miércoles, marzo 10

Autoridad y Confianza - Reflexión B

Confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo, para poder hacer que terceras personas confíen en uno, uno debe tener una historia que lo respalde y con historia no me refiero a un curriculum, sino a experiencia. Las experiencias te marcan, a medida que vives cosas o situaciones vas aprendiendo lecciones de forma irremediable.

Y una autoridad, además de ser una persona de jerarquía superior, debe inspirar confianza en sus subordinados y en aquellas personas a las que afectan sus decisiones, se dice que no siempre las autoridades están a la altura de su puesto, puede ser que en un curriculum tengan todo para ser eficientes, pero puede que no tengan la experiencia o cualidades suficientes para lograr un buen desempeño.

Salmos 31: 1-7 / Declaración de Confianza
1 En ti, oh Jehová, he confiado, no sea yo confundido jamás; Líbrame en tu justicia. 2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme. 3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás. 4 Sácame de la red que han escondido para mí, pues Tú eres mi refugio. 5 En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. 6 Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado. 7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias.

Dios nos creó, por tanto, nos conoce. Tiene experiencia tratando con nosotros, lleva miles de años tratando con seres humanos, Él nos conoce en nuestro triunfo, y en nuestra derrota, en nuestras angustias. Tenemos tanto para sentirnos seguros en su mano, partiendo por esa base lógica, para luego concluir con la base espiritual, la cual nos indica que cuando uno tiene dentro de sí la presencia de Dios, todo lo demás es secundario, y al ser movidos por Dios, nos lleva por sus caminos, sacándonos de las trampas del enemigo.

Proverbios 14:26-27
26 En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos. 27 El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte.

El temor de Jehová comprende varias cosas, primeramente reconocer que existe, en segundo lugar reconocer que Él es una autoridad para nosotros, y en tercer lugar, amarlo y obedecer lo que nos plantea en la Biblia. Aquella persona que ama a Dios, y le respeta, que le toma por autoridad, solamente hará cosas buenas, pues en su conciencia tiene internalizados los mandamientos del Señor. Si uno hace caso de los mandamientos del Señor, se evita muchos problemas, anda en el camino en el que Dios nos quiere, y por lo mismo tendremos larga vida, vida en abundancia.

Confianza | Confidence
Una autoridad que no inspira confianza, no logra respeto ni obediencia







lunes, marzo 8

Camino - Reflexión

Gracias a Juan Guillermo González por inspirar esta reflexión a raíz de una de nuestras buenas conversaciones y gracias a Dios también por abrirse paso entre tantas micros de mierda.

No soy el único al que le pasa, lo sé, no soy el único al que le ha pasado algo similar, es más, creo que somos muchos y día a día luchamos contra lo mismo. Es que cada vez que se trata de un paseo, de ir a un terminal, de hacer las cosas que me gustan, de inmediato la palabra se transforma en acto, pero a la hora de preocuparme de las cosas de Dios, uno tiende a postergarlo aún sabiendo que es más importante que todo, pues "habrá tiempo después".

El otro día hablaba de que no me importaba el ayer, que me importa el hoy, pues bien, hoy es el día en que tengo que estar cerca de Dios, o encaminarme para eso. No es necesario contarles la historia personal, porque aunque no la sepan y puede ser un testimonio, todavía estoy recién empezando el camino para volver a tener esa presencia maravillosa en mi corazón, dicho de otra forma, no es el momento.

Hoy, escribir es más una forma de exaltarme a hacer las cosas, porque todas las cosas que he querido las he podido hacer, pero me queda ésta pendiente, desde el año pasado que me queda pendiente y sé que hoy es el día para Empezar de Cero, para volver a leer las Escrituras, para re-encontrarme con este Dios tan poderoso, para sentir su presencia en mi corazón y que un montón de estupideces no me quite la bendición de tenerlo de mi parte.

Una vez estuve cerca de la cima, estaba muy avanzado en el camino de la salvación y por un tropezón caí, ahora debo volver a caminar lo mismo, sin acelerarme, pero con la convicción firme de que esta vez no me caeré, es la única forma de poder soportar los dolores de la vida terrenal, la única manera de encontrar el equilibrio, y de sentirme a gusto conmigo mismo. Porque aunque no se manifieste el descontento, es porque está tapado y algo raro quiere que siga así, pero ya NO, hoy eso cambia.

Por lo mismo, me propondré con mucha responsabilidad lo siguiente, pues no tan sólo me beneficia a mí, sino que a alguien que quiera conocer más de las Escrituras, o requiera un consejo. Cada semana, al menos dos o tres veces, subiré una reflexión a partir de un pasaje de la Biblia.

Espero que les guste pues, es mi terapia para volver a caminar con Jesús :)

Ariel Cruz

Superación | Improvement
Baches en las calles, baches en la vida, hay que superarlos...

domingo, enero 24

Tres capítulos y sus conclusiones - Reflexión

El otro día que fui a Victoria (un cabezal o mini-terminal de Zona E ubicado en La Granja) recordé uno de mis mayores deseos, servir al Señor y entregarle mi voluntad a Jesús. El año pasado fue súper malo en el sentido espiritual, me alejé mucho del Señor gracias a aquellos que ni pienso nombrar, sin embargo, quiero que este año sea distinto, pero para que querer sea poder, hay que empezar por el hacer.

El jefe del patio, que también es hermano, me dio unas palabras para estudiar durante el fin de semana, así que, como buen siervo del Señor, les daré a conocer aquellos tres capítulos y se los analizaré para que los disfruten y los tomen como la promesa de Dios que son.

Salmo 32: La Dicha del Perdón
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado
2 Bienaventurado el hombre a quién Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.
3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos, en mi gemir todo el día
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano
5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.
8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.
10 Muchos dolores habrá para el ímpio; mas al que espera en Jehová le rodea la misericordia.
11 Alegraos en Jehová y gozaos justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

> Cuando uno comete un error, un error feo, de esos que nos duele porque afecta a alguien que queremos mucho, porque no va con nosotros o porque simplemente nos hace sentir culpa, y aquella persona a la que le pedimos perdón nos perdona, el corazón se libera, el mundo se ve distinto, sientes una carga menos encima. ¡Imagínate cómo se debe sentir el perdón de Dios! Él, aunque nos equivoquemos muchas veces, seguirá siendo nuestro refugio, sólo debes buscarlo.

Salmos 37: El Camino de los Malos

1 No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2 Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán.
3 Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra y te apacentarás de la verdad.
4 Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.
5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él, y Él hará.
6 Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía
.
7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
8 Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites de manera alguna a hacer lo malo.
9 Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
10 Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí.
11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.
12 Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes;
13 El Señor se reirá de él, porque ve que viene su día.
14 Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder.
15 Su espada entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.
16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores
17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el que sostiende a los justos es Jehová.
18 Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre.
19 No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados
20 Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo.
21 El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia y da.
22 Porque los benditos de él heredarán la tierra, y los malditos de él serán destruidos
23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.
24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.
25 Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su descendencia es para bendición.
27 Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre
28 Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; mas la descendencia de los impíos será destruida.
29 Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
30 La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia
31 La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán

32 Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
33 Jehová no le dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.
34 Espera en Jehová, y guarda su camino, y Él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.
35 Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como laurel verde,
36 Pero él pasó y he aquí que ya no estaba; lo busqué y no fue hallado.
37 Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz
38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos; la posteridad de los impíos será extinguida
39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, y Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
40 Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.

> Existen dos tipos de personas, los justos y los impíos. La gente justa es aquella que conoce la ley de Dios y procura cumplirla, que conoce al Señor, conoce sus preceptos y sabe ser guiado por Él. En tanto, la gente impía es la gente que todavía pertenece al mundo material, al mundo que conocemos hoy, donde están todos primero menos Dios. En la medida que tú te acerques a un mundo, te alejarás del otro porque no puedes servir a dos señores a la vez, y menos si son tan dispares.

Ahora bien, respecto a las promesas que les señala a la gente justa, destaqué con negrita las principales y más hermosas. Si uno confía en Dios, lo busca, y sigue su camino y sus mandamientos, Él te premiará condeciéndote aquello que tu corazón desea (OJO, no lo que tu mente desea), serás tomado como una persona sabia, todos te respetarán por tu condición, pues Dios también afecta la imagen que proyectas hacia los demás, haciendo que se resalten tus virtudes antes que tus defectos. Por último, si tienes algún problema de esos grandes que ni siquiera te atreves a mirar, déjaselo a Dios, para Él no hay imposibles.

Hebreos 11,1 : La fe

1 Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve

> Una palabra simple de escribir, tiene sólo dos letras. Pero que engloba lo más grande que le concierne al hombre. Porque tener fe no significa tener una religión, sino creer en algo que va más allá de la realidad tangible o material, algo que no se ve.

Cuando yo hago un compromiso con una persona -por ejemplo- de que el día de mañana le enviaré la parte del trabajo en grupo que debíamos hacer, es un acto de fe pues él no me verá hacer el trabajo pero confiará en que yo lo haré y tendrá la convicción de que, a la hora acordada, yo le enviaré mi parte.

Sin embargo, la fe en Dios es mucho más grande que un compromiso de trabajo, es creer en la grandeza del Todopoderoso, gozarse con las maravillas que nos proporciona la naturaleza, valorar cada segundo de nuestras vidas y de las personas que diariamente aportan con su granito de arena a nuestro bienestar, implica creer que Jesús es nuestro Salvador y tener conciencia de que alguien se ofreció para salvar nuestra vida, y mejor aún, saber que aunque cometamos errores y todos nos abandonen, Dios seguirá con nosotros y nos ayudará con su mano invisible.

Ariel Cruz - 24/01/2010

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