás de tu mejor amigo no tienen trabajo y tienen que andar mendigando de casa en casa o vendiendo lo que no tienen para poder subsistir.

Este sistema sociopolítico, en que los de un lado no coinciden con el otro, además de fomentar la ignorancia, los prejuicios y los resentimientos de una clase contra otra, hace un tremendo daño, y es que cada cual va a velar por su grupo económico. Cuánta pena me da cuando verbalmente pelean ricos contra pobres, siendo que si se conocieran probablemente serían amigos y se darían cuenta que tienen muchas cosas en común, aparte de ser seres humanos propiamente tales.

Me da pena que Chile, en cuanto a estructuras socioeconómicas, sea un país tan segregado, tan injusto y tan poco humano. Me da pena que haya gente que, justamente, por estas cuestiones de la vida, ignore los problemas que viven los demás y piensen que todos los que protestan son comunistas, que todos los estudiantes que están en las calles son unos vagos de mierda y que piensan que queremos que se nos regale todo en bandeja, cuando en realidad, simplemente queremos oportunidades reales y poder darle una vida mejor a nuestros hijos y a los que vienen detrás de nosotros, porque todos estos cambios no son necesariamente para nosotros, sino para las generaciones futuras.

La intransigencia de la que habla el gobierno, en realidad, no es más que tenacidad, coraje y persistencia. Pues si no alzáramos la voz ninguno de estos temas estaría en el tapete, seguiríamos riendo con las estupideces que dice Piñera y de gobierno del cambio sólo nos quedarían las palabras rimbombantes de sus ministros y sus cambios ínfimos y mediocres. El gobierno quiere que volvamos a clases, pues volveremos cuando resuelvan nuestras demandas, hay cosas mucho más importantes que un año de estudio, por ejemplo, el futuro de nuestros hijos.

Yo no quiero que mis hijos vivan en un país tan injusto, un país donde, en vez de sentirnos acogidos y jugando de local, nos sintamos prisioneros y pensemos que las autoridades y el sistema político que tenemos no está a la altura de sus ciudadanos. No remataré con un ¡Viva Chile mierda!, diré ¡Vivan los chilenos mierda! Porque este país no es ni de los estudiantes, ni de los empresarios, es de los chilenos o tiene que serlo.

Yo sí creo que se pueden cambiar las cosas y se pueden mejorar las condiciones de vida de todos nosotros, ya basta de vivir en una sociedad tan absurda y ridícula.


Visión Siete: Palos para estudiantes de Chile (vea desde el 01.15)

Ariel Cruz Pizarro

jueves, junio 30

Fotos del Movimiento Estudiantil 2011

Les presento una compilación con algunas de las mejores fotos con las facultades y escuelas de la Universidad de Chile que se han sumado, desde hace bastante tiempo ya, a las movilizaciones estudiantiles de este año. Les adelanto también que me falta fotografiar Beaucheff y todo lo que son las facultades científicas-médicas que están en Independencia.

- Casa Central Universidad de Chile (ver más)

Toma Universidad de Chile / Casa Central
Toma Universidad de Chile / Casa Central
Toma Universidad de Chile / Casa Central

- Facultad de Filosofía y Humanidades: Historia - Filosofía - Lengua y Literatura Hispánica - Lengua y Literatura Inglesa - Pedagogía (ver más)

Toma Facultad de Filosofía y Humanidades / Universidad de Chile
Toma Facultad de Filosofía y Humanidades / Universidad de Chile | Ágora
Toma Facultad de Filosofía y Humanidades / Universidad de Chile
Toma Facultad de Filosofía y Humanidades / Universidad de Chile
Toma Facultad de Filosofía y Humanidades / Universidad de Chile | No + Lucro

- Facultad de Ciencias Sociales: Psicología - Sociología - Antropología - Educación Parvularia - Educación Básica (ver más)

Facultad de Ciencias Sociales / Universidad de Chile
Facultad de Ciencias Sociales / Universidad de Chile
Movimiento Estudiantil Universitario
Facultad de Ciencias Sociales / Universidad de Chile

- Instituto de la Comunicación e Imagen: Periodismo - Cine y Televisión (ver más)

PSU mide billeteras, no capacidades
Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) / Universidad de Chile
Quino | Caricatura Política

- Escuela de Gobierno y Gestión Pública: Administración Pública (ver más)

Escuela de Gobierno y Gestión Pública en Paro / Universidad de Chile
Escuela de Gobierno y Gestión Pública en Paro / Universidad de Chile

- Facultad de Arquitectura y Urbanismo: Arquitectura - Diseño - Geografía (ver más)

Toma Universidad de Chile / Facultad de Arquitectura y Urbanismo

Ariel Cruz Pizarro

jueves, junio 23

Sistema educativo chileno: lo que hay y lo que quiero (Parte 1)

Esta entrada, tiene por objetivo, describir cómo funciona el sistema educativo chileno -especialmente para gente de otros países, pues revisando videos en youtube hay mucha gente que quiere saber y no hay nadie que les explique-.

1. ¿Qué es la educación? ¿Un derecho o un bien?

Para entender las demandas estudiantiles y el trasfondo que hay detrás de ellas, hay que entender cómo se realiza esta suerte de segregación social y el porqué ocurre. Es necesario comprender que, después de la dictadura de Pinochet, Chile adoptó el modelo económico neoliberal (capitalismo), por lo que todas las cosas comenzaron a verse desde el punto de vista del mercado.

El modelo capitalista resuelve las tres preguntas básicas de la economía con el tema de los precios. ¿Qué se produce? Aquello que sea rentable; ¿Cómo se produce? De la forma más rentable posible; ¿Para quién se produce? Para quien esté dispuesto a pagar. Sé que es mucho más complejo que esto, pero en resumidas cuentas esas son las respuestas.

Ahora que tenemos esa base puedo explicar de forma más tranquila. La educación pasó de ser considerado un derecho, a ser un bien. Así es, tal como lo lees. Acá la gente compra educación de la misma forma en que compra las casas, automóviles, televisores y otros bienes durables. Se considera(ba) la educación como una "inversión", pero no como un derecho. De esta manera, cierto porcentaje de la población todavía mantiene una postura de "no deberían reclamar, está bien que la educación se pague".

Para nuestra bendición, desde el movimiento estudiantil del año 2006, esta concepción de la educación ha ido cambiando y la gente está tomando conciencia de que realmente se trata de un derecho y no de un bien. Aunque el problema de fondo está lejos de solucionarse, bien se puede considerar un avance este (parcial) cambio de mentalidad de la sociedad chilena.

2. Tipos de establecimientos educacionales (Básica y Media)

En Chile, existen tres tipos de establecimientos educacionales, con los cuales parte y se acentúa la segregación social de la que se habla y debate tanto en el ámbito nacional como internacional.


Nuevamente pongo esta columna internacional de Pedro Brieger

a) Establecimientos particulares pagados: Este tipo de colegios se financia 100% con el dinero de los alumnos. Existen todo tipo de establecimientos particulares pagados, los hay mediocres, los hay excelentes, los hay dirigidos a la clase media, los hay también para el sector más acomodado.

Para que se hagan una idea, existen colegios que pueden cobrar $30.000 (US$ 60) mensuales, y otros que pueden cobrar mensualidades superiores a $200.000 (US$ 2000), incluso algunas tienen la desfachatez de cobrar en UF (Unidades de Fomento), que es la unidad que se usa para comprar casas o departamentos. Por si fuera poco, también existen colegios donde los padres deben pagar enormes cuotas de incorporación y cumplir ciertos requisitos (especialmente en los colegios católicos).


b) Establecimientos particulares subvencionados: Son colegios pertenecientes a entidades privadas pero que reciben financiamiento estatal para poder subsistir. Es lo que se llama financiamiento compartido; una parte la pagan los padres con las mensualidades y otra parte la paga el Estado a través de la subvención. Existen colegios que pueden cobrar $5.000 (US$ 10) mensuales y otros que pueden superar los $90.000 (US$ 180) por ponerles una referencia. No hay un parámetro que les indique hasta cuánto dinero pueden cobrarle a los padres, aún cuando la subvención sea el mismo dinero para todos.

c) Establecimientos municipales públicos: Es la educación pública chilena. El único pago oficial que se debe hacer es de la matrícula, a principio de año, y éste no supera nunca los $10.000 (US$ 20). Acá en Chile, no es el Estado directamente quien financia a estos colegios, sino que son los municipios quienes reciben la subvención y son ellos los que la traspasan a los establecimientos.

Según las informaciones que manejo, el Estado aporta poco más de 1 UF mensual por alumno (hoy, 23 de Junio de 2011, la UF figura con el valor de $21.869, que es poco más de US$ 40), lo cual apenas alcanza para pagar el sueldo de los profesores. Cabe destacar, además, que el dinero que se paga es proporcional a la asistencia del alumno, por lo que en aquellos colegios donde los alumnos desertan, el establecimiento también pierde dinero.

El único sustento de estos colegios es el aporte de los municipios, quienes son las entidades jurídicas que administran las comunas. Es así como el dinero de las municipalidades debe distribuirse entre la educación, el aseo y ornato, el fomento de actividades vecinales, entre otras muchas cosas. En el fondo, las municipalidades ven a la educación pública como un deber más que una prioridad.

2.1 La elección de los establecimientos educacionales por parte de los padres

Chile es un país donde existe la libertad de enseñanza, por lo que cada familia puede elegir entre distintos proyectos educativos, ya sea de formación católica, algún colegio con énfasis en la enseñanza del idioma inglés, algún colegio de formación evangélica/protestante, algún otro que tenga educación laica, en fin, existen muchos proyectos educativos.

Como regla general, podemos decir que cada familia ingresa a sus hijos a un colegio que se ajuste a su presupuesto. Se deduce, en tanto, que los colegios suelen estar conformados por gente del mismo estrato socioeconómico, que busca el mismo proyecto educativo y que tiene casi los mismos ideales. Si bien es cierto, este sistema tiene algunas ventajas, es preocupante el nivel de "burbuja" que se genera, pues los jóvenes no conocen otro tipo de realidad salvo la que viven en sus establecimientos.

De la misma manera en que se realiza esa elección, existe la creencia generalizada de que "mientras más pagues, debería haber una mayor calidad", que es lo que ocurre cuando se piensa en la educación como si fuera un bien. Más allá de si esta creencia es verdadera o falsa, hay que notar el vacío que queda. ¿Qué es lo que pasa si no tienes dinero para educar a tus hijos?

Aquí entra la educación municipal. En general, la educación pública chilena recibe a los niños que pertenecen a las clases más bajas, aquellos que no fueron aceptados en otros colegios particulares subvencionados o particulares pagados, entre otros. En otras palabras, recibe las migajas que le da el Estado (subvención) para educar a aquellos que no tienen la oportunidad de estar en un colegio que se pague.

Esta práctica está fundamentada por el sistema capitalista. Se supone que los oferentes deben ofrecer sus productos para aquellos que puedan pagar por los mismos. El Estado, en tanto, debe encargarse de aquellos que no puedan pagar para brindarles una alternativa. Esto es lo que ocurre con la educación. Acá en Chile, la educación pública no es una prioridad, sino la alternativa para aquellos que no pueden entrar a un colegio pagado. Lo ideal sería que tú no tuvieras que estar en un colegio municipal.

2.3 Educación Pública de excelencia: Los liceos emblemáticos

Dentro de los establecimientos municipales, existen los llamados "liceos emblemáticos", que son el ideal y la elite de educación pública. Estos colegios seleccionan a sus alumnos desde 7º Básico o 1º Medio a través de pruebas de aptitudes más que de conocimientos, su misión es justamente brindarle una oportunidad a sus alumnos por sus méritos académicos, sin importar su condición socioeconómica, su lugar de residencia, religión o cualquier otro motivo que pudiera ser excluyente.

Los principales liceos emblemáticos son: el Instituto Nacional (mi colegio), Liceo José Victorino Lastarria, Liceo de Aplicación, Internado Nacional Barros Arana, Liceo Manuel Barros Borgoño, el Liceo Arturo Alessandri, por nombrar los principales en el caso de los varones; y el Liceo Nº 1 Javiera Carrera, el Liceo Carmela Carvajal de Prat, el Liceo Nº 7 de Providencia y el Liceo Tajamar, para el caso de las mujeres. Existen otros liceos de notoriedad como el Liceo República de Siria en Ñuñoa, o el Benjamín Vicuña Mackenna en La Florida, pero no son tan ampliamente reconocidos como los ya mencionados. No es que se trate de los únicos colegios municipales buenos, pero sí son los más reconocidos y emblemáticos. Como se ubican en las comunas de Santiago y Providencia, acude gente de todos los estratos socioeconómicos, religiones y comunas.

Ya otro día comentaré las bondades de la educación pública y del Instituto Nacional en alguna entradita de blog, no obstante, para ponerles un caso representativo, en una misma sala de clase podían convivir en paz y armonía gente que vivía en una parcela y tenía piscina en su patio, con gente que vivía con el salario mínimo; la misma sala podía ser compartida por gente atea, evangélica y católica sin problemas, y más de alguna vez tuve que cruzar toda la ciudad para hacer un trabajo en grupo porque todos vivimos lejos.

Instituto Nacional General José Miguel Carrera
Vista del Instituto Nacional

En este tipo de colegios, los privilegios (y/o desigualdades) quedan en la puerta, una vez dentro todos nos tratamos como iguales, valorando la diversidad y nuestras propias diferencias de pensamiento y realidad.

3. Los tipos de educación que se imparten

3.1 Educación Parvularia (pre-escolar)


En el caso de la educación parvularia, el Estado chileno tiene la obligación de garantizar el acceso a este tipo de educación; ya sea con escuelas municipales, particulares subvencionadas y jardínes pertenecientes a la JUNJI (Junta Nacional de Jardínes Infantiles). Los particulares también pueden ofrecer este tipo de educación, llegando a cobrar incluso tanto como un colegio particular.

De todos modos, la educación parvularia no es obligatoria. Los padres deciden si quieren mandar a sus hijos a estudiar.

3.2 Educación Básica (primaria)

En Chile, la educación básica tiene 8 niveles. El primer nivel (1º Básico) engloba a niños que tienen entre 6 y 7 años; mientras que 8º Básico concentra gente entre 13 y 14 años. Las asignaturas que suelen enseñarse son: matemáticas (álgebra + geometría + aritmética, todo en uno); lenguaje y comunicación; ciencias naturales (biología + física + química, todo en uno), historia, idioma extranjero (inglés preferentemente), artes visuales, artes musicales, educación tecnológica (que es más bien una mixtura entre ecología y manualidades), educación física (gimnasia, deportes) y, dependiendo del caso, también existe una asignatura de religión (católica preferentemente).

Cada año, el Ministerio de Educación realiza una prueba estandarizada llamada SIMCE (Sistema de Medición de la Calidad de la Educación) que se rinde en todo el país en 4º Básico y 8º Básico. Esta prueba mide contenidos en las asignaturas de matemáticas, lenguaje y comunicación, ciencias naturales e historia. Una vez que se procesan los resultados, se hace un ranking con todos los colegios donde se puede ver el promedio de puntajes que obtuvieron en cada prueba.

Si bien es cierto que el SIMCE sirve como referencia para saber cuál es el nivel de logros que ha alcanzado un colegio en relación con la malla curricular del Ministerio de Educación, lo cierto es que esconde una serie de círculos viciosos que bien vale la pena nombrar, desnudar y, ojalá, solucionar.

El primer "vacío legal" de la prueba SIMCE es que, como mide contenidos, es una prueba que se puede preparar. La mayor parte de los colegios que sacan buenos puntajes en el SIMCE, preparan a sus alumnos para responder bien en este tipo de pruebas -que, a todo esto, son preguntas de selección múltiple o alternativas-. Otro asunto importante es lo que ocurre con los alumnos de bajo rendimiento, el sistema motiva para que los colegios rindan cuenta a través de los puntajes, por lo que gran parte de los colegios pagados expulsa a los alumnos problemáticos en materia de conducta y rendimiento ... adivinen adónde terminan estos alumnos. ¡Muy bien! En los colegios municipales.

El problema de la educación pública chilena -tal como lo dije antes- no es tan sólo la falta de recursos y el estigma de ser un deber cumplido de mala gana más que una prioridad, sino que también es una suerte de reformatorio. Acá llegan todos los alumnos problemáticos, donde los profesores deben luchar contra todo (y contra todos) para poder hacer que estos alumnos logren rendir de buena manera y no perjudiquen a los alumnos que sí quieren estudiar. Entenderán ustedes que pedirle a estos colegios el mismo puntaje SIMCE que a un colegio de clase alta es algo contraproducente.

3.3 Educación Media

La educación media tiene 4 niveles, desde 1º a 4º Medio, donde los estudiantes egresan con 17 o 18 años. Existen dos tipos de establecimientos secundarios, aquellos que son científicos-humanistas (y que probablemente seguirán el camino a la universidad), y los que son técnicos-profesionales donde probablemente continuarán sus estudios en centros de formación técnica.

Las asignaturas de los liceos científicos-humanistas son: matemáticas (álgebra + geometría + aritmética, todo en uno); lenguaje y comunicación, biología, física, química, ciencias sociales, idioma extranjero (inglés preferentemente, pueden incluirse francés o alemán en algunos colegios), artes visuales, artes musicales, educación tecnológica (hasta 2º medio), filosofía (desde 3º medio), educación física y religión en caso de que el colegio tenga asignatura de religión.

Al igual que en la educación básica, el Ministerio de Educación realiza una prueba estandarizada llamada SIMCE en 2º Medio que mide los contenidos logrados por los alumnos para ese nivel. Cabe destacar que se repite la lógica de los resultados de los demás SIMCEs, los colegios particulares pagados con mayores mensualidades son los que logran los mejores resultados, en conjunto con los liceos emblemáticos de la educación pública.

3.4 Horarios de trabajo y algunas costumbres

Pensaba abordar este tema en otra entrada y, de hecho, lo haré con mayor profundidad. No obstante, creo que es conveniente contarles a grandes rasgos cómo es que se trabaja en las escuelas chilenas.

La educación municipal y la particular subvencionada suelen tener entre 38 y 45 alumnos por sala (acá encontramos que es mucho, pero todo sea por hacer que sea rentable) y existen dos opciones de jornadas: Jornada Escolar Completa (JEC) que está implementada en casi todo el país y corresponde a niños estudiando desde 08.00 hasta las 16.00 o 17.00. Y la Media Jornada que es la que se usa normalmente en los liceos emblemáticos y corresponde a dos turnos: uno de mañana que corresponde desde las 08.00 hasta las 14.00 y otro de tarde desde las 14.00 a las 20.00

¿Por qué se hizo la JEC? Básicamente para que los padres -que ya no estaban en la casa, sino que en el trabajo- pudieran estar tranquilos al tener a sus hijos dentro del colegio, evitando que se metieran en problemas. La medida tiene harto de sentido común pero poco aprovechamiento, pues como la lógica es sacar los mejores puntajes en matemáticas y lenguajes para así ser un colegio reconocido, comprenderán que incluso a las 15.00 se están haciendo estas asignaturas.

La JEC, lejos de constituir un beneficio, es más bien un problema. Los niños terminan cansadísimos después de estar la mitad del día dentro del colegio, haciendo que los mismos -al llegar a sus casas- se dediquen a no hacer nada y no estudiar por su cuenta. Los padres, a su vez, pasan menos tiempo con sus hijos -ya sea por la JEC o el trabajo- y la convivencia familiar se hace más pobre.

En cuanto a la forma de trabajo, ha de ser como en casi todos los países de Latinoamérica. El profesor llega a la sala, escribe en una pizarra y dirige la clase mientras que los alumnos hacen lo que el profesor les dice. Si al profesor no le nace formar el espíritu crítico en sus alumnos, los alumnos no lo tendrán, pues en la mayoría de los colegios se los ve como entes pasivos.

Nótese que la lógica de (la mayoría de) los colegios no es la formación integral de los jóvenes, tampoco es precisamente la entrega de valores, sino que se trata simplemente de formar a los alumnos para rendir bien en una serie de pruebas que pueden determinar qué tan bien le irá en la vida al joven estudiante. El SIMCE mide colegios y no entrega resultados individuales, pero la PSU (Prueba de Selección Universitaria) sí mide a las personas y, no sólo eso, también decide quiénes entran a las universidades y a qué universidades puedes entrar. (Si quiere ver cómo hice mi elección y entré a estudiar Licenciatura en Historia, puede ver la entrada de blog correspondiente).

Mañana (o cuando pueda) hago la Parte 2, que explica cómo funciona el sistema universitario chileno, el proceso de admisión (PSU), entre otras cosas más. Si alguien tiene algo que agregar o alguna consulta, estaré gustoso de contestar.

Ariel Cruz Pizarro



martes, mayo 31

El cambio y la forma chilena de hacer las cosas

Hoy mi facultad se encuentra en paro/huelga (una vez más), los motivos son los mismos de siempre: reformas a la educación chilena, que dejemos de pagar tanto para ingresar a la Universidad, que haya mayor equidad en la educación y, por supuesto, que se puedan cumplir los sueños y aspiraciones profesionales de los miles de jóvenes chilenos sin que se vean impedidos por su situación económica. Lo curioso, es que esta demanda lleva AÑOS sin ser escuchada, cuando el mayor negocio que puede hacer un país es invertir en la educación de sus jóvenes para estar a la vanguardia en el mundo. En fin, the chilean way!

Bien, una vez que tomamos esto en cuenta, comenzaré con este escrito que bien puede ser una columna de opinión, un ensayo, lo que se quiera. Acá, más que politizar el tema quiero enfocarme en la palabra cambio y el significado que yo le doy, junto con intentar abordar la imagen que el chileno tiene de su (supuesta) forma de ser.


Franja Sebastián Piñera - 6/01/10


Franja Eduardo Frei - 7/01/10

Personalmente, no soy de derecha, tampoco soy de izquierda, soy un amarillo más (sí, de esos que van donde les conviene y que no se la juegan -o no se atan, como me gusta pensarlo- con una ideología), busco el centro porque a mí ninguna ideología ni persona alguna será capaz de representar fielmente mis ideales, y también porque parte de mi visión es de buscar el equilibrio de las cosas. No obstante, nuevamente, éste no es nuestro tema, quizás otro día hable de mi visión político-económico-social.

Veamos, de partida no sé qué opinión tendrán los extranjeros respecto a la forma de hacer las cosas en Chile, es decir, acá los chilenos bien sabemos que los gobiernos -por una cuestión bastante lógica- siempre han intentado mostrarle a los extranjeros nuestro mejor lado, que somos un país ordenadito, donde se respira paz y tranquilidad y donde todo es progreso económico, el lugar ideal para invertir y blablabla... una hermosa forma de proyectarse. Sin embargo, acá, como yo soy chileno, diré la visión que tienen los chilenos sobre su propia forma de ser (y hacer). Esta imagen tiene partes verdaderas y partes que, en realidad, no lo son tanto.

El chileno, por naturaleza y a raíz de no sé qué razón específica que tendré que averiguar, es una persona que tiende a mirarse en menos y a mirar en menos a los demás. Por esta razón, muchas de las cosas extranjeras tienen gran aceptación en este país -especialmente si vienen de países europeos, asiáticos del primer mundo o latinoamericanos que estén en similar posición económica- y se piensa, a su vez, que lo chileno no es necesariamente algo confiable.

Este "complejo de inferioridad" se explica por la imagen que tiene el chileno promedio de la propia forma de ser de nuestra sociedad. La gente suele hacer las cosas a última hora, más que trabajar por gusto lo hacen por horario, muchas veces se es poco prolijo por lo que se tienen que hacer las cosas más de una vez, los servicios públicos suelen causarle más de un dolor de cabeza a la población, si se encuentra un problema lo más natural es parcharlo para que continue el ciclo y vuelva a fallar otra vez ... por más que se quiera las cosas nunca resultan del todo bien y nadie se muere en ello, total, la imperfección también es chilena. En resumen, el chileno piensa que es un ser poco prolijo, poco puntual y poco esforzado, que nunca podrá hacer algo absolutamente bien. Ante cualquier problema una frase que resume todo es: "¿Y qué querías? Estamos en Chile".

¿Realmente es tan así? Sí y No. Depende, existen muchos chilenos que son personajes esforzados, prolijos y puntuales -como yo y otros tantos- que se esfuerzan por hacer bien lo que les toca hacer. Personalmente, creo que para que el chileno promedio "funcione", la persona que le encarga los trabajos tiene que ser alguien respetado en el ámbito moral, alguien temido en el ámbito laboral y/o una persona del extranjero a la cual se le debe dar la mejor imagen de Chile para que le hable a otros extranjeros sobre nuestro hermoso país y vuelva. Lo cierto, es que al menos en más del 50% de los casos, las cosas no se hacen de la mejor manera, siempre a medias, ya sea porque se quiere hacer de esa manera o por algún factor externo que produce que se haga de esa forma.

Por lo que he visto, esta característica no es chilena exclusivamente, sino que también se replica en otros países latinoamericanos y en la propia España... así que tan chileno no es después de todo, aunque el chileno así lo asuma.

* Nota aparte:
Si quiere reírse un rato, puede ver cosas que sólo pasan en Chile donde hay muchas fotografías insólitas que reflejan esta forma de verse que tiene el propio chileno y el humor con el que uno debería tomárselo -pues, si fuésemos graves nos habríamos suicidado hace mucho.

Cuando los chilenos pedían a gritos un cambio en la forma de hacer política en Chile, se referían justamente a esta visión de la "forma chilena" que se tiene para hacer las cosas. La gente quería políticos que hicieran las cosas bien a la primera, gente capacitada que no anduviera improvisando soluciones, personas que tuvieran proyecciones a largo plazo y legislaran para la comunidad y no para ellos mismos, en el fondo, querían gente chilena que hiciera las cosas a la forma no-chilena de hacerlas.

¿Qué clase de política querían los chilenos entonces? ¿Cuál es la forma "no-chilena" de pensar y hacer las cosas? En lo personal, más que referirme a la forma no-chilena creo que es correcto hablar de forma eficiente de hacer las cosas. Existen muchos ejemplos tanto de empresas como de políticas públicas que funcionan bastante bien, daré dos ejemplos.

Excepciones a la regla general del "chilean way"

El primero es Metro de Santiago -al menos hasta antes de Transantiago. Un servicio eficiente, con trenes bien cuidados, personal responsable y capacitado, caracterizado por ser un Metro limpio, cómodo, rápido, moderno y efectivo.

Automotor Alstom NS-93 'N2070'

Metro de Santiago fue un orgullo para los chilenos hasta el 2007. La esperanza de que en este país las cosas se podían hacer con el mismo esfuerzo, la misma dedicación, el mismo profesionalismo y el mismo resultado que en los países del primer mundo. El hecho de tener un Metro eficiente, con frecuencias seguras, estaciones hermosas, trenes buenos y todo esto dentro de un paquete limpio y transparente hacía de él el ejemplo perfecto de cómo deberían hacerse las cosas.

Pero, ¡cómo estamos en Chile! La única manera de acabar con tal política pública era metiéndole el gérmen chileno de la improvisación al asunto. Transantiago fue una política pública que responde al estigma de "idea excelente, implementación improvisada, mal resultado y volvemos a parchar" que tanto caracteriza a la forma chilena de hacer las cosas. Al integrar a Metro con Transantiago, el número de pasajeros aumentó de 1.000.000 a 2.000.000 en cuestión de días. Hasta el día de hoy Metro de Santiago está reestructurando su funcionamiento para poder tener el mismo estándar de calidad de servicio anterior con el doble de gente.

El segundo ejemplo es nuestro querido Marcelo Bielsa. ¡Un argentino! Para contextualizar, la selección chilena había estado al mando, al menos entre 1998 y la llegada de Bielsa, al mando de entrenadores chilenos. No es que los entrenadores chilenos sean malos, es cosa de mirar a Pellegrini y otros tantos. El problema estaba en la selección chilena que estaba empapada de esa "forma chilena" de hacer las cosas. Los jugadores se iban a fiestas después de los partidos, los esquemas de juego eran ratones (defensivos) y se veían los partidos para solamente sufrir y cruzar los dedos para que no nos metieran goles, se pasaba improvisando... un desorden.

Entre la ANFP liderada por Harold Mayne-Nicholls y el liderazgo técnico de Marcelo Bielsa, la selección chilena vivió su gran apogeo. Los jugadores dejaron de hacer noticia por sus fiestas en la madrugada, se potenció el trabajo en equipo y muchos jugadores lograron emigrar al extranjero, en vez de andar defendiéndose los 90 minutos (y perder en el último, fatalidad chilensis) salieron a atacar, se plantaron de igual a igual en cualquier cancha y pudieron ganarle incluso a los argentinos, cosa que para nosotros siempre fue algo más que un sueño.

Debo admitir que soy bielsista, me identifica la forma de ver la vida y el fútbol que tiene él. Si la gente quiso a Bielsa no fue solo porque era un excelente entrenador y porque reformó a la forma de ser de la selección chilena. También lo hizo porque siempre fue una persona derecha, con valores y que no pasó a llevar sus propias convicciones por el dinero. La honestidad y la capacidad de cambiar las cosas para bien son justamente aquello que los chilenos desean desde hace mucho tiempo para su política y para ellos mismos. Bielsa viene a ser una figura que encarna esa visión de "me gustaría que ... (ponga política, deporte, personalidad, etc) fuera así".



¿Por qué Bielsa se fue? Digamos que fue un efecto dominó. Harold Mayne-Nicholls y su directiva de la ANFP -que entre otras cosas logró la modernización de estadios y que la gente se reencantara con el fútbol- perdieron en las elecciones porque a los grupos empresariales de los clubes grandes (Colo Colo y Universidad de Chile principalmente) nos les convenía que siguiera debido a que privilegiaba más a la Selección que a los clubes -sin contar con los dineros del Canal del Fútbol y su redistribución. Al perder Harold, las condiciones de trabajo para Bielsa cambiaron -pues la ANFP siempre se la jugó para que Bielsa pudiera tener todo lo que requería- y la nueva directiva, además de no ser de los trigos limpios, no le ofrecía las mismas condiciones de trabajo.

Al final, el proceso que se veía como algo tan exitoso, inusual dentro de Chile, se vio truncado cuando los grupos empresariales se metieron por sus intereses económicos particulares y sin pensar en mantener a la Selección chilena con el alto nivel que tuvo. En el fondo, gente corto-placista que prefirió sacrificar a Bielsa y Mayne-Nicholls por unas platas inmediatas.


Parte de la conferencia de prensa de Marcelo Bielsa donde anunció que no trabajaría con la nueva directiva de la ANFP

Aterricemos en la realidad...

Retomando el punto, creo que queda claro lo que querían y entendían los chilenos por cambio y lo que ocurre con esos cambios. Querían una clase política que se preocupara por sus inquietudes, que resolviera los problemas de fondo como la inequidad y la calidad de la educación, la inequidad y la calidad de la salud, las soluciones para la gente que es deudora habitacional o que vive en campamentos, el que se haga efectiva la ley y que no se pasen a llevar los derechos de los trabajadores, de los estudiantes y de los ciudadanos en general, que en vez de pensar tanto en las monedas y los ingresos económicos se preocuparan, aunque sea por una vez, de las generaciones posteriores. Es decir, soluciones ahora ya y soluciones que arreglen los problemas de fondo.

Si se pueden dar cuenta, hay tres conceptos clave en esta forma "ideal" de hacer política: proyección a largo plazo, efectividad y preocupación por el grueso de la población y no por el grupito de los mismos de siempre que está sentado en sus directorios de empresas gigantescas y que miran la ciudad desde la ventana de un no sé qué piso sin siquiera ver los problemas de la gente.

Esta forma de hacer política es contraria a la forma "chilena" de hacer política, aquella que se dedica a parchar los conflictos, a postergar los temas, a no dar soluciones reales y efectivas que acaben con los conflictos sociales, a legislar por el bien común de los ciudadanos chilenos y no por intereses empresariales o de privados, o a intentar hacer cosas buenas pero que resulten mal por la propia naturaleza del chileno (Transantiago, EFE, etc) ¿Por qué creen que se oyó tanto la palabra cambio?

Si los pingüinos en el año 2006 paralizaron el país no fue para perder clases, querían una mejor educación tanto para ellos como para el resto de los jóvenes chilenos que se lo merecen. Una mejor educación no tan solo sirve para mejorar los índices de estadísticas que salen en los almanaques, sirve para tener una población capacitada, contenta consigo misma y capaz de aportar al país aquello que mejor saben hacer. Si se elige una profesión por la renta futura y no por la vocación (revise acá), el resultado será una masa de profesionales que no ama lo que hace y, por lo mismo, que no rinde al 100% de sus capacidades.

Huellas

Si la gente se manifiesta en las calles contra Hidroaysén, no es porque le parezca malo el hecho de usar centrales hidroeléctricas para la generación de energía, sino porque existen mejores formas de producir energía en un país como éste y que no se aprovechan justamente porque prevalecen los intereses económicos de unos pocos. ¿Acaso no se puede hacer una política de Estado que asegure la matriz energética del país con energía solar, eólica y mareomotriz? ¿Acaso no son las centrales hidroeléctricas y termoeléctricas soluciones parche que terminarán destruyendo el ambiente -especialmente estas últimas- y que moverán otro gasto mayor en energía en 20 o 30 años más?

La guinda de la torta: Los mineros

Es imposible que hable de este tema sin tocar el asunto de los mineros de la mina San José. También es imposible no hablar de una verdadera hazaña realizada tanto por los equipos técnicos encargados del rescate como de los propios mineros que lograron sobrevivir más de dos meses al 700 metros bajo tierra. No obstante, ésta corresponde -por lejos- a la forma idealizada de hacer las cosas en Chile, forma que también ha tenido elementos chilensis entre medio.

¿Por qué es la forma idealizada? Es un asunto de psicología, cuando todas las personas están enfocadas en la realización de una misma meta, cuando se les dan todos los recursos necesarios para cumplirla -ya sea equipos donados por otros países, presupuesto ilimitado para la consecución de la tarea- y el hecho de que hayan vidas humanas involucradas hace que esta historia tenga una épica y un escenario particular que la hace ser tan especial.

Lo que no es especial y que los chilenos bien pueden dar cuenta de ello es de la utilización que los medios de comunicación hicieron del tema y la propia manera en que el presidente Sebastián Piñera se tomó el asunto a posteriori.

Los medios de comunicación, en algo así como una "cadena nacional", hablaron TODO EL DÍA Y A TODAS LAS HORAS de los mineros, de la vida de los mineros, las infidelidades de los mineros, los mineros... los mineros... los mineros y los mineros. ¿Creen que es un hecho fortuito? No, cuando tuvimos el terremoto en Febrero del 2010 estuvieron semanas completas mostrando la devastación, es que cuando les da con un tema, les da. Acá hay otra forma chilena de hacer las cosas: "repetir un formato/programa/contenido tantas veces como sea posible antes de que se desvalorice". Todo tiene un trasfondo económico por detrás.

Y en la otra vereda, la vergonzosa actuación de Piñera llevando el pobre papel de los mineros a todas las partes del mundo -creo que solo faltó su trasero- y diciendo la gran mentira: Esta es la forma chilena de hacer las cosas, the chilean way; y lo que es peor, el oportunismo de tomar triunfos ajenos -en el sentido de que él no fue partícipe directo- como propios para figurar y ganar popularidad.

En fin... lo que tenemos

Creo que
Joseph de Maistre tenía razón al decir: "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece". Efectivamente Chile tiene el gobierno que se merece o, al menos, el que más le identifica.

El gobierno del cambio... el cambio para Chile ... no sé ustedes, pero yo nunca me creí esa tontería. Mientras el chileno no cambie su percepción de sí mismo y mientras no se esfuerce en no seguir el mismo círculo vicioso de hacer mal las cosas, el país nunca va a cambiar. Hoy en día se cometen las mismas atrocidades en materia medio ambiental, las mismas injusticias en materias laboral, étnicas y judicial, las mismas estúpidas peleas entre políticos de la Concertación y de la Coalición (por el Cambio... pff) que no conducen a nada y... nosotros seguimos con los mismos problemas.

¿Ustedes creen que Piñera (y Lavín) va(n) a solucionar los problemas de la educación chilena? ¿Ustedes creían que Frei lo iba a hacer? Son políticos, chilenos, con la forma "chilena" de hacer las cosas ... iluso fue el que creyó que las cosas cambiarían, yo cruzo los dedos para que no cambie para peor. De todas maneras, una cosa es lo que se teje allá arriba, en el Olimpo de la política y economía chilena y otra cosa es lo que se vive acá abajo, donde todos vivimos estos problemas.

Algo positivo que se puede rescatar de este asunto es que la gente tiene conciencia de ello, la gente ya se dio cuenta que con esta "forma de hacer las cosas" no llegaremos a ser un país desarrollado. Por algo en el Informe de Desarrollo Humano PNUD 2009 un 73,5% piensa que en Chile hay buenas ideas, pero falta llevarlas bien a la práctica (Pág. 226 | Por cierto, si quieren entender aún más parte de la mentalidad chilena pueden leer desde la 222 a la 226, es una encuesta bastante representativa).

Ya no basta con que una política pública asegure cobertura, tal como lo han hecho los gobiernos anteriores en los temas educativos y de salud -por nombrar algunos. La gente quiere dar un paso más, quiere que a esa cobertura se le sume una cuota de calidad y acceso equitativo. No queremos más mediocridad, queremos excelencia, aunque quizás debamos partir por casa.

Lo más entretenido de este asunto, es que, aunque el chileno esté empapado en esa forma mediocre de hacer las cosas, lo cierto es que de todas maneras, es más una autoimagen que un hecho concreto. Si analizamos al detalle la forma de ser que el chileno tiene respecto a las cosas que realmente le importan, como lo son la familia o algunos gustos, bien podemos señalar que la gente responde a las más altas expectativas y metas. Al final, la cuestión está en querer, querer es poder; si el chileno quiere hacer algo, lo hará bien, ahora... el problema es ¡cuándo va a querer algo!, pero eso es otro asunto.

Para cerrar, les dejo un video más livianito de sangre donde el conocido grupo Difamadores -que no son músicos, sino que gente crítica que se expresa con parodias- justamente aborda este tópico: la forma de hacer las cosas en Chile. Creo que con este broche de oro podrán reírse un rato con la conducción que realizaron tanto los gobiernos de la Concertación como el actual de Piñera.



Ariel Cruz Pizarro

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