domingo, enero 24

Tres capítulos y sus conclusiones - Reflexión

El otro día que fui a Victoria (un cabezal o mini-terminal de Zona E ubicado en La Granja) recordé uno de mis mayores deseos, servir al Señor y entregarle mi voluntad a Jesús. El año pasado fue súper malo en el sentido espiritual, me alejé mucho del Señor gracias a aquellos que ni pienso nombrar, sin embargo, quiero que este año sea distinto, pero para que querer sea poder, hay que empezar por el hacer.

El jefe del patio, que también es hermano, me dio unas palabras para estudiar durante el fin de semana, así que, como buen siervo del Señor, les daré a conocer aquellos tres capítulos y se los analizaré para que los disfruten y los tomen como la promesa de Dios que son.

Salmo 32: La Dicha del Perdón
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado
2 Bienaventurado el hombre a quién Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.
3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos, en mi gemir todo el día
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano
5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.
8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.
10 Muchos dolores habrá para el ímpio; mas al que espera en Jehová le rodea la misericordia.
11 Alegraos en Jehová y gozaos justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

> Cuando uno comete un error, un error feo, de esos que nos duele porque afecta a alguien que queremos mucho, porque no va con nosotros o porque simplemente nos hace sentir culpa, y aquella persona a la que le pedimos perdón nos perdona, el corazón se libera, el mundo se ve distinto, sientes una carga menos encima. ¡Imagínate cómo se debe sentir el perdón de Dios! Él, aunque nos equivoquemos muchas veces, seguirá siendo nuestro refugio, sólo debes buscarlo.

Salmos 37: El Camino de los Malos

1 No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2 Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán.
3 Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra y te apacentarás de la verdad.
4 Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.
5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él, y Él hará.
6 Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía
.
7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
8 Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites de manera alguna a hacer lo malo.
9 Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
10 Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí.
11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.
12 Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes;
13 El Señor se reirá de él, porque ve que viene su día.
14 Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder.
15 Su espada entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.
16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores
17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el que sostiende a los justos es Jehová.
18 Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre.
19 No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados
20 Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo.
21 El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia y da.
22 Porque los benditos de él heredarán la tierra, y los malditos de él serán destruidos
23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.
24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.
25 Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su descendencia es para bendición.
27 Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre
28 Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; mas la descendencia de los impíos será destruida.
29 Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
30 La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia
31 La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán

32 Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
33 Jehová no le dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.
34 Espera en Jehová, y guarda su camino, y Él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.
35 Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como laurel verde,
36 Pero él pasó y he aquí que ya no estaba; lo busqué y no fue hallado.
37 Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz
38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos; la posteridad de los impíos será extinguida
39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, y Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
40 Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.

> Existen dos tipos de personas, los justos y los impíos. La gente justa es aquella que conoce la ley de Dios y procura cumplirla, que conoce al Señor, conoce sus preceptos y sabe ser guiado por Él. En tanto, la gente impía es la gente que todavía pertenece al mundo material, al mundo que conocemos hoy, donde están todos primero menos Dios. En la medida que tú te acerques a un mundo, te alejarás del otro porque no puedes servir a dos señores a la vez, y menos si son tan dispares.

Ahora bien, respecto a las promesas que les señala a la gente justa, destaqué con negrita las principales y más hermosas. Si uno confía en Dios, lo busca, y sigue su camino y sus mandamientos, Él te premiará condeciéndote aquello que tu corazón desea (OJO, no lo que tu mente desea), serás tomado como una persona sabia, todos te respetarán por tu condición, pues Dios también afecta la imagen que proyectas hacia los demás, haciendo que se resalten tus virtudes antes que tus defectos. Por último, si tienes algún problema de esos grandes que ni siquiera te atreves a mirar, déjaselo a Dios, para Él no hay imposibles.

Hebreos 11,1 : La fe

1 Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve

> Una palabra simple de escribir, tiene sólo dos letras. Pero que engloba lo más grande que le concierne al hombre. Porque tener fe no significa tener una religión, sino creer en algo que va más allá de la realidad tangible o material, algo que no se ve.

Cuando yo hago un compromiso con una persona -por ejemplo- de que el día de mañana le enviaré la parte del trabajo en grupo que debíamos hacer, es un acto de fe pues él no me verá hacer el trabajo pero confiará en que yo lo haré y tendrá la convicción de que, a la hora acordada, yo le enviaré mi parte.

Sin embargo, la fe en Dios es mucho más grande que un compromiso de trabajo, es creer en la grandeza del Todopoderoso, gozarse con las maravillas que nos proporciona la naturaleza, valorar cada segundo de nuestras vidas y de las personas que diariamente aportan con su granito de arena a nuestro bienestar, implica creer que Jesús es nuestro Salvador y tener conciencia de que alguien se ofreció para salvar nuestra vida, y mejor aún, saber que aunque cometamos errores y todos nos abandonen, Dios seguirá con nosotros y nos ayudará con su mano invisible.

Ariel Cruz - 24/01/2010

lunes, diciembre 28

New Deal - Pensamiento

Iba a escribir de la incompetencia, la burocracia, la política, una hiper-crítica que tengo para mi querida idiosincracia chilensis y la sociedad en la cual vivo, pero preferí obviar por un momento mis ácidas críticas que sé que no serán escuchadas, para hablar de lo opuesto, lo bueno del mundo.

