jueves, abril 9

La Fianza que fue Pagada - Reflexión

Muchas mañanas han pasado, desde que quise pasar a llevar el límite, aquel que yo mismo conociéndome y sabiendo que era lo mejor me puse. Pese al tiempo, a los intentos, a los diversos cuestionamientos que con justa razón pudieron surgir tras cometer aquel error, y es que aunque nadie lo haya visto y no haya afectado a nadie ni tampoco sea tildado como cosa grave, es la forma la que me hace sentir culpable, pues sabía que no era lo mejor y lo hice igual, a consciencia ... aún después de casi dos meses no logro limpiarla.

Así como yo, sé que hay muchos, muchos que después de años y años de acumular errores pueden eventualmente pensar que ya nada se puede hacer, que en vano pueden buscar a Jesús porque ya es tarde -ojo, no es mi caso- y los comprendo, yo hasta que no conocí a Jesús como tal en mi vida, sentía que sólo eran palabras, lindos ideales, grandes ideas, pero nada palpable. Y como digo, el día en que Jesús llegó a mi vida, y se presentó como tal, todo cambió ... nada fue igual, todo fue mejor.



Yo me considero inmerecedor de su gracia, una gracia tan grande y tan hermosa, soy un pecador, y no tengo miedo en declarar que lo soy, soy un ser humano que se equivoca, no sabiendo las cosas y sabiéndolas, yo pido perdón, porque aunque quizás en la balanza a muchos les pudiera parecer que los aciertos vencen a las equivocaciones, el hecho de perder un elemento de aquellos que se consideraban ganados, duele. Es como dar por hecho que de un árbol sacarás treinta manzanas hermosas, y que con cada mentirilla o pecado una se llena de gusanos quedando en sólo veinte frutas. Nos equivocamos de tantas maneras, cuando juzgamos, cuando hablamos cosas que sabemos que dañarán a otros, cuando hablamos a las espaldas de las personas, cuando mentimos, cuando contrariamos lo que nos dice Dios ...

Hoy en día, nadie se preocupa de nadie, todos por su lado, un mundo impersonal, de poco trato con las personas, recuerdo que iba a cargar el pase escolar, me atiende la cajera y ni siquiera responde a mi saludo de cortesía pues habla deliberadamente con su compañera, acto seguido me pasa sin siquiera mirarme el pase y el boleto; hoy mismo estaba en busca de CDs más menos baratos con carátulas, y estuve unos tres minutos parado en la vitrina de un local ... y la encargada ni siquiera me miró. Estoy graficando con cosas sumamente cotidianas y sencillas lo frío que se ha vuelto el mundo, y en particular la gente. No viene al caso preguntarse el porqué de estas cosas, quizás más adelante problematizaré con éstas y le intentaré dar respuesta, lo cierto es que si en una relación de intercambio mutuo donde debiesen ambos individuos tendrían que interesarse ... la verdad es que no pasa nada.

¿Qué pasa si lo pasamos a una situación quizás más extrema? Recordando numerosas películas sobre la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto Judío, todavía queda en mi mente aquella escena donde un oficial nazi maltrataba a los judíos, y estaban seleccionando a los que aleatoriamente les había llegado su hora, estando en eso, había un hombre que no tenía esposa e hijos, y otro que sí los tenía, eligieron al último, y el primero se ofreció para ser ejecutado en vez de él. Aún sin conocerlo, sin siquiera saber cómo eran su esposa e hijos, ni tampoco saber sobre la ocupación o los aciertos y errores del otro, prefirió dar su vida por la de él. ¿Quién en estos momentos podría dar su vida por un desconocido? Eso es amor, eso no tiene otro nombre más que amor, amó tanto a su prójimo que prefirió dar un paso adelante, contra la mirada atenta de los demás y la violencia de los nazis, para que su compañero se salvara.



Jesús nos ama de mayor forma, Él siendo perfecto nos comprendió, nos amó de tal manera que incluso dio su vida para salvarnos. Sin tener siquiera la culpa, siendo un inocente, pagó con la pena de muerte el precio de nuestras almas, bajó al reino de Satanás y le arrebató almas, para luego abrir con la llave que le fue dada por el Señor, el Reino de los Cielos para todo aquel que le reconozca como su Salvador.

En 1 Corintios 7:23 dice "Por precio fuistéis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres". Siendo pecadores, la raza humana no tan sólo no le comprendió en su debido momento, sino que también lo condenó a muerte, y pese a esto, no tan sólo nos perdonó, cargó con todos los errores de cada uno de nosotros en la cruz, sintió como suyo todos los dolores de nuestro corazón, y nosotros desde ese día dejamos de ser los mismos. Él, con aquella acción, nos salvó la vida, nos dio la vida eterna sin siquiera que lo pidiéramos, nos perdonó los pecados que hoy son piedras sobre mi espalda, y no tan sólo a mí, sino que a todos ...

Es por eso, que mi reflexión va más a dejar a un lado aquello que nos ata, que representa una carga para nosotros, y ponernos no tan sólo a reflexionar como yo lo hice, sino a notar la dimensión del sacrificio de Dios, que en otras palabras también nos dice que debemos nuestra a vida a Dios y no a los hombres.



¿Qué se entiende por esclavitud a los hombres? Podría explayarme demasiado en cuanto a este concepto, y probablemente lo haría de tal manera que intentando definirlo y dimensionarlo termine confundiendo a mis lectores, por lo que me remitiré a un ensayo anterior y lo complementaré diciendo que todo aquello que nos aleje de Dios, que nos aparte de Él, nos haga daño espiritualmente, nos signifique dejarlo de lado -no necesariamente me refiero a dejar de ir a la Iglesia, todo lo hablo a nivel de corazón- es una esclavitud a la raza humana, pues si no estamos ocupados en los asuntos de Dios -tampoco hablo de estar 100% preocupado de Dios aunque bien podría ser lo ideal- estamos en asuntos de hombres, y son éstos los que nos desvían la atención que le debemos a nuestro Creador y pongamos nuestros ojos en cosas sin valor.

Dios pagó mi fianza, pagó la tuya, pagó la de todos ... sólo nos queda aceptarla, darle la mano y servirle, ir por sus caminos, predicarle a otros ya sea por nuestra forma de vivir como en forma de palabras la palabra de Dios, e intentar pagar la gran deuda que tenemos que con quien nos creó y nos salvó ... Gracias Señor por este día, por esta oportunidad y por aliviar mi carga, muchísimas gracias y bendiciones para todos aquellos que se dieron el tiempo de leer (y escuchar).



Ariel Cruz

Notas o Recomendaciones Objetivas:
* Obvien la ortografía del primer video, fíjense en la canción.
* A modo de tarea, si tienen una Biblia de estudio, busquen versículos que no tan sólo aludan a la pasión de Cristo y su resurrección, sino también a la promesa de Dios sobre el Espíritu Santo (Pentecostés) y el amor que Dios nos tiene.

1 comentario:

Jorge dijo...

Hermoso, emocionante , real ...
Somos libres , gracias a Jesús , para tener una vida plena de bendiciones y dejar atràs las amarguras , el pecado y la derrota .

Hermosa promesa : " no me acordaré más de su pecado " ... " yo iré delante de tí " ...
Que Dios te bendiga , Ariel .
No mires hacia atràs , excepto para recordar lo que más amas .

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