Te odio, sí, te odio,
estoy en esos días en que me dan ganas
de mandarte a la cresta, de olvidar que existes,
de borrarte de mi cabeza, ¡de mi propia vida!
Porque eres como una piedra, la cual no dice nada,
porque cuando necesito sentirme escuchado,
hablarte es como hablarle al aire,
porque tu cara, tu cara antes me daban ganas de acariciarla,
y hoy, no me dan ganas de nada... de nada.
Escribo porque sé que no lees, a fin de cuentas,
con suerte sabes que existo, supongo yo,
en vista de lo expuesto anteriormente,
pero de todas maneras, pese a todo lo dicho,
igual te quiero un poco (un poco harto), te tengo cariño,
no sé que me daría si te hago daño,
aunque sé que un infarto no.
Luchan a menudo mi orgullo y mi humildad,
mi orgullo dice que no me aportas nada,
que te mande a la mierda (o yo mismo voy para allá),
tener tu presencia lejos de mí, lejos, bien lejos,
pero con un binocular grande para saber si estás bien,
cosa de que si me necesitas, yo baje de la colina y te enderece el paso.
Es mi humildad la que me mueve a no hacer nada,
también la experiencia me sopla por el oído
que un paso en falso y sucumbe todo,
pero de todas formas, aunque me haga mil veces esta pregunta,
y sepas cómo desestabilizar mi sistema,
seguiré con la política que adopté cuando me alejé de ti,
no hacerme problemas con nadie.
¡Pucha que me cambiaste la vida mujer!
Aunque todavía no sé si para mal o para bien,
porque gracias a ti (o a lo nuestro),
gracias a ese beso bajo el árbol y el NO después de un rato,
ya no confío en la gente, ni mucho menos en las mujeres,
¡traicioneras no más, complicadas no más! (de picado),
pero ¡pucha que son necesarias!
Sin ellas, la vida no nos vale nada,
porque no hay nada como despertar
y pensar en el rostro de la amada,
no se compara el sabor de un beso,
ni mucho menos el roce de tus manos,
o de las suyas, dado que tú, estás descartada de plano.
Pero igual, de picado no más,
hasta que no llegue una mujer que haga que me haga retractar,
alguien por quien yo me saque el sombrero (me pondré uno si es necesario),
hasta que no vea alguien que pueda querer de verdad,
hasta que no vea ambigüedad en una relación,
y por mirarla se me olvide sumar,
hasta que eso no pase, diré que las mujeres
son un verdadero cacho,
aunque todos sabemos que,
la palabra no dice nada...
Ariel Cruz
Espacio multi-temático donde se abarcan problemáticas chilenas, tópicos relacionados con el transporte, comentarios personales de películas o libros, reflexiones bíblicas y escritos personales
sábado, octubre 24
lunes, octubre 19
Mi Maquinita - Pensamiento
Soñé, soñé que trazaba una línea en el horizonte, buscaba en las estrellas una orientación o destino fijo (aunque sin encontrarlo). Mi maquinita, mi preciada maquinita, como ustedes saben, o ya lo comentaba en entradas anteriores, está hecha pedazos. Le choqué los costados, un foco se me ennegreció (le entró agua y polvo), unos conchesumadres me la rayaron en una luz roja que se me hizo eterna, y ahora, y ahora, la caja de cambios (la que obviamente pasa los cambios, y también regula el pique del bus) anda fallando, ¿Por qué? La lluvia, (la caja) (parece que) es alérgica al agua.

Me siento, del verbo sentar, al lado de la puerta, dejo mi ventana abierta, cierro todas las puertas. Hay veces en que me siento como mi maquinita, porque desde hace ya tiempo que un pequeño raspón me irrita, que una bola de pensamientos inmerecedores de ser traspasados a la palabra ronda sobre mi cabeza, sin contar con que mi caja de cambios suele funcionar súper bien pese a que no la mantengo tanto, pero a veces le entra la duda, se empieza a quedar, no diré qué ocasiona la duda (sería decirles mi debilidad, nunca o jamás me permitiría gritárselo a sus caras), pero sí es molesto andar a una velocidad distinta, sin ganas de hacer nada, con ganas de arrasar con todo y gritar, y sin embargo, callarlo todo, que sean mis ojos los que tengan la tarea de delatarme (tal como los foquitos negros de mi maquinita)... como si alguien realmente supiera qué me pasa.
Me acerco a mi ventana, aprieto la apertura de las puertas, subo, giro la llave y me la llevo a taller, por ser un sueño sé cómo arreglarla (ja! en la realidad jamás en mi vida he tocado una tuerca), le cambio los foquitos, la lavo con esponjas gigantes, le limpio hasta el parabrisas (a todo esto, tengo que limpiar mis lentes). Agarro fibra de vidrio y empiezo a hacer el molde de la carrocería, adiós topones, adiós choques, adiós heridas, ¿solución parche? No, mantención integral, la lavo entera por dentro, y le empiezo a cambiar todas las piezas por repuestos nuevos.
Sí, eso quiero para mí, una mantención integral, que me renueven todas las piececitas, que mis ojos dejen de ver nublado, que mi corazón deje de sentirse turbado, que vuele, que sea libre, que se eleve, que sea fuego intenso, llama ardiente, que yo pueda sentir cómo la sangre recorre mis venas (y arterias), que mis pies no tengan dolor, que sean revitalizados, pero más importante, que mi caja de cambios pueda pasar los cambios correctos en el momento preciso, o traducido al lenguaje común, poder tomar buenas decisiones y no andar complicándome con una subida o una bajada, por algo mi cajita es manual y no automática...

Así me quedó la maquinita renovada, ahora los focos llegan hasta a relucir, y la carrocería se ve brillante, como si jamás alguien le hubiera pegado, así quiero estar yo, renovado, sentirme libre, limpio por dentro, dejar de pensar en leseras estúpidas, decirlo es fácil, pero del dicho al hecho hay un largo trecho, sin embargo, sé dónde está mi taller, sé dónde me pueden cambiar todas esas piececitas, sé dónde pueden arreglar mi caja de cambios para que deje de quedarse... ¡gracias Jesús!
Ariel Cruz

Me siento, del verbo sentar, al lado de la puerta, dejo mi ventana abierta, cierro todas las puertas. Hay veces en que me siento como mi maquinita, porque desde hace ya tiempo que un pequeño raspón me irrita, que una bola de pensamientos inmerecedores de ser traspasados a la palabra ronda sobre mi cabeza, sin contar con que mi caja de cambios suele funcionar súper bien pese a que no la mantengo tanto, pero a veces le entra la duda, se empieza a quedar, no diré qué ocasiona la duda (sería decirles mi debilidad, nunca o jamás me permitiría gritárselo a sus caras), pero sí es molesto andar a una velocidad distinta, sin ganas de hacer nada, con ganas de arrasar con todo y gritar, y sin embargo, callarlo todo, que sean mis ojos los que tengan la tarea de delatarme (tal como los foquitos negros de mi maquinita)... como si alguien realmente supiera qué me pasa.
Me acerco a mi ventana, aprieto la apertura de las puertas, subo, giro la llave y me la llevo a taller, por ser un sueño sé cómo arreglarla (ja! en la realidad jamás en mi vida he tocado una tuerca), le cambio los foquitos, la lavo con esponjas gigantes, le limpio hasta el parabrisas (a todo esto, tengo que limpiar mis lentes). Agarro fibra de vidrio y empiezo a hacer el molde de la carrocería, adiós topones, adiós choques, adiós heridas, ¿solución parche? No, mantención integral, la lavo entera por dentro, y le empiezo a cambiar todas las piezas por repuestos nuevos.
Sí, eso quiero para mí, una mantención integral, que me renueven todas las piececitas, que mis ojos dejen de ver nublado, que mi corazón deje de sentirse turbado, que vuele, que sea libre, que se eleve, que sea fuego intenso, llama ardiente, que yo pueda sentir cómo la sangre recorre mis venas (y arterias), que mis pies no tengan dolor, que sean revitalizados, pero más importante, que mi caja de cambios pueda pasar los cambios correctos en el momento preciso, o traducido al lenguaje común, poder tomar buenas decisiones y no andar complicándome con una subida o una bajada, por algo mi cajita es manual y no automática...

Así me quedó la maquinita renovada, ahora los focos llegan hasta a relucir, y la carrocería se ve brillante, como si jamás alguien le hubiera pegado, así quiero estar yo, renovado, sentirme libre, limpio por dentro, dejar de pensar en leseras estúpidas, decirlo es fácil, pero del dicho al hecho hay un largo trecho, sin embargo, sé dónde está mi taller, sé dónde me pueden cambiar todas esas piececitas, sé dónde pueden arreglar mi caja de cambios para que deje de quedarse... ¡gracias Jesús!
Ariel Cruz
domingo, octubre 18
I011 - Destrozos en los Buses
Una parte de la juventud chilena, al parecer, ha perdido su norte y se ha dedicado a despilfarrar las oportunidades que se le dan, cada día es deprimente prender la televisión y ver que niños de 13 o 14 años roban, e incluso matan a sangre fría a gente adulta. ¿A qué niveles estamos llegando? Según cifras del anuario del Ministerio Público, en el año 2008 hubo más de 70.000 menores imputados por delitos (Diario La Tercera, 9 de Febrero de 2009, Página 12), y cada día la edad se hace más temprana.
La explicación para esto se debe en familias mal constituidas, traumas psicológicos, violencia intrafamiliar, padres que constituyan un mal ejemplo para sus hijos, malos amigos o vivir en sectores poblacionales sumamente conflictivos que los lleven a adoptar conductas riesgosas como la ingesta de alcohol y drogas.
Los medios de comunicación tampoco ayudan mucho a solucionar este conflicto, pues hacen reportajes sobre estos delincuentes y terminan haciendo que ellos se sientan realizados, además que la televisión promueve, en cierta forma, la vulgaridad y la falta de cultura en la población con programas sin sentido y de contenido grosero. Los colegios tampoco tienen la responsabilidad de formar a los hijos, pues aunque son instituciones de formación integral (se supone), el rol de formador primeramente debe estar en los padres y son los padres quienes deben enseñarle a sus hijos, no los profesores.

Los adolescentes que caen en estas malas conductas tienen penas bajísimas, de hecho, al momento de estar en el tribunal los sueltan y siguen delinquiendo y horririzando a la gente honesta que solamente circula por las calles, en el peor de los casos terminan recluidos en los centros de rehabilitación del Sename (Servicio Nacional de Menores) y, como es tan poca la infraestructura y tanto el hacinamiento, terminan peor que como llegaron y aumenta el grado de agresividad de ellos. Es decir, estamos formando delincuentes más agresivos y más audaces, y dejando a la gente honesta a merced de agresiones por culpa de una mala política pública de educación, por culpa de padres ausentes o que no han logrado enseñarle a sus hijos y una justicia que no protege a la gente común, sino a los delincuentes (o al menos, esa es la sensación de la sociedad).