Siempre le reclamé a las personas que escribían, que escribían puras leseras deprimentes, que son tristes, que nunca resaltan la felicidad, y bueno, de alguna forma me convertí en un escritor más, en un pesimista más, en eso que llaman artista (puaj). Pero ya no, ya no, porque hoy hay un canto distinto en mi mente, porque en el único audífono de mi mp3 que suena hay una nueva tonada, suenan tambores, percusión y mi cabeza gira, gira, tal como en un sueño miro un eje de la Tierra y me mareo, me mareo.

¿Por qué el hombre se tiene que fijar siempre en las cosas malas? ¿Por qué siempre tengo que andar hablando de cosas pasadas? ¿Por qué la gente se deprime por sus problemas si, al final, siguen vivos y todavía quedan soluciones? ¿Por qué se atacan tanto las creencias del otro si al final nadie tiene la razón? ¿Por qué se critica tanto esta sociedad y no se hace nada por cambiarla? ¿Por qué siempre los jefes son unos incompetentes, y sino, los trabajadores son inoperantes? Pero blah, qué estoy diciendo, ¿Por qué el mundo no se detiene un rato y se da cuenta que tiene todo para ser feliz?

Ayer ya la embarraste, ayer ya perdiste a esa persona, ayer ya cambiaste el dinero por ese objeto defectuoso, ayer descubriste que tenías algo que no necesitabas, ayer tuviste la ocurrente idea de cambiarlo todo y no lo hiciste porque pensaste que era imposible, ayer te diste por vencido, ayer ganaste una batalla, ayer destruiste a tu enemigo, ayer le perdonaste la vida, ayer hiciste todo y a la vez no hiciste nada, porque de eso crees que se trata la vida; ayer tomaste un jugo y hablaste con la señora del kiosko, ayer pisaste la línea de la vereda y se te cayó una rama del árbol, ayer, ayer, ayer, ayer... no me importa tu ayer!

Me importa tu hoy, me importa el momento de ahora, hoy puedes tomar la iniciativa, hoy puedes besarla, hoy puedes abrazarla, hoy puedes decirle cuánto la quieres, hoy puedes cantarle mil maravillas, hoy puedes regalarle una rosa perfumada, hoy puedes lustrar tus zapatos, hoy puedes mirar al cielo y encandilarte con la luz del sol, hoy puedes ver cómo crece el pasto y la vida de hormigas y chinitas allá abajo, hoy puedes contar las piedras del pavimento, hoy puedes tomar una decisión importante, hoy puedes hablar, hoy puedes reír, hoy puedes llorar, hoy puedes actuar, hoy puedes hacerlo todo, hoy me importa el camino que vayas a tomar, me importa que hagas lo correcto, me importa que sigas tu corazón, me importa que estés bien, me importa que llegues bien a casa, me importas tú ahora y me importa este momento.

¿Por qué no hacemos un nuevo trato? ¿Un New Deal humano? Donde en vez de ver cómo mejoramos la economía y dejamos los bolsillos contentos, quedemos los seres humanos con mejor calidad de una vida y una sonrisa, donde en vez de ver cómo respaldamos las monedas, veamos cómo apoyamos espiritualmente a los demás. ¿Por qué no le dices a tu compañero del lado que tiene todo para ser feliz? ¿Tienes miedo acaso de decírselo? ¡Anda díselo! Mañana no tienes idea de qué te vaya a pasar.... ¡díselo! Anda, hazlo, hazlo, hazlo, que hoy es el día.

Hoy es el día para ser feliz, hoy es el día para mandar a la punta del cerro todas las cargas negativas, hoy es el día de romper con la mochila y tirarla por el barranco olvidándose de todo, hoy es el día de confiar en la ayuda divina, hoy es el día de pensar que todo puede ser mejor, hoy es el día para darte cuenta que tienes familia, que tienes salud, que tienes educación y que aunque falte la plata están las cosas más importantes y puedes ser feliz con eso, hoy es el día de abrir los ojos y disfrutar de cada segundo de tus sentidos, de lo que puedes oír, de lo que puedes saborear, hoy es el día de aplicar ese Carpe Diem renacentista, hoy es el día de disfrutar... hoy es el día de reconciliarte con tu hermano, hoy es el día de reconciliarte contigo mismo, de decirte tú mismo todas las mentiras que haz vivido y comenzar a vivir a partir de lo verdadero, hoy es el día en que puedes cambiar tu vida. ¿Lo harás? ¿Harás este nuevo trato?

sábado, diciembre 12

La vida - Desahogo

Antes, pedía porque llegaran dificultades a mi vida, para probarme a mí mismo, probar mi fe, probar mi esperanza, ver qué tanto lograba aguantar, si aquel muchacho bondadoso lo iba a ser aún en la adversidad. Y hoy, no sé si he aprobado el examen.

La vida no te da las cosas que quieres a menudo, pero no porque quiera negártelas, sino porque aún no se está preparado para recibirlas. La vida nos da lo que necesitamos, ya sea para nuestro proceso de formación, como para sentirnos mejor.

Si el año pasado, mi búsqueda era encontrar personas con las cuales compartir, con mis gustos, alguien con quien socializar, la pertenencia a un grupo, sentirme parte de algo, hoy es buscarme a mí mismo, y tener paz. El resto, son excusas, son lujos, son cosas que aún no requiero.

Todo partió desde mi gira de estudios, hasta antes de subirme a ese hermoso Busscar, me estaba consagrando para Dios, venía recientemente bautizado, leía todos los días la Biblia, anotaba los pasajes que más me llegaban, los estudiