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domingo, octubre 26

Consejos vocacionales antes de entrar a la universidad

Digamos que esta es la preparación de una posible charla para personas que están en el colegio y tendrán que tomar decisiones importantes respecto de su futuro profesional o laboral. En el contexto de nuestra sociedad actual, con cambios tecnológicos y sociales muy acelerados, una creciente especialización y una globalización que nos hace perder lo local y nos mueve más hacia un comportamiento homogéneo, de masas. Puedo decirles que...


Hay muchos criterios para tomar una decisión. Se puede buscar o elegir una profesión por el campo laboral, por el nivel de remuneración, de acuerdo a ciertas ideas o aptitudes que han desarrollado, conocimientos que han podido adquirir, etc. Es válido pensar en la universidad como un motor de cambio y movilidad social, yo lo vivo como parte de una primera generación que va a entrar y terminar la universidad.

Pero lo que realmente importa son ustedes. Sé que la adolescencia es una etapa complicada, para mí fue ensayo y error, darme cuenta que varias de las cosas que pensaba en realidad no eran tales, verme en el espejo y reconocer con valor las cualidades positivas que tenía, pero también aceptar esas cosas dolorosas, las heridas, los miedos y tener la actitud suficiente para comenzar a resolverlos. A lo mejor ustedes tienen otros problemas familiares, afectivos, les cuesta tomar decisiones, se sienten débiles, vulnerables, vaya a saber uno.

Día a día me toca llegar a Vicente Valdés y esperar una micro. En ese rato que estoy esperando, veo un montón de buses descargar hordas de pasajeros, personas que se dirigen como robots al Metro, que se apretujan viajando a la misma hora para llegar a sus trabajos y con los que me encuentro en las tardes para volver a mi casa. Es casi como un movimiento de manada, el problema es ver a mucha de esa gente infeliz (no toda, claro está), haciendo cosas que no lo llenan. 

Las páginas que orientan la vocación te hablan de sueldos, y es cierto que es necesario tener una remuneración acorde con tu trabajo, es lo más justo. Pero, no le hacen tanto hincapié a lo que somos nosotros. Este sistema educativo tampoco lo hace. Se mide en la PSU y el SIMCE lo que sabes de ciertas materias, se incentiva en los colegios a estudiar aquello que se evalúa, se piensa en el resto de las materias como si fuesen ramos de segunda categoría y se te enseña a repetir como loro lo que alguien puso que debías aprender en un plan de estudio. Pero nadie respeta tu ritmo de estudio ni la estructura tan vertical te permite disfrutar del aprendizaje. 

Me fue muy bien en el colegio, me saqué la mierda estudiando y me exigieron mucho, puedo decir que disfruté y lo pasé bien ante toda esa presión, pero sé que hay personas a las que les cuesta más, o que por tener un ritmo de estudio diferente, o una destreza diferente de la académica, la hicieron sentir tonta, inútil o incompetente. Se habla de que un mayor NEM podría hacer más "democrático" el ingreso a la universidad, pero ni el NEM, ni la PSU, ni el SIMCE ni las pruebas estandarizadas deberían existir, el colegio es una institución que opera como una fábrica, piensa que los alumnos son seres vacíos y los llena de conocimientos, cosas que por cierto son totalmente olvidables. 

Me consta que hay profesores que ven esto de un modo distinto y humanizan la enseñanza, es muy loable, yo quise ser uno de ellos. Pero, si uno se abstrae y analiza de un modo profundo, los colegios no están concebidos para desarrollar nuestros talentos ni dar esa "formación integral", no están pensados en nosotros, están pensados en función de lo que pide la sociedad (y lo que pide un mercado). Y ojo, la universidad es igual o peor, exacerba lo mismo.

El punto es... Salvo quizás sus padres, familiares o algunos profesores en particular, nadie se ha preocupado realmente de ustedes, la sociedad como conjunto no lo ha hecho. Todo apunta a que saldrán del colegio y realizarán ese "mito" o "trayecto" al éxito, entrarán a la universidad, tendrán un buen trabajo, dinero, una familia y morirán haciendo eso. Si son o no felices, es asunto de ustedes; si se valora socialmente o no, depende meramente de los sueldos. No sé si captan, pero por alguna razón en esta sociedad se pervirtieron ciertas cosas y se piensa en función del dinero, como si lo material fuese lo más maravilloso y relevante en la vida.

Elijan lo que les haga felices o les acomode para llevar la vida que les gustaría tener. Para poder hacer eso, necesitan conocerse y saber aquello que les gusta y lo que no. Sé que con 15, 18 y hasta en los veintitantos cuesta mucho hacer eso. A mí no me cuesta, llevo años haciéndome auditorías internas, revisando cómo me siento, probando cosas nuevas, conociendo distintas personas, pero insisto, sé que lo que para mí es fácil o más natural no tiene porqué serlo para otro, que hay personas que les cuesta más. Chiquillos(as), no se frustren, traten de conocerse pero a su ritmo, tomar decisiones, arriesgarse. 

La vida es una sola -al menos en mi concepción- y no vale la pena amargarse con un trabajo que no les gusta, que no les llena, que no les motiva y que tampoco les aporta un reto. A lo mejor no hay ninguna carrera que les convenza (o les gustan muchas, a mí me gustan varias todavía), no se preocupen, mucha gente sale de la universidad y trabaja en cosas distintas o se independiza. Hay que ver la universidad como una herramienta, algo que te da ciertos conocimientos y destrezas, pero depende de ti seguir el camino laboral "normal" o probar tú a hacer algo distinto, hacer un grupo con amigos y crear algo nuevo, no sé, no te limites. 

El problema de seguir el camino de todos, salir del colegio, ir a la universidad y estar allá caminando en Vicente Valdés para entrar al metro e ir a ese trabajo que te paga bien pero no te hace feliz es uno: la seguridad. A lo mejor de jóvenes no se entiende tanto, pero los que han vivido más años me van a entender, uno se acostumbra a lo que tiene y le cuesta dejar cierta comodidad. Esos proyectos que tú dices "voy a trabajar, juntaré plata y me iré al sur a vivir" se quedan en el "voy a trabajar", porque compran casa, auto, se establecen, salen otras prioridades o tienen la oportunidad de hacerlo, pero está ese miedo a salir de lo que se llama zona de confort, ese metro cuadrado donde te sientes cómodo, ese sueldo que te llega mes a mes. 

No se limiten por los conocimientos que no tienen (porque se pueden aprender), tampoco dejen que unos papeles les digan lo que pueden o no pueden hacer y no se pongan a pensar en lo socialmente correcto, en algún momento de la historia la sociedad pensaba que era correcto y aceptable golpear estudiantes, que la guerra era una forma política de gestionar un conflicto (bueh, esto lo sigue pensando), que es deseable hacer uso de la energía atómica para hacer bombas y lanzarlas, que es posible construir y vender miles de casas a gente que no las puede pagar (crisis del 2008, ¿aló?). La humanidad está llena de errores bastante graves, no se vayan a molestar o sentir culpables si se equivocan un par de veces, es parte del aprendizaje, pero luchen por lo que quieren. Es lo único que les pido, si tienen un sueño y son felices en algo, traten de realizarse a través de eso. 

Ah, y déjense de huevear en el computador (a menos que les guste la programación, los social media, escribir, diseño, hacer videos, fotos, etc), en vez de estar en facebook dedíquense a tener experiencias de vida y conocer personas que les marquen. La vida está fuera de esta pantalla.

miércoles, agosto 14

Rebeldía 1

Hace tiempo que no escribía, pero lo hago desde la necesidad. No de dinero, ni tampoco de comunicar algo a alguien, sino de plasmar lo que me pasa, lo que se teje por debajo, entre las sinapsis de mis neuronas y el palpitar de mi corazón.

Considero que el hecho de tener una sola vida y por lo mismo, de tener un tiempo limitado, nos pone en la casi obligación de disfrutar la vida que tenemos. El problema es que no lo hacemos, por muchos y variados motivos.

Me apena que en las estructuras sociales y las condiciones de vida del país en que vivo, aunque el escenario haya mejorado respecto de cómo era la vida de las personas hace 50, 100 o 150 años (en el sentido de que, por poner un caso, los niños no tienen que trabajar en las minas o están tan determinados a vivir de una cierta manera), de todas maneras se nota que en la gran mayoría de las empresas, no hay un afán de preocuparse tanto por su gente.

