jueves, diciembre 11

Motivaciones - Ensayo

Hace tanto que no nos veíamos, nos distanciamos por razones de tiempo, de ambiciones personales, vivimos un momento donde debíamos curar algunas heridas, rehacer nuestras vidas y quizás era sólo darse un tiempo, me empezaste a buscar y finalmente me encontraste, no recuerdo cómo fue que lo hiciste, tampoco me interesa pensar en cómo fue porque no es el tema central, simplemente sé que el camino nos volvió a juntar, lo que en un momento se pensó como una bifurcación y una separación semi-definitiva (lo que en aquel entonces me llenó de tristeza) hoy es un camino distinto, casi como empezar con el pie derecho, porque la base la mantuve intacta, nuestros caminos se unieron y espero poder ser un aporte para ti, para tu familia y también deseo que no nos volvamos a perder de vista.

Es un momento difícil, generalmente es aquí donde todos huyen, pero yo quiero estar contigo en este momento, porque aunque no me lo digas, yo te conozco, y sé que en este tipo de situaciones te gustaría más estar acompañada para que el tiempo pase más rápido y el dolor se alivie, la verdad es que no me importaría pegarme el pique a El Abrazo para ir a verte, porque en estos momentos lo que me importa eres tú. Sé que valoras que te llame para saber cómo estás, y también siento que recibiste de buena forma la visita que te hice la semana pasada, pero, como te conozco, sé que una compañía puede causar un efecto más grande.

Quería ir a verte esta semana, porque quería ser un aporte, por último ayudar en algunas labores y ofrecerte un momento fuera de la rutina dentro de las condiciones en las que nos tenemos que desenvolver dado tu estado de salud. Sé que vas a ganar esta guerra, ya haz ganado varias batallas y tienes toda una tropa detrás de ti para no dejarte caer, muchos estaremos orando para que sigas progresando.

Siempre Gana | Always Win

Así que, como regalo significativo, te dedico esta fotografía. Se titula "Siempre Gana", y es justamente porque, como lo mencioné, sé que vas a ganar. Podría entrar en más detalles, pero eso es tema de conversación privada jajajaj. Así que no te preocupes, tú sólo preocúpate de tener ánimo y de mantenerte firme, porque el resto lo haremos todos. Aunque no nos resulte mañana, otro día será, así que no te preocupes, pues es Dios quien mueve las piezas y sabe dónde nos quiere mandar.

Ariel Cruz Pizarro - 11/12/2008

sábado, noviembre 29

Hambre - Ensayo

Es terrible observar el hambre que padecen los seres humanos, pensar que nosotros lo tenemos casi todo. La única cosa que le podríamos envidiar a los seres humanos es que tienen una duración y nosotros somos eternos, pensar que ellos quisieran tener vida eterna en la Tierra, ¿y para qué? ¿Para ver cómo se mueren sus seres queridos y cómo acumulan decepciones a lo largo de sus vidas? Son verdaderas máquinas perfectas, hechas a semejanza de nuestro Señor, y son las criaturas más amadas por Él, aún cuando se alejen de Él a sabiendas de que lo que hacen está mal.

El mundo es un lugar terrible, como es Satanás quien reina sobre él, todas las cosas de este mundo le pertenecen, de alguna u otra forma siempre va a intentar que los seres humanos no se acerquen a Dios. Yo recuerdo todavía a Jesús, cuando llevaba cuarenta días caminando en el desierto y tenía hambre, Satanás le tentó diciendo que "si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan", y Él con sabiduría le respondió que "escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra de Dios". ¡Cuánta sabiduría hay en esas palabras! Me encantaría que los seres humanos también quisieran tomar esa sabiduría tan hermosa, aquella que es más preciosa que el diamante y mejor inversión que el oro. El ser humano tiene un hambre terrible de cosas materiales, en algunos casos deja de vivir para conseguirlas y tener una imagen de opulencia, sin embargo, ¿de qué le sirve a un hombre vestirse con adornos ostentosos si en su corazón está vacío? ¿de qué le sirve a un hombre preocuparse más de la cuenta por las cosas perecederas y quedar debiéndole a su corazón? Es cierto que hay que satisfacer el hambre que tenemos en su justa medida, pero es más importante alimentar el corazón porque es donde habita Dios.

