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domingo, agosto 21

¿Será un cambio de paradigma?

Comentario de Pedro Brieger, el día de la marcha de los paraguas.

De lo anterior, me parece rescatable el hecho de que se quiere una reforma profunda al sistema de educación chileno, que va más allá de si se paga más o se paga menos y tiene que ver con un proyecto-país en educación y en el resto de los ámbitos de la vida. Muchos sectores hablan de intransigencia, de que los estudiantes no están sabiendo ceder, pero el problema real es que aún el Gobierno no toma como posibilidad real y concreta la reforma real e integral del sistema educativo.

La razón por la cual perdió la Concertación fue que no respondían a las demandas de la ciudadanía, que con el pasar del tiempo fueron apernándose en el poder olvidándose del electorado y es que claro, no tiene sentido ni razón de ser una coalición que dice ser de centro-izquierda (en un país abiertamente de centro-izquierda) y que haga políticas de centro-derecha. En estos años de dictadura y democracia se han acumulado muchos problemas sociales de diversa índole, y lo que se busca en el Gobierno es que todas esas promesas de cambio y de soluciones se cumplan, ésa fue la razón por la cual ganó Piñera, porque ciertas personas creyeron que sí podría realizar ese cambio.

Sebastián Piñera cuando era candidato presidencial hablando del acuerdo de la LGE (2009?). Del dicho al hecho, hay mucho trecho.

Sebastián Piñera y sus declaraciones del 11 de Agosto.

No me arriesgaré a decir que en Chile hay un cambio de paradigma absoluto, y que el país desea pasar desde un sistema "neoliberal" con pequeñas ayudas entregadas por parte del Estado para los sectores vulnerables a un sistema de Estado de Bienestar donde el Estado, a través de la recaudación de impuestos y sus propias fuentes de ingreso, asegure educación, salud y previsión para sus ciudadanos (que es lo que se tiene en los países escandinavos, por citar un caso). Pero sí, creo poder decir que dentro de la ciudadanía chilena, comienza a tomar fuerza esta postura del Estado benefactor en educación y, considerando las condiciones de vida del chileno promedio, es normal que así sea.

Un trabajador de clase media vive su vida pagando impuestos y endeudándose en créditos para poder obtener lo que desea. Cuando su hijo crece y entra al sistema escolar, lo más probable es que se esfuerce y renuncie a permitirse ciertos lujos para poder educar a su hijo en un colegio donde se pague, pensando en que "el dinero asegurará la calidad", cosa que dista mucho de la realidad y solo asegura que su hijo se junte con personas de un nivel socio-económico similar. Al llegar a la universidad, vivirá la paradoja de que la familia genera los suficientes ingresos como para ser considerado "no-pobre", pero que no puede pagar la universidad como quisiera porque su sueldo no le alcanza y, si trabajara, probablemente tampoco le alcanzaría (recordemos que el sueldo mínimo en Chile es de $182.000 y una mensualidad ronda entre los $170.000 y los $350.000).

Por lo tanto, surge en muchos la siguiente pregunta: ¿Para qué sirve que uno pague los impuestos si el Estado no me aporta en nada? La educación terminas pagándola tú, la previsión está en manos de privados (AFP) y, en el caso de la salud, la gente que puede pagar sus atenciones en el sistema privado lo hace, porque el sistema público no satisface muy bien las necesidades de las personas. No tan sólo hablamos de una falta de representatividad de las clases políticas o los partidos políticos, ni de la falta de apoyo que tiene el gobierno. Por debajo, también hay un cuestionamiento bastante serio y profundo sobre el status quo. ¿Por qué, si uno paga sus impuestos de forma responsable y trabaja duro, no puede recibir ayudas por parte del Estado que, se supone, garantiza el bien común (y no de unos pocos)?

En materia de educación, el planteamiento de los estudiantes es que el Estado pase de ser un Estado subsidiario que se apoya en los privados para prestar un servicio fundamental para tener un proyecto país, y tome una posición fuerte asegurando una educación de calidad para todos con los recursos públicos, es decir, algo así como un Estado benefactor en materia de educación.

El debate sobre si esto realmente asegurará o no la calidad de educación es asunto de otro costal, porque la educación se mejora en las salas de clases, no es tan sólo cuestión de inyectar dinero y se requieren políticas tanto educativas como sociales de largo plazo; no obstante, sí es materia de esta discusión el cómo queremos que sea nuestro sistema educativo y cómo queremos que se financie. ¿Que cada cual se eduque como pueda y donde pueda, o que realmente el sistema educativo garantice una igualdad de oportunidades y se dé esa ansiada movilidad social gracias al esfuerzo conjunto de un Estado que entrega los recursos y una población que los aprovecha?

Intervención de Gastón Urrutia, dirigente estudiantil de la Universidad del Bío Bío, en la Comisión de Educación del Senado chileno (con Ena von Baer EN APRIETOS incluido).

En vista de todos estos antecedentes, no es sorprendente que se rechace la última propuesta del gobierno de Sebastián Piñera en esta materia (17 Agosto 2011). Es cierto que aliviaría mucho a la muchedumbre de estudiantes de instituciones estatales y privadas la rebaja del crédito con Aval del Estado de un 5.6% a un 2% para equipararlo con el Fondo Solidario. Pero muchos no saben, que para poder lograr esta rebaja, el Estado es quien compra las deudas a los bancos para rebajar los intereses de las tasas al reducir el riesgo del destinatario. En otras palabras, está claro que aumentaría el presupuesto en Educación y se gastarían millones de millones de pesos de recursos fiscales en esta materia, pero esto no soluciona el problema de fondo y cae en el mismo problema de antes: se está beneficiando a los bancos y salen perdiendo tanto los estudiantes (endeudados) como el Estado quien paga más de lo que debería para poder rebajar los intereses.

Dentro de la propuesta, también se propone aumentar los recursos para poder cubrir un porcentaje de la población que pertenece al tercer quintil (gente que promedia un ingreso per cápita de $100.831 y $159.859, es decir US$201 - US$319), sin embargo, esta ayuda no cubriría todo este quintil, sino que a un 20% de los estudiantes que pertenezcan a este segmento. No hay que ser ciego como para darse cuenta que eso, después de tres meses de movilización estudiantil y de una ciudadanía que se muestra afín a las demandas, es insuficiente y no asegura a la enorme clase media de este país un real acceso a la universidad.

Un punto que sí es rescatable es que ya se está reconociendo la crisis del sistema de educación municipal, donde se reconoce la necesidad de migrar el sistema de educación pública a otro tipo de institucionalidad. Sin embargo, al igual que muchas de las propuestas del Gobierno, muy poco se detalla en esas 3 páginas sobre cómo se realizaría en detalle y cómo se garantizaría un cambio real a través de estas medidas.

Aludiendo a lo que comentaba Pedro Brieger, en el primero de los videos, quizás estas propuestas hubieran servido en los primeros meses de movilización, no se puede negar que mejoran enormemente la carga de deuda de muchas personas, sin embargo, a estas alturas, es poco. Muchos colegios y universidades están próximos a perder el año académico y muchos, dentro de los que me incluyo, estamos dispuestos a perderlo. En vista de aquello, sería ridículo que se bajaran las movilizaciones a estas alturas con una propuesta que no cambia el trasfondo del sistema educativo y sólo sirve para perpetuarlo.

Ya en entradas anteriores retraté en buena medida lo que se vive en la educación básica-media, la educación universitaria y el trasfondo que hay detrás de todas estas demandas estudiantiles. El sistema educativo chileno ya no funciona, no se puede sostener tal como está y no necesita tampoco soluciones parches, sino una re-estructuración completa. Quizás la sociedad aún no viva un cambio de paradigma absoluto y desee pasar de lleno a un Estado benefactor, pero sí hay ápices y voces que muestran el deseo de una transición a un Estado de estas características, al menos, en materia de educación.

La educación es uno de los mayores responsables de las construcciones de identidad de un país. No es menor el asunto, cada sociedad le transmite a las futuras generaciones sus ideales, sus sueños, sus proyectos y sus virtudes a las nuevas generaciones a través de esta herramienta. Actualmente, se nos enseña que Chile es un país desigual, que es un país injusto, donde existen recursos y hay crecimiento económico, pero que por distintas razones nosotros no tenemos por dónde asomar nuestras narices en ese crecimiento y no podemos tampoco disfrutar de todas sus virtudes. ¿Por qué querríamos vivir en un país así si podemos cambiarlo, podemos mejorarlo y podemos hacer que realmente sea una tierra de oportunidades?

Ariel Cruz Pizarro

jueves, agosto 4

Chile está desnudo

Citaré a Guido Muttarelli, quien es uno de mis amigos y que estudia Profesorado de Historia en la hermana República de Argentina. La próxima semana estará de visita en medio de este ambiente caldeado y justamente comentó -entre otras cosas- esto sobre nuestra querida faja de tierra. Creo que el fragmento dice mucho y sirve para comenzar lo que necesito decir.

"Tuve varias oportunidades de cruzar la cordillera. La primera, frustrada en Diciembre de 2008 por la poca previsión. La segunda exitosa, en Mayo de 2009 que me dejó con ganas de volver. El segundo viaje en 2010 fue algo más largo y a la vez disfruté menos. Encontré a Santiago más deslucido que en 2009, como triste por el terremoto (o por Piñera, ya no sé). Ésta será la tercera vez en que vaya. Tengo grandes expectativas y muchas ganas de ir otra vez. Ganas de reencontrarme con algunos amigos, con esa ciudad maravillosa que es Santiago, con ese país con alma de pueblo chico, como alguna vez dijo alguien por ahí, con esa pequeña París que es Providencia y con ese traumático sistema de transportes que tanto dolor de cabeza trae a los trasandinos y tan felices hace a los turistas. Lo que sí es cierto e inevitable es que Chile cambió. No sé cuándo, porque no me di cuenta y tampoco creo que otros se hayan dado cuenta. Ese país es muy distinto a 2005 o 2006. Chile es otro y cambió tan lento que fue imperceptible. Como las placas, que siempre se mueven bajo la tierra y que sólo en contadas ocasiones dejan sentir su roce para provocar los tan fatídicos terremotos que son el sello característico de aquella tierra."


Prohiben entrada a estudiantes en Metro de Santiago por motivo de las protestas.

Me angustia todo lo que está pasando. Me da vergüenza que en Chile, para evitar una manifestación pública y pacífica, se le prohíba la entrada a los estudiantes en el Metro; que se divulgen datos personales de alguien para intimidar y bajar los movimientos sociales; que el Gobierno deje de autorizar marchas y el uso de espacios públicos para manifestar su descontento y para deslegitimar un movimiento que defiende una causa justa; que crean que pueden meternos el dedo en la boca con propuestas que NO solucionan el problema de fondo.


Carabineros revisando mochilas con lumazo incluido (hace 2 semanas)


Represión en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile (hoy)

Me da vergüenza que haya gente que todavía defiende un sistema sociopolítico tan injusto y mediocre, me da vergüenza que los medios de comunicación tradicionales sirvan a los mismos de siempre y los periodistas no puedan informar las cosas tal como son. Me da vergüenza toda esa gente que quiere sacar a los militares a la calle y, lo que me da más vergüenza, es pensar que Chile realmente tiene tres mundos diferentes: el resto del país y una capital polarizada entre un lado rico (Plaza Italia para arriba) y un lado medio-pobre (Plaza Italia para abajo).

El problema de Chile no es que haya cambiado, de hecho, sigue siendo igual que hace muchos años. El tema es que ahora Chile está desnudo, esa imagen de país desarrollado donde a través del trabajo y el esfuerzo personal uno podía cumplir sus metas y proyecciones se acabó. Hace rato que las estructuras sociopolíticas huelen a muerto, hace rato que ya se sabía que el sistema político no funcionaba y no lograba canalizar las demandas ciudadanas, y no lo digo en virtud del "una vez que pasan las cosas todos dicen que sabían que iba a pasar" ... sino que era algo que se veía y se sentía.

No me da vergüenza mi país, tampoco me da vergüenza su gente; esa gente esforzada y luchadora incansable que vela por el bienestar de sus familias y de sus hijos; no me puede dar vergüenza la clase media que paga sus impuestos de forma honrada y no recibe ni una migaja por parte del Estado; mucho menos me pueden dar vergüenza los cientos y miles de padres de familia que día a día trabajan por sueldos injustos para poder dar de comer a sus hijos.

Sería demasiado populista decir que me da vergüenza absolutamente toda la clase política, porque sé que en algún recóndito sillón de alguna de las instituciones que rigen los poderes del Estado hay uno que otro político honesto. Sería demasiado fácil también catalogar a todas las huestes de verde (Carabineros) de cobardes y matones por hacer uso indiscriminado de sus fuerzas contra gente que lleva cartelitos o que va a marchar. Sería también muy fácil comentar que los desgraciados violentistas de siempre merecen las penas del infierno, ¿pues acaso sus vidas no son un infierno a estas alturas?

Siento una frustración enorme, una rabia tremenda y una pena que me deja un enorme nudo en la garganta, un llanto reprimido que perfectamente podría tener espasmos y es que, en estos momentos, Chile no me parece un buen lugar para criar a mis (futuros) hijos. Me daría una pena tremenda que uno de ellos me preguntara alguna vez: "¿Papi? ¿Por qué los policías le pegan a los niños y lanzan bombas lacrimógenas a los colegios? ¿Es que acaso no piensan que podrían ser sus hijos?" ... y tenga que decirle que en este país de mierda se nos hace pelear entre nosotros para dejar tranquilos a los mismos de siempre.