Siento profundamente -quizás más que las propias personas que trabajan de esta manera- que hayan grandes empresas que recurran a la tercerización u outsourcing, sobre todo considerando que estas últimas suelen pagar mucho menos que lo que correspondería y juegan con la antigüedad laboral de sus trabajadores. Lo mismo que el salario que muchas empresas grandes (y no me digan que los locales de comida rápida, los cines y aquellos sitios donde se concentran los trabajos de jóvenes con poca experiencia) pagan a sus trabajadores pudiendo darles un mejor estándar de vida. 

Me duele mucho ser consciente del problema estructural de mi país, Chile. Siento que por más que se hagan manifestaciones y reclamos legítimos por la poca accesibilidad a los puestos de poder (una élite cerrada), la poca disposición también a resolver los problemas de la gran masa de gente entre las que me incluyo aunque no soy tan pobre como otras personas por parte de los reales líderes del país va a terminar menoscabando cada vez más las estructuras políticas y sociales en las que nos movemos.

Hay muchos reclamos que son sumamente válidos y más allá de cuestiones ideológicas, tienen sentido común, pero que no se van a hacer por la posición económica chilena. Haciendo el paralelismo, en una pequeña caleta -porque olvidémonos de pensar que somos una gran ciudad- lo único que te va a dar un cierto futuro laboral es aprender sobre la mar, aprender sobre la pesca y reproducir los esquemas que han vivido tus papás. Preocuparse por la educación y la formación intelectual de los niños de la caleta...¿para qué?, ¿para qué si van a terminar trabajando pescando, venderán pescados, cocinarán pescados o se dedicarán a atender otras necesidades de la caleta como vender cosas en un almacén?, ¿para qué si los tenemos condenados a ser subordinados? 

Si Chile quisiera, si la élite que tenemos se pusiera de acuerdo y quisiera tener un país desarrollado, industrializado y próspero, créanme que lo tendríamos. Que no nos vengan con cuentos de que por ser un país con poca población no podemos hacerlo, Singapur es un país con un territorio más pequeño que la ciudad de Santiago, carente de muchos recursos naturales y... ¡oh! son un país desarrollado. Todas esas lecciones que le dio la historia a la élite con el tema del salitre no les sirvió de nada. El salitre era explotado por los ingleses. El cobre es explotado por extranjeros. ¿Qué será de Chile cuando acabe el cobre? Sepa Moya.

La estafa institucionalizada de las AFP, que son las Administradoras de Fondos Previsionales. Los mismos que controlan los supermercados, los bancos, las tiendas de retail, las empresas productivas de Chile, los mismos son los que chupan esa plata desde nuestros sueldos con la excusa de que se preocuparán de nuestra pensión, pero sabemos que es mentira, que nuestros dineros sirven para financiar a esas mismas empresas. Yo sigo pensando en que Chile es como una gran mina de salitre antigua, en la cual estabas atado por un sueldo miserable (¡anda a tener dinero para irte!), donde la máxima distracción de la miseria es tener algo de pan y circo (que ahora se llama fútbol, y que antes también fueron las putas), y donde se te paga con fichas para comprarle todas las cosas a tu empleador. ¿Qué ha cambiado? 

Yo no reclamo sólo por la precariedad del país que tenemos, que aparenta ser un país tremendamente exitoso y lo es, pero sólo para la élite. No adscribo a ninguna ideología, tampoco me interesa formar parte de algún partido político, sin quererlo la posmodernidad ha terminado tocando tanto las fibras de mi vida que sólo soy un sujeto de mi época, aunque no lo quiera ni me parezca de lo mejor, pero soy un reflejo del tiempo que vivo, como un charco de agua refleja el cielo del día de hoy, no el de ayer ni el de mañana. Lo que me choca es la mediocridad. Se creó un discurso -porque lo es- de que la clase media podía surgir con esfuerzo, que parte de la supuesta identidad chilena implica que somos flojos y llegamos tarde a otras partes. ¿Saben? Son discursos, quieren que pensemos eso, ¡pero no tenemos porqué hacerles caso!

... tengo que seguir escribiendo mi ensayo para la universidad, no sé si la universidad sea realmente la respuesta que la gente necesita, con una educación tan precaria para muchas personas -y en esto, más allá de los profesores que reconozco que tienen un trabajo súper importante y sacrificado-, quizá lo más importante sea enseñarles a ser felices con lo que tienen y con lo que son, aunque todo huela a podrido alrededor.

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