Muchos caen con la primera tentación, algunos ni siquiera se resisten y otros terminan cediendo a los intereses del mundo, perdiéndose en el camino. Sin embargo, aquellos que son capaces de prosperar, enfrentan luego el problema de la ambición de poder. Ese mismo día, en el desierto, Satanás le mostró desde un monte todos los reinos de la tierra, la grandeza de éstos y le dijo "a ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy. Si tú, postrado, me adorares, todos serán tuyos"... ¡qué tentación más difícil si le tocase a un ser humano! Le estaba dando las llaves del mundo, el poder de todos los reinos y la supuesta grandeza de estos imperios, pero no le mostraba tampoco las carencias de sus habitantes, ni las numerosas guerras que formaron a tales pueblos, es decir, sólo le mostró lo relativamente bueno del regalo. Para nuestro alivio, Jesús no tenía hambre de poder y le dijo "vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás". Sin embargo, hay pocos seres humanos que podrían actuar como Jesús, la gran mayoría piensa en sí mismos, en figurar para tener protagonismo en algo y no darle cabida al resto de las personas, así como también ese gusto por sentirse superiores y poder mandar, esa capacidad de líder mal usada, usada para su propia conveniencia y no para el bienestar de sus pares.

El Espíritu llevó a Jesús a Jerusalén, le puso sobre el pináculo del Templo y Satanás le dijo "si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra". Realmente Satanás es muy orgulloso, no le basta con tentar al Hijo de Dios sino que más encima usa su propia palabra para tentarlo, Jesús con justa razón le responde "Dicho está: no tentarás al Señor tu Dios". El orgullo es probablemente la tentación más difícil de vencer, en especial para aquellas personas exitosas, prósperas, que bien pueden pensar que no le deben nada a nadie.

El ser humano está hecho para recibir, tiene hambre de cosas materiales, de cosas espirituales, a veces tiene hambre de poder, y tiene hambre de recibir elogios, sin embargo, no tiene hambre por dar, no tiene hambre por servir a los demás, no tiene hambre por menguar para que sus pares se sientan realizados. ¿Cómo puede vencer el señor estas tentaciones si está concebido para recibir? Siendo personas humildes de corazón, porque éstos no tendrán nunca hambre de cosas materiales ni hambre de poder, tampoco sentirán orgullo ni creerán que son superiores a los demás, porque comprenden que la riqueza de la vida está en vivirla con Dios, y en amar al prójimo.

Ariel Cruz Pizarro - 30/11/2008

jueves, noviembre 27

Batalla - Testimonio

Se avecinan grandes batallas, luchas que no comprometen el cuerpo sino el espíritu, iré en busca de los perdidos, de los solitarios, y regresaré victorioso, porque no voy por mi nombre sino por el de otro mucho más poderoso. Será difícil pues para poder conseguir la victoria es necesario que haya un proceso, y este proceso debe ser realizado de forma minuciosa, pues cualquier error es difícil de enmendar.

Partiré por lo que yo llamo casa, aquellos lugares donde en el pasado planté una semilla, a esta semilla la regaré y la protegeré hasta que brote y considere que está apta para crecer por sí sola, este mismo proceso iré repitiendo con las personas que conozca y lo que partió siendo una idea localista y pequeño terminará siendo un proyecto de vida a gran escala. Iré acabando una por una todas las causas de tribulación que pudieron tener aquellas plantas, les exhortaré por medio de palabras para que admiren sus propios frutos y reconozcan en ellos las manos de un Creador.

Cuando haya terminado mi trabajo en casa, pintando fachadas y remodelando los interiores de ésta, voy a empezar a construir en calles aledañas o accesibles, iré sembrando, supervisando su crecimiento y posteriormente las dejaré volar para que le enseñen a otros lo que yo les enseñé.

¿Con qué arma los conquistaré? Con ninguna hecha por el hombre, porque yo no quiero enseñarles mis posturas de hombre; iré con las manos aparentemente vacías, pues será mi boca la que porte la espada de la verdad, será mi forma de vida lo que le demuestre a los demás cuál es la verdad. ¿Qué les diré? Lo que mi superior me diga que debo decir, a fin de cuentas soy sólo un servidor.

Tengo fe en que esta guerra será ganada por mi bando, tengo aún más fe en que todas estas semillas y todas esas casas construidas serán puestas a disposición de mi superior para que repliquen las obras. A muchos les serán veladas las palabras, pero quiero quitarles el velo y mostrarles la verdad del mundo, yo también fui un ser de este mundo, mas ya no lo soy, en este momento quiero servirle a mi superior y a aquellos que me necesiten.

Ariel Cruz - 27/11/2008

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