Me da una impotencia enorme ver cómo toda una masa de ciudadanos pide cambios concretos, cambios justos, cambios realmente radicales y necesarios para poder vivir en una sociedad mejor; y que los que tienen el poder para hacerlo -en teoría, porque el sistema sociopolítico tampoco deja mucho margen de acción- no hagan nada por nosotros ni por las generaciones futuras.

En las redes sociales se ven conversaciones más valiosas y reflexiones más certeras que en las cúpulas políticas, la gente vive un descontento no sólo en el ámbito de la educación, sino que también en otras materias.

Pero más pena me da que haya gente que ni siquiera sepa lo que está pasando. Gente que vive, literalmente, en otro mundo, en una burbuja. Gente que piensa que los pobres eligieron ser pobres y que les faltaron méritos o esfuerzos para llegar a ser ciudadanos honrados. ¿A cuánta gente, en las poblaciones, se les niegan oportunidades de trabajo por el domicilio donde viven? ¿A cuántos se les cerraron las puertas de la educación en sus narices y tuvieron que valérselas por sí mismos aprendiendo que la calle era el único mundo donde podrían sobrevivir? ¿Acaso ninguno de ustedes ha pensado que, estando en el pellejo de ellos, harían las mismas atrocidades y quizás hasta cosas peores? No los justifico, la violencia no tiene justificación, pero sí tiene sus motivos, y es que cuando toda una sociedad te margina, ¿qué más le puedes pedir a la gente?.

Me da pena por aquellos a quienes llamamos "hijitos de papá", porque tampoco es culpa de ellos el ignorar lo que pasa acá abajo, ni mucho menos es culpa de sus padres que probablemente también se saquen la chucha trabajando para darle lo mejor a su familia. No es culpa de ellos tener dinero y poder darse el lujo -porque eso es en Chile- de llegar a la universidad en auto, de pagársela al contado y de no tener que endeudarse con un banco a 20 años para poder tener un trabajo, ni mucho menos es culpa de ellos que nosotros tengamos que mendigarle al Estado una ayudita y no nos la den porque somos de clase media.

La culpa es del sistema, un sistema que no permite que se crucen, que no permite que los ricos conozcan a los pobres y viceversa, porque claro que debe ser terrible -para un economista- mirar los índices de cesantía y sentir pena porque la economía del país no aprovecha todos sus recursos, pero puta que debe ser distinto mirar esos números y ver que los papás de tu mejor amigo no tienen trabajo y tienen que andar mendigando de casa en casa o vendiendo lo que no tienen para poder subsistir.

Este sistema sociopolítico, en que los de un lado no coinciden con el otro, además de fomentar la ignorancia, los prejuicios y los resentimientos de una clase contra otra, hace un tremendo daño, y es que cada cual va a velar por su grupo económico. Cuánta pena me da cuando verbalmente pelean ricos contra pobres, siendo que si se conocieran probablemente serían amigos y se darían cuenta que tienen muchas cosas en común, aparte de ser seres humanos propiamente tales.

Me da pena que Chile, en cuanto a estructuras socioeconómicas, sea un país tan segregado, tan injusto y tan poco humano. Me da pena que haya gente que, justamente, por estas cuestiones de la vida, ignore los problemas que viven los demás y piensen que todos los que protestan son comunistas, que todos los estudiantes que están en las calles son unos vagos de mierda y que piensan que queremos que se nos regale todo en bandeja, cuando en realidad, simplemente queremos oportunidades reales y poder darle una vida mejor a nuestros hijos y a los que vienen detrás de nosotros, porque todos estos cambios no son necesariamente para nosotros, sino para las generaciones futuras.

La intransigencia de la que habla el gobierno, en realidad, no es más que tenacidad, coraje y persistencia. Pues si no alzáramos la voz ninguno de estos temas estaría en el tapete, seguiríamos riendo con las estupideces que dice Piñera y de gobierno del cambio sólo nos quedarían las palabras rimbombantes de sus ministros y sus cambios ínfimos y mediocres. El gobierno quiere que volvamos a clases, pues volveremos cuando resuelvan nuestras demandas, hay cosas mucho más importantes que un año de estudio, por ejemplo, el futuro de nuestros hijos.

Yo no quiero que mis hijos vivan en un país tan injusto, un país donde, en vez de sentirnos acogidos y jugando de local, nos sintamos prisioneros y pensemos que las autoridades y el sistema político que tenemos no está a la altura de sus ciudadanos. No remataré con un ¡Viva Chile mierda!, diré ¡Vivan los chilenos mierda! Porque este país no es ni de los estudiantes, ni de los empresarios, es de los chilenos o tiene que serlo.

Yo sí creo que se pueden cambiar las cosas y se pueden mejorar las condiciones de vida de todos nosotros, ya basta de vivir en una sociedad tan absurda y ridícula.


Visión Siete: Palos para estudiantes de Chile (vea desde el 01.15)

Ariel Cruz Pizarro

lunes, junio 20

¿Momento de Crisis?

Les prometo que, próximamente, se vendrá una entrada dura no sólo para el gobierno de Piñera (sí, Piñera, monitorea esto, ¡ándate a la chucha!), sino también para la política. Me falta madurar un poco más la idea y comprender mejor qué es lo que está pasando en nuestro país para poder escribirlo de una manera que sea sencilla de comprender. Me cuesta ver hacia dónde se dirige Chile...

Si hiciéramos la comparación con un bus, Chile está pasando por un serio proceso de revisión técnica. Lamentablemente no todas sus piezas andan en buenas condiciones, y hasta el momento no la está aprobando. ¡No se necesitan manitos de gato, se necesitan piezas originales! Es increíble que, teniendo los recursos, todavía sigan siendo tacaños a la hora de invertir en la gente y sean tan codiciosos como para agarrar todas las monedas que caen del Estado (en proceso de desmantelamiento).

Y ojo, para variar, las turbulencias políticas de este gobierno, el descontento de la gente y el despertar de las masas es sólo la punta del iceberg. El cambio, ahora que me pongo a analizar detenidamente las cosas, es sólo uno de los aspectos importantes de lo que está pasando en la mentalidad chilena, pero no es el único, aunque sí el más fácil de identificar.

Por cierto, la Concertación tampoco es la solución para el dilema que me estoy planteando en cuestión (Les adelanto algo, una de mis preguntas es ¿qué mierda haremos cuando acabe el gobierno de Piñera?).


La ética y la política están al servicio del dinero

¡Y después hablan de esto!


Minuto 00.40 al 01.46 para ser preciso

Particularmente molesto. ¿Así quieren que llame MI país a este país que no me pertenece?

Ariel Cruz

sábado, junio 18

El fondo de las demandas estudiantiles chilenas

Hoy, sábado, cumplo lo que adeudo: hablar sobre las actuales movilizaciones estudiantiles, comentándoles cuáles tipos de movilización se están usando, explicando el petitorio de la CONFECH y explicarles, especialmente a la gente de otros países, porqué este tipo de protestas se dan en Chile.


Visión Siete - TV Pública argentina. Columna del analista internacional Pedro Brieger

1.1 La educación es un punto nodal de la sociedad

La importancia que tiene la educación para un país es enorme. Pensemos que se trata de la formación de los jóvenes y profesionales con los que un país tendrá que surgir cuando la generación que es adulta vaya decayendo; a través de la educación no solamente se entregan conocimientos, de forma implícita se reconoce una forma de aprehender el mundo, una forma de evaluar y entender el entorno, un conjunto de valores y una imagen propia del país, en pocas palabras, la educación es un gran responsable de la construcción de la identidad de un país.

Mucho se habla en Chile de que somos los mejores de Latinoamérica -junto a otros países como Argentina, Brasil, Uruguay o México por nombrar algunos-, que tenemos un gran crecimiento económico, que gente de otros países viene a buscar refugio o trabajo en este lugar porque se asume que es un país tranquilo y se venden miles de maravillas al exterior.

Si bien es cierto que algo de verdad hay en todo eso, también cabe destacar el conflicto con la identidad-país que genera el hecho de creerse un país semi-desarrollado y el tener un sistema educativo que solamente sirve para aumentar la brecha económica existente entre la población rica y la pobre. La desigualdad en Chile es escandalosa, lo que la gente quiere es que esto cambie, que sus hijos tengan verdaderas oportunidades y puedan disfrutar de una vez por todas de todos los beneficios que deberíamos tener al ser un país semi-desarrollado. El dinero en este país queda en algunos bolsillos, el resto de nosotros compartimos solo las migajas que nos dejan.

¿Cuál es la solución para los problemas de desigualdad? Una educación de calidad, que permita a la gente escalar posiciones por sus méritos y conocimientos, no por su lugar de nacimiento, su apellido ni sus contactos.

¿Cuál es la solución para la delincuencia? Una educación de calidad, que involucre más a los niños y les haga saber la importancia que tiene el hecho de que se eduquen. Una educación que dé oportunidades reales.

¿Cuál es la solución para tener un país más contento y motivado? No es que sea la única respuesta, pero una buena educación también sirve para contestar esto, una buena educación no es sólo aquella que te da una serie de conocimientos, es también aquella que te forma. A medida que tú te vas conociendo, vas conociendo tus capacidades y tus limitaciones, cosechando más triunfos que fracasos y siendo más feliz. Además, ¿no les parece(ría) más motivante trabajar en un país donde sabes que tus hijos serán bien educados, donde sabes que tendrás oportunidades y donde sabes que en base a tu esfuerzo puedes llegar más arriba?

El tema de la educación engloba muchas preguntas retóricas más, pero para resumirlo todo, es la lucha por nuestros sueños. Todo lo que un país quiere, todo lo que un país necesita, todo aquello por lo cual un país lucha, está reflejado en la educación. Los sueños de una nación (o de un pueblo) están en su educación, serán los hombres del mañana los que continuen el legado que se les dejó. Nuestra educación actual nos dice que Chile quiere ser un país desigual, donde unos pocos tengan mucho y la gran mayoría no tenga nada, donde la mediocridad venza al mérito... eso no es lo que quiere la gente, es necesario un cambio.

1.2 ¿Por qué se mantiene el status quo en materia de educación?

Cito la columna "Por qué les tienen miedo a las universidades públicas" de Juan Guillermo Tejeda, académico de la Universidad de Chile, en El Mostrador.

"
Al revés de todos los países desarrollados, Chile avanza solitario en un sistema que pretende mejorar la educación destruyendo a la educación pública. Los niñatos que dirigen hoy al país y a su educación se criaron casi todos ellos tomando leche tibia con chocolate en colegios privados y universidades católicas, fueron a hacer sus postgrados a los Estados Unidos, y prosperaron gracias a la dictadura. Desconocen, pues, las bondades de la educación pública. La temen. Sólo quieren que se degrade y desaparezca. (...)

¿Por qué destinan todos los países desarrollados una cantidad que cubre entre el 50% y el 90% del gasto de sus universidades estatales? Porque de otro modo no se garantizan ni la equidad en el acceso, ni la investigación o la creación, ni la libertad de pensamiento.

¿Por qué aquí recibe del Estado la Universidad de Chile apenas el 12 o 14% de su presupuesto? Por miedo: miedo a la política, miedo a la igualdad de oportunidades, miedo a la libertad de cátedra, miedo a la existencia de centros avanzados de pensamiento, miedo al Chile real, miedo a no seguir controlando el país completo unos pocos con los apellidos de siempre, el dinero de siempre y la mediocridad de siempre.

Tienen miedo a la igualdad de oportunidades porque, con el corazón hundido en el pesimismo y en el abuso, creen en una sociedad clasista, condescendiente y humillante. Jamás las universidades privadas, muchas de las cuales están ahí para hacer negocio o para difundir ideologías abusivas, se harán cargo de la equidad en el acceso a la educación. Es como encomendarle esa tarea a los bancos o a los supermercados. La Universidad de Chile y las demás universidades públicas tienen una gloriosa tradición al servicio de la equidad.

No les gusta a nuestros gobernantes pirulos ni la libertad de cátedra ni la libre expresión. Prefieren seguir el estilo de las universidades privadas que tienen a los profesores contratados por semestres para que nadie se ría en la fila. Se mofan así de la condición de los académicos, degradan la carrera docente, destruyen la libertad que es inherente al pensamiento. Las universidades públicas, en cambio, garantizan la tolerancia porque están hechas para eso, esa es su función, y no dependen de un patrón o de un dueño privado. (...)

Tener el Estado universidades y negarles los recursos es como tener un avión y no ponerle combustible. Contra esa ceguera vamos a luchar. Porque, como bien dicen los estudiantes, la educación no es una mercancía. La universidad pública no es un negocio. El país no es de unas cuantas familias ni de unas cuantas empresas sino de todos los chilenos y chilenas."

No creo que haya que agregar más palabras al artículo (les recomiendo leerlo completo), si Chile está como está, es porque después de la dictadura de Augusto Pinochet, literalmente vendieron y privatizaron todo lo que se podía privatizar, tendencia que continuó con los gobiernos democráticos de la Concertación y que ahora se agudiza con Piñera. No pretendo hablar de cómo era antes la educación en Chile ni de cómo el Estado tenía un activo rol dentro del financiamiento de las universidades, porque eso ya no está y difícilmente se va a replicar de igual manera.