¿Cómo se ve reflejado esto en el Transantiago?
Lo más común es ver buses rayados, ya sea en el interior como en el exterior de los buses, con plumones, cortacartón/cuarzo/puntas (vidrios), corrector, lápiz scripto o lo que sea. Esto se repite más a menudo en las poblaciones conflictivas donde incluso se forman bandas especialistas en rayar los buses del sistema.
Les dejaré videos donde estos jóvenes ociosos y sin una buena educación ensucian nuestro sistema de transporte público, si quieren, pueden hasta denunciarlos.
Lo más apena es que esto es lo más "básico" en cuanto a agresiones por parte de jóvenes al sistema de transporte público. Son hechos repudiables los que hemos visto, y estos jóvenes perdidos se enorgullecen de sus malas acciones, ¿en qué mundo estamos viviendo?
Esto acarrea un millonario gasto para las empresas, pues deben reponer los vidrios de las máquinas (aunque Subus Chile compró acrílicos para hacer más fácil la tarea), y repintar algunas máquinas que quedan demasiado rayadas. Además, disminuye la calidad de servicio prestada por la empresa con un bus en pésimas condiciones estéticas como las mostradas en la fotografía. El noticiero 24 Horas de TVN hizo un reportaje al respecto. Les invito a verlo en Youtube (no deja insertarlo).
Los apedreos a las máquinas de Transantiago son comúnes en sectores conflictivos y en días de protesta, si ya era suficiente con los rayados y las agresiones a los conductores (más la evasión misma del pasaje), ahora hay que lidiar con personas que apredrean los buses dañando a los propios usuarios.
He aquí algunos artículos de internet de diversos medios:
· Transaraucarias y el 11 de Septiembre / Cooperativa
· Apedreo bus de servicio 206 / Teletrece
· Apedreo en primeros días de Transantiago / QuéPasa.cl
· Bomba molotov a bus de servicio 104 / TVN.cl
Es una vergüenza lo que la propia gente le hace al sistema de transporte público, en especial, la gente joven que no cuida lo poco que tiene y desperdicia las oportunidades. Pero más vergüenza es saber que los padres de estos chiquillos no hacen absolutamente nada, y que ni siquiera se preocupan de saber dónde están sus hijos. ¡Cómo serán de malos padres para permitir que sus hijos salgan a las calles a realizar este tipo de actos! Y lo peor, es que para variar, por culpa de unos pocos todos tenemos que lidiar con un transporte sucio, con trabajadores agredidos y usuarios atemorizados, no tan sólo en el bus, sino en la propia calle.
Tema aparte son los barristas de los clubes grandes (Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica), donde ofrecen vergonzosos espectáculos de cómo no se debería disfrutar el fútbol. En el video creo que se puede ver todo, los vidrios destrozados, la gente en el techo y todos, sin pagar un solo pasaje (como siempre).
Definitivamente es un espectáculo vergonzoso, ¿así quiere Chile llegar a ser un país desarrollado? ¡Cuándo será el día en que algo tan hermoso como el fútbol se disfrute como en Europa, con tranquilidad! A Chile todavía le falta mucha cultura y le quedan muchos temas por zanjar, sino esto no pasaría con la frecuencia que ocurre. Mis saludos para ustedes, espero que no hayan quedado con la cabeza caliente como yo.

· ¿Necesitas otra información?: Visita el Índice de Consulta Recorridos
· ¿Quieres algo sobre Metro de Santiago?: Revisa aquí
Ariel Cruz
La explicación para esto se debe en familias mal constituidas, traumas psicológicos, violencia intrafamiliar, padres que constituyan un mal ejemplo para sus hijos, malos amigos o vivir en sectores poblacionales sumamente conflictivos que los lleven a adoptar conductas riesgosas como la ingesta de alcohol y drogas.
Los medios de comunicación tampoco ayudan mucho a solucionar este conflicto, pues hacen reportajes sobre estos delincuentes y terminan haciendo que ellos se sientan realizados, además que la televisión promueve, en cierta forma, la vulgaridad y la falta de cultura en la población con programas sin sentido y de contenido grosero. Los colegios tampoco tienen la responsabilidad de formar a los hijos, pues aunque son instituciones de formación integral (se supone), el rol de formador primeramente debe estar en los padres y son los padres quienes deben enseñarle a sus hijos, no los profesores.