Otro de los temas de fondo que hay en las movilizaciones estudiantiles es, además del de los sueños de una nación, el hecho de que en Chile todo sea una mercancía, todo sea capitalizable. La educación en Chile, de manera descarada, ha sufrido esta privatización y se ha convertido en una industria (?) lucrativa. La gente crea colegios y universidades, no por vocación de servicio -casos hay, pero son los menos-, sino que simplemente para ganar dinero. Se cree que los estudiantes son meros receptores de conocimiento, no se les permite tener organización estudiantil ni mucho menos se les da una formación cívica, el resultado es algo así como una masa de personas sin pensamiento crítico, que sólo sabe recibir y ejecutar las órdenes que les dan desde más arriba. Adivine... ¿a quién cree que le conviene esto?

Estando inmerso en un país donde el sistema económico imperante es el liberal -porque no hablemos de Estado de Bienestar o sistema mixto, eso es una pantalla-, la mejor forma de destruir la educación pública, ya sea a nivel de colegios o de universidades, es limitando sus recursos para que no puedan competir con las entidades privadas. Al final, la gente pobre se educa en los colegios pobres, y los ricos se educan en los colegios ricos. Así se mantiene el status quo y los de arriba (para variar) no tienen nada que perder ni temer.

1.3 La Revolución Pingüina de 2006 y el movimiento actual

Resumamos. En los dos puntos anteriores creo que queda más que claro que la lucha por la educación en nuestro país tiene que ver con asuntos de fondo y de estructura de la sociedad chilena, mientras no se reforme la educación, nuestro país y nuestra sociedad no cambiará. Los asuntos estructurales serían: a) Dejar de tener una educación que pisotee los sueños de las generaciones de jóvenes que se ven metidos en el sistema. b) Poner mano firme y evitar de una vez por todas que domine una educación con fines de lucro, haciendo que el Estado tenga un rol más activo y brinde (la verdadera) alternativa de una educación pública de calidad. c) Estar a la altura de lo que queremos ser como país.

Una vez hecho este ejercicio, prosigo. En 2006, muchos recordarán la Revolución Pingüina, donde el rol pasivo del gobierno, su lenta reacción y el gran impacto mediático hicieron que el tema por fin se pusiera en el tapete. Los métodos de movilización fueron siempre los mismos: la toma de las instituciones educativas, la paralización de las instituciones educativas y las marchas en diferentes ciudades por la misma causa. ¿Por qué no se solucionó el problema en ese entonces? ¿Por qué ahora se protesta por (casi) LO MISMO? Sencillo, la clase política zanjó el tema con su grandiosa política de los acuerdos -léase el sarcasmo-, así que tanto los que se dicen de izquierda como la derecha se dieron la manito y acordaron reformar la educación. Así nació la LGE (Ley General de Educación), que es casi la misma LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza) solo que tiene alguna que otra modificación y no es tan explícita respecto al lucro en la educación. O sea, solución parche y el problema de fondo continúa. ¡Muy bien!

Que quede claro, si el chileno promedio odia a la clase política como bloque es porque siente que no sabe interpretar las demandas ciudadanas ni tiene los cojones para cambiar el status quo, privilegiando (casi) siempre los intereses privados y no el bienestar de las personas. En pocas palabras, la clase política no sirve para canalizar sus ideas, son (una tropa de) inútiles. Y después quieren votos y prometen (lo mismo de siempre)... já!.

Actualmente, el movimiento estudiantil tiene (casi) los mismos ingredientes: tomas, paralizaciones, marchas y una demanda que tiene un fondo justo. Los medios de comunicación ya no se prestan para fomentar ideales a través de estos movimientos, ahora se dedican a cercenarlos mostrando su violencia, mostrando la opinión de la gente contraria para que los chilenos se graben en la cabeza: "los estudiantes son malos, quieren todo gratis, eso es una utopía". Con un gobierno de derecha como el de Piñera, más no se podía esperar.

Aquellos que aún tenemos cabeza y corazón,
sabemos que los sueños no se apagan
como se apaga el fuego de una vela,
nosotros que no nacimos en cuna de oro
ni tenemos garantizado un postgrado en Gringolandia,
sabemos muy bien que los sueños
se cumplen con sudor y lágrimas,
no dejándose vencer ante nada,
luchando ante todo,
por aquello que consideramos justo.


Opinión de Felipe Vidal en Asi Somos - RedTV / 16 Junio 2011

El movimiento estudiantil cada día cobra más fuerza, el rol "pasivo" que ha tenido el Gobierno al no pronunciarse mucho sobre el tema y dejar a Joaquín Lavín como carne de cañón bien puede costarles caro, esto todavía no acaba.

1.4 El petitorio de la movilización estudiantil

Bien, mucha gente critica que se quiere todo gratis, que los que se manifiestan son puros comunistas y un montón de cosas más, en el fondo, lo importante, es que la gente aún no se convence del todo de las demandas estudiantiles, básicamente por la misma razón de siempre: la tergiversación de la información que hacen los medios masivos de comunicación y la ignorancia del chileno común que cree lo primero que le dicen.

Algo que me parece "malo" dentro del movimiento, es que cada institución tiene sus propios petitorios y que, incluso, las universidades privadas del barrio alto están comenzando a moverse para ir en contra de los petitorios hechos por las instituciones que tradicionalmente representan la educación pública. El petitorio con el cual el Gobierno anda dialogando es el de la CONFECH, acá les dejo el resumen de puntos.

1 -
Acceso con equidad, calidad, integración y heterogeneidad social en la matrícula. Se resume en rechazar la PSU, crear mecanismos complementarios que permitan un acceso equitativo y que también faciliten la nivelación y mantención de los estudiantes en las carreras universitarias. El acceso debe asegurarse a instituciones educativas de calidad y que tengan también formación cívica; más la garantización del acceso a educación para discapacitados.

2 - Aumentar el financiamiento público de la Educación Superior con un % mayor del PIB (Producto Interno Bruto). Este punto incluye aportes basales de libre disposición para financiar a las universidades públicas. Fondo de revitalización de las universidades estatales. Reestructuración del sistema de becas y ayudas estudiantiles para dejar de depender de un sistema que tiene como base el endeudamiento familiar. Pase escolar gratuito y de carácter nacional. Eliminación del Aporte Fiscal Indirecto. Que el Estado se haga responsable de la educación pública.

3 - Democratización del Sistema de Educación Superior. Exigir el derecho a la participación triestamental de todas las instituciones de Educación Superior y asegurar la libertad de expresión, cátedra, asociación de estudiantes, docentes y trabajadores en todas las instituciones.

1.5 Balance personal

El sistema educativo chileno está plagado de contradicciones, contradicciones que ya no se sostienen tanto desde el punto de vista ideológico como del práctico. Es imposible que la sociedad siga amparando la creación de instituciones educativas que se dediquen a lucrar (,que reciban aportes estatales) y no brinden educación de calidad. Porque seamos sinceros, ¿Qué va a ser de la mayoría de esos estudiantes que estudian en instituciones malas? El mercado privilegia a quien tiene una mejor oferta, en el curriculum de las personas -lamentablemente- pesa el nombre de la institución en la que se estudió justamente por lo mismo, porque se sabe que no se trata de la misma calidad de educación. ¿Quién le va a pagar la deuda a aquel estudiante que estudió en una de esas casas de estudio de dudosa reputación?

El fondo de la demanda estudiantil es el que ya mencioné con anterioridad. No se trata de una lucha encarnizada contra los privados ni la libertad de enseñanza -como lo pintan aquellos que defienden el sistema actual- sino de la recuperación de lo público, la recuperación de una educación pública de calidad tanto en colegios como en universidades, con un Estado que asuma sus responsabilidades y no las delege en municipalidades o que se lave las manos. Con una clase política que se dedique de una vez por todas a defender lo que nos pertenece, a propiciar el bienestar de la población y no a privilegiar el bolsillo de unos cuantos.

Si alguien quiere poner a su hijo en un colegio particular, puede hacerlo y está bien que lo haga, cada uno elige. El movimiento estudiantil quiere que se garantice el derecho a la educación, que si tú no tienes dinero para pagar ese colegio particular, puedas optar a una educación de calidad y no tengas menos oportunidades que el que sí paga. En el fondo, que tengas alternativa para poder elegir. Que no tengas que no estudiar en una universidad de peso porque no pudiste pagar un colegio caro, que haya oportunidades, que tu esfuerzo sí rinda frutos.

Para concluir, les dejo la visión de Marcel Claude. Notarán que hay puntos en los que concuerdo, puntos en los que no, pero en general, me parece bastante acertado su análisis respecto a la educación pública y la utilización de los recursos disponibles en el país para resolver el problema.


Entrevista a Marcel Claude, economista y académico de la Universidad de Chile en CNN Chile.

Mi misión acá es la de recopilar, ordenar, entender, analizar y canalizar las ideas de este movimiento estudiantil-. Es responder a esa pregunta fastidiosa de ¿Por qué luchas o piensas que esto es lo correcto? o, para ponerlo en palabras más simples:
interpretar lo que la gente piensa, quiere y siente.

Si no le dio flojera leer y cree que esto le representa, tenga la amabilidad de compartirlo con sus amigos y de decirles a otras personas para que lo lean. En otras palabras, si le gusta, difúndalo. Se lo pido como favor, así le seré útil a la sociedad.

Ariel Cruz Pizarro

martes, mayo 31

El cambio y la forma chilena de hacer las cosas

Hoy mi facultad se encuentra en paro/huelga (una vez más), los motivos son los mismos de siempre: reformas a la educación chilena, que dejemos de pagar tanto para ingresar a la Universidad, que haya mayor equidad en la educación y, por supuesto, que se puedan cumplir los sueños y aspiraciones profesionales de los miles de jóvenes chilenos sin que se vean impedidos por su situación económica. Lo curioso, es que esta demanda lleva AÑOS sin ser escuchada, cuando el mayor negocio que puede hacer un país es invertir en la educación de sus jóvenes para estar a la vanguardia en el mundo. En fin, the chilean way!

Bien, una vez que tomamos esto en cuenta, comenzaré con este escrito que bien puede ser una columna de opinión, un ensayo, lo que se quiera. Acá, más que politizar el tema quiero enfocarme en la palabra cambio y el significado que yo le doy, junto con intentar abordar la imagen que el chileno tiene de su (supuesta) forma de ser.


Franja Sebastián Piñera - 6/01/10


Franja Eduardo Frei - 7/01/10

Personalmente, no soy de derecha, tampoco soy de izquierda, soy un amarillo más (sí, de esos que van donde les conviene y que no se la juegan -o no se atan, como me gusta pensarlo- con una ideología), busco el centro porque a mí ninguna ideología ni persona alguna será capaz de representar fielmente mis ideales, y también porque parte de mi visión es de buscar el equilibrio de las cosas. No obstante, nuevamente, éste no es nuestro tema, quizás otro día hable de mi visión político-económico-social.

Veamos, de partida no sé qué opinión tendrán los extranjeros respecto a la forma de hacer las cosas en Chile, es decir, acá los chilenos bien sabemos que los gobiernos -por una cuestión bastante lógica- siempre han intentado mostrarle a los extranjeros nuestro mejor lado, que somos un país ordenadito, donde se respira paz y tranquilidad y donde todo es progreso económico, el lugar ideal para invertir y blablabla... una hermosa forma de proyectarse. Sin embargo, acá, como yo soy chileno, diré la visión que tienen los chilenos sobre su propia forma de ser (y hacer). Esta imagen tiene partes verdaderas y partes que, en realidad, no lo son tanto.

El chileno, por naturaleza y a raíz de no sé qué razón específica que tendré que averiguar, es una persona que tiende a mirarse en menos y a mirar en menos a los demás. Por esta razón, muchas de las cosas extranjeras tienen gran aceptación en este país -especialmente si vienen de países europeos, asiáticos del primer mundo o latinoamericanos que estén en similar posición económica- y se piensa, a su vez, que lo chileno no es necesariamente algo confiable.

Este "complejo de inferioridad" se explica por la imagen que tiene el chileno promedio de la propia forma de ser de nuestra sociedad. La gente suele hacer las cosas a última hora, más que trabajar por gusto lo hacen por horario, muchas veces se es poco prolijo por lo que se tienen que hacer las cosas más de una vez, los servicios públicos suelen causarle más de un dolor de cabeza a la población, si se encuentra un problema lo más natural es parcharlo para que continue el ciclo y vuelva a fallar otra vez ... por más que se quiera las cosas nunca resultan del todo bien y nadie se muere en ello, total, la imperfección también es chilena. En resumen, el chileno piensa que es un ser poco prolijo, poco puntual y poco esforzado, que nunca podrá hacer algo absolutamente bien. Ante cualquier problema una frase que resume todo es: "¿Y qué querías? Estamos en Chile".

¿Realmente es tan así? Sí y No. Depende, existen muchos chilenos que son personajes esforzados, prolijos y puntuales -como yo y otros tantos- que se esfuerzan por hacer bien lo que les toca hacer. Personalmente, creo que para que el chileno promedio "funcione", la persona que le encarga los trabajos tiene que ser alguien respetado en el ámbito moral, alguien temido en el ámbito laboral y/o una persona del extranjero a la cual se le debe dar la mejor imagen de Chile para que le hable a otros extranjeros sobre nuestro hermoso país y vuelva. Lo cierto, es que al menos en más del 50% de los casos, las cosas no se hacen de la mejor manera, siempre a medias, ya sea porque se quiere hacer de esa manera o por algún factor externo que produce que se haga de esa forma.

Por lo que he visto, esta característica no es chilena exclusivamente, sino que también se replica en otros países latinoamericanos y en la propia España... así que tan chileno no es después de todo, aunque el chileno así lo asuma.

* Nota aparte:
Si quiere reírse un rato, puede ver cosas que sólo pasan en Chile donde hay muchas fotografías insólitas que reflejan esta forma de verse que tiene el propio chileno y el humor con el que uno debería tomárselo -pues, si fuésemos graves nos habríamos suicidado hace mucho.

Cuando los chilenos pedían a gritos un cambio en la forma de hacer política en Chile, se referían justamente a esta visión de la "forma chilena" que se tiene para hacer las cosas. La gente quería políticos que hicieran las cosas bien a la primera, gente capacitada que no anduviera improvisando soluciones, personas que tuvieran proyecciones a largo plazo y legislaran para la comunidad y no para ellos mismos, en el fondo, querían gente chilena que hiciera las cosas a la forma no-chilena de hacerlas.

¿Qué clase de política querían los chilenos entonces? ¿Cuál es la forma "no-chilena" de pensar y hacer las cosas? En lo personal, más que referirme a la forma no-chilena creo que es correcto hablar de forma eficiente de hacer las cosas. Existen muchos ejemplos tanto de empresas como de políticas públicas que funcionan bastante bien, daré dos ejemplos.

Excepciones a la regla general del "chilean way"

El primero es Metro de Santiago -al menos hasta antes de Transantiago. Un servicio eficiente, con trenes bien cuidados, personal responsable y capacitado, caracterizado por ser un Metro limpio, cómodo, rápido, moderno y efectivo.

Automotor Alstom NS-93 'N2070'

Metro de Santiago fue un orgullo para los chilenos hasta el 2007. La esperanza de que en este país las cosas se podían hacer con el mismo esfuerzo, la misma dedicación, el mismo profesionalismo y el mismo resultado que en los países del primer mundo. El hecho de tener un Metro eficiente, con frecuencias seguras, estaciones hermosas, trenes buenos y todo esto dentro de un paquete limpio y transparente hacía de él el ejemplo perfecto de cómo deberían hacerse las cosas.

Pero, ¡cómo estamos en Chile! La única manera de acabar con tal política pública era metiéndole el gérmen chileno de la improvisación al asunto. Transantiago fue una política pública que responde al estigma de "idea excelente, implementación improvisada, mal resultado y volvemos a parchar" que tanto caracteriza a la forma chilena de hacer las cosas. Al integrar a Metro con Transantiago, el número de pasajeros aumentó de 1.000.000 a 2.000.000 en cuestión de días. Hasta el día de hoy Metro de Santiago está reestructurando su funcionamiento para poder tener el mismo estándar de calidad de servicio anterior con el doble de gente.

El segundo ejemplo es nuestro querido Marcelo Bielsa. ¡Un argentino! Para contextualizar, la selección chilena había estado al mando, al menos entre 1998 y la llegada de Bielsa, al mando de entrenadores chilenos. No es que los entrenadores chilenos sean malos, es cosa de mirar a Pellegrini y otros tantos. El problema estaba en la selección chilena que estaba empapada de esa "forma chilena" de hacer las cosas. Los jugadores se iban a fiestas después de los partidos, los esquemas de juego eran ratones (defensivos) y se veían los partidos para solamente sufrir y cruzar los dedos para que no nos metieran goles, se pasaba improvisando... un desorden.

Entre la ANFP liderada por Harold Mayne-Nicholls y el liderazgo técnico de Marcelo Bielsa, la selección chilena vivió su gran apogeo. Los jugadores dejaron de hacer noticia por sus fiestas en la madrugada, se potenció el trabajo en equipo y muchos jugadores lograron emigrar al extranjero, en vez de andar defendiéndose los 90 minutos (y perder en el último, fatalidad chilensis) salieron a atacar, se plantaron de igual a igual en cualquier cancha y pudieron ganarle incluso a los argentinos, cosa que para nosotros siempre fue algo más que un sueño.

Debo admitir que soy bielsista, me identifica la forma de ver la vida y el fútbol que tiene él. Si la gente quiso a Bielsa no fue solo porque era un excelente entrenador y porque reformó a la forma de ser de la selección chilena. También lo hizo porque siempre fue una persona derecha, con valores y que no pasó a llevar sus propias convicciones por el dinero. La honestidad y la capacidad de cambiar las cosas para bien son justamente aquello que los chilenos desean desde hace mucho tiempo para su política y para ellos mismos. Bielsa viene a ser una figura que encarna esa visión de "me gustaría que ... (ponga política, deporte, personalidad, etc) fuera así".



¿Por qué Bielsa se fue? Digamos que fue un efecto dominó. Harold Mayne-Nicholls y su directiva de la ANFP -que entre otras cosas logró la modernización de estadios y que la gente se reencantara con el fútbol- perdieron en las elecciones porque a los grupos empresariales de los clubes grandes (Colo Colo y Universidad de Chile principalmente) nos les convenía que siguiera debido a que privilegiaba más a la Selección que a los clubes -sin contar con los dineros del Canal del Fútbol y su redistribución. Al perder Harold, las condiciones de trabajo para Bielsa cambiaron -pues la ANFP siempre se la jugó para que Bielsa pudiera tener todo lo que requería- y la nueva directiva, además de no ser de los trigos limpios, no le ofrecía las mismas condiciones de trabajo.

Al final, el proceso que se veía como algo tan exitoso, inusual dentro de Chile, se vio truncado cuando los grupos empresariales se metieron por sus intereses económicos particulares y sin pensar en mantener a la Selección chilena con el alto nivel que tuvo. En el fondo, gente corto-placista que prefirió sacrificar a Bielsa y Mayne-Nicholls por unas platas inmediatas.


Parte de la conferencia de prensa de Marcelo Bielsa donde anunció que no trabajaría con la nueva directiva de la ANFP

Aterricemos en la realidad...

Retomando el punto, creo que queda claro lo que querían y entendían los chilenos por cambio y lo que ocurre con esos cambios. Querían una clase política que se preocupara por sus inquietudes, que resolviera los problemas de fondo como la inequidad y la calidad de la educación, la inequidad y la calidad de la salud, las soluciones para la gente que es deudora habitacional o que vive en campamentos, el que se haga efectiva la ley y que no se pasen a llevar los derechos de los trabajadores, de los estudiantes y de los ciudadanos en general, que en vez de pensar tanto en las monedas y los ingresos económicos se preocuparan, aunque sea por una vez, de las generaciones posteriores. Es decir, soluciones ahora ya y soluciones que arreglen los problemas de fondo.

Si se pueden dar cuenta, hay tres conceptos clave en esta forma "ideal" de hacer política: proyección a largo plazo, efectividad y preocupación por el grueso de la población y no por el grupito de los mismos de siempre que está sentado en sus directorios de empresas gigantescas y que miran la ciudad desde la ventana de un no sé qué piso sin siquiera ver los problemas de la gente.

Esta forma de hacer política es contraria a la forma "chilena" de hacer política, aquella que se dedica a parchar los conflictos, a postergar los temas, a no dar soluciones reales y efectivas que acaben con los conflictos sociales, a legislar por el bien común de los ciudadanos chilenos y no por intereses empresariales o de privados, o a intentar hacer cosas buenas pero que resulten mal por la propia naturaleza del chileno (Transantiago, EFE, etc) ¿Por qué creen que se oyó tanto la palabra cambio?

Si los pingüinos en el año 2006 paralizaron el país no fue para perder clases, querían una mejor educación tanto para ellos como para el resto de los jóvenes chilenos que se lo merecen. Una mejor educación no tan solo sirve para mejorar los índices de estadísticas que salen en los almanaques, sirve para tener una población capacitada, contenta consigo misma y capaz de aportar al país aquello que mejor saben hacer. Si se elige una profesión por la renta futura y no por la vocación (revise acá), el resultado será una masa de profesionales que no ama lo que hace y, por lo mismo, que no rinde al 100% de sus capacidades.

Huellas

Si la gente se manifiesta en las calles contra Hidroaysén, no es porque le parezca malo el hecho de usar centrales hidroeléctricas para la generación de energía, sino porque existen mejores formas de producir energía en un país como éste y que no se aprovechan justamente porque prevalecen los intereses económicos de unos pocos. ¿Acaso no se puede hacer una política de Estado que asegure la matriz energética del país con energía solar, eólica y mareomotriz? ¿Acaso no son las centrales hidroeléctricas y termoeléctricas soluciones parche que terminarán destruyendo el ambiente -especialmente estas últimas- y que moverán otro gasto mayor en energía en 20 o 30 años más?

La guinda de la torta: Los mineros

Es imposible que hable de este tema sin tocar el asunto de los mineros de la mina San José. También es imposible no hablar de una verdadera hazaña realizada tanto por los equipos técnicos encargados del rescate como de los propios mineros que lograron sobrevivir más de dos meses al 700 metros bajo tierra. No obstante, ésta corresponde -por lejos- a la forma idealizada de hacer las cosas en Chile, forma que también ha tenido elementos chilensis entre medio.

¿Por qué es la forma idealizada? Es un asunto de psicología, cuando todas las personas están enfocadas en la realización de una misma meta, cuando se les dan todos los recursos necesarios para cumplirla -ya sea equipos donados por otros países, presupuesto ilimitado para la consecución de la tarea- y el hecho de que hayan vidas humanas involucradas hace que esta historia tenga una épica y un escenario particular que la hace ser tan especial.

Lo que no es especial y que los chilenos bien pueden dar cuenta de ello es de la utilización que los medios de comunicación hicieron del tema y la propia manera en que el presidente Sebastián Piñera se tomó el asunto a posteriori.

Los medios de comunicación, en algo así como una "cadena nacional", hablaron TODO EL DÍA Y A TODAS LAS HORAS de los mineros, de la vida de los mineros, las infidelidades de los mineros, los mineros... los mineros... los mineros y los mineros. ¿Creen que es un hecho fortuito? No, cuando tuvimos el terremoto en Febrero del 2010 estuvieron semanas completas mostrando la devastación, es que cuando les da con un tema, les da. Acá hay otra forma chilena de hacer las cosas: "repetir un formato/programa/contenido tantas veces como sea posible antes de que se desvalorice". Todo tiene un trasfondo económico por detrás.

Y en la otra vereda, la vergonzosa actuación de Piñera llevando el pobre papel de los mineros a todas las partes del mundo -creo que solo faltó su trasero- y diciendo la gran mentira: Esta es la forma chilena de hacer las cosas, the chilean way; y lo que es peor, el oportunismo de tomar triunfos ajenos -en el sentido de que él no fue partícipe directo- como propios para figurar y ganar popularidad.

En fin... lo que tenemos

Creo que
Joseph de Maistre tenía razón al decir: "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece". Efectivamente Chile tiene el gobierno que se merece o, al menos, el que más le identifica.

El gobierno del cambio... el cambio para Chile ... no sé ustedes, pero yo nunca me creí esa tontería. Mientras el chileno no cambie su percepción de sí mismo y mientras no se esfuerce en no seguir el mismo círculo vicioso de hacer mal las cosas, el país nunca va a cambiar. Hoy en día se cometen las mismas atrocidades en materia medio ambiental, las mismas injusticias en materias laboral, étnicas y judicial, las mismas estúpidas peleas entre políticos de la Concertación y de la Coalición (por el Cambio... pff) que no conducen a nada y... nosotros seguimos con los mismos problemas.

¿Ustedes creen que Piñera (y Lavín) va(n) a solucionar los problemas de la educación chilena? ¿Ustedes creían que Frei lo iba a hacer? Son políticos, chilenos, con la forma "chilena" de hacer las cosas ... iluso fue el que creyó que las cosas cambiarían, yo cruzo los dedos para que no cambie para peor. De todas maneras, una cosa es lo que se teje allá arriba, en el Olimpo de la política y economía chilena y otra cosa es lo que se vive acá abajo, donde todos vivimos estos problemas.

Algo positivo que se puede rescatar de este asunto es que la gente tiene conciencia de ello, la gente ya se dio cuenta que con esta "forma de hacer las cosas" no llegaremos a ser un país desarrollado. Por algo en el Informe de Desarrollo Humano PNUD 2009 un 73,5% piensa que en Chile hay buenas ideas, pero falta llevarlas bien a la práctica (Pág. 226 | Por cierto, si quieren entender aún más parte de la mentalidad chilena pueden leer desde la 222 a la 226, es una encuesta bastante representativa).

Ya no basta con que una política pública asegure cobertura, tal como lo han hecho los gobiernos anteriores en los temas educativos y de salud -por nombrar algunos. La gente quiere dar un paso más, quiere que a esa cobertura se le sume una cuota de calidad y acceso equitativo. No queremos más mediocridad, queremos excelencia, aunque quizás debamos partir por casa.

Lo más entretenido de este asunto, es que, aunque el chileno esté empapado en esa forma mediocre de hacer las cosas, lo cierto es que de todas maneras, es más una autoimagen que un hecho concreto. Si analizamos al detalle la forma de ser que el chileno tiene respecto a las cosas que realmente le importan, como lo son la familia o algunos gustos, bien podemos señalar que la gente responde a las más altas expectativas y metas. Al final, la cuestión está en querer, querer es poder; si el chileno quiere hacer algo, lo hará bien, ahora... el problema es ¡cuándo va a querer algo!, pero eso es otro asunto.

Para cerrar, les dejo un video más livianito de sangre donde el conocido grupo Difamadores -que no son músicos, sino que gente crítica que se expresa con parodias- justamente aborda este tópico: la forma de hacer las cosas en Chile. Creo que con este broche de oro podrán reírse un rato con la conducción que realizaron tanto los gobiernos de la Concertación como el actual de Piñera.



Ariel Cruz Pizarro

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