Los adolescentes que caen en estas malas conductas tienen penas bajísimas, de hecho, al momento de estar en el tribunal los sueltan y siguen delinquiendo y horririzando a la gente honesta que solamente circula por las calles, en el peor de los casos terminan recluidos en los centros de rehabilitación del Sename (Servicio Nacional de Menores) y, como es tan poca la infraestructura y tanto el hacinamiento, terminan peor que como llegaron y aumenta el grado de agresividad de ellos. Es decir, estamos formando delincuentes más agresivos y más audaces, y dejando a la gente honesta a merced de agresiones por culpa de una mala política pública de educación, por culpa de padres ausentes o que no han logrado enseñarle a sus hijos y una justicia que no protege a la gente común, sino a los delincuentes (o al menos, esa es la sensación de la sociedad).

¿Cómo se ve reflejado esto en el Transantiago?
Lo más común es ver buses rayados, ya sea en el interior como en el exterior de los buses, con plumones, cortacartón/cuarzo/puntas (vidrios), corrector, lápiz scripto o lo que sea. Esto se repite más a menudo en las poblaciones conflictivas donde incluso se forman bandas especialistas en rayar los buses del sistema.
Les dejaré videos donde estos jóvenes ociosos y sin una buena educación ensucian nuestro sistema de transporte público, si quieren, pueden hasta denunciarlos.
Lo más apena es que esto es lo más "básico" en cuanto a agresiones por parte de jóvenes al sistema de transporte público. Son hechos repudiables los que hemos visto, y estos jóvenes perdidos se enorgullecen de sus malas acciones, ¿en qué mundo estamos viviendo?
Esto acarrea un millonario gasto para las empresas, pues deben reponer los vidrios de las máquinas (aunque Subus Chile compró acrílicos para hacer más fácil la tarea), y repintar algunas máquinas que quedan demasiado rayadas. Además, disminuye la calidad de servicio prestada por la empresa con un bus en pésimas condiciones estéticas como las mostradas en la fotografía. El noticiero 24 Horas de TVN hizo un reportaje al respecto. Les invito a verlo en Youtube (no deja insertarlo).
Los apedreos a las máquinas de Transantiago son comúnes en sectores conflictivos y en días de protesta, si ya era suficiente con los rayados y las agresiones a los conductores (más la evasión misma del pasaje), ahora hay que lidiar con personas que apredrean los buses dañando a los propios usuarios.
He aquí algunos artículos de internet de diversos medios:
· Transaraucarias y el 11 de Septiembre / Cooperativa
· Apedreo bus de servicio 206 / Teletrece
· Apedreo en primeros días de Transantiago / QuéPasa.cl
· Bomba molotov a bus de servicio 104 / TVN.cl
Es una vergüenza lo que la propia gente le hace al sistema de transporte público, en especial, la gente joven que no cuida lo poco que tiene y desperdicia las oportunidades. Pero más vergüenza es saber que los padres de estos chiquillos no hacen absolutamente nada, y que ni siquiera se preocupan de saber dónde están sus hijos. ¡Cómo serán de malos padres para permitir que sus hijos salgan a las calles a realizar este tipo de actos! Y lo peor, es que para variar, por culpa de unos pocos todos tenemos que lidiar con un transporte sucio, con trabajadores agredidos y usuarios atemorizados, no tan sólo en el bus, sino en la propia calle.
Tema aparte son los barristas de los clubes grandes (Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica), donde ofrecen vergonzosos espectáculos de cómo no se debería disfrutar el fútbol. En el video creo que se puede ver todo, los vidrios destrozados, la gente en el techo y todos, sin pagar un solo pasaje (como siempre).
Definitivamente es un espectáculo vergonzoso, ¿así quiere Chile llegar a ser un país desarrollado? ¡Cuándo será el día en que algo tan hermoso como el fútbol se disfrute como en Europa, con tranquilidad! A Chile todavía le falta mucha cultura y le quedan muchos temas por zanjar, sino esto no pasaría con la frecuencia que ocurre. Mis saludos para ustedes, espero que no hayan quedado con la cabeza caliente como yo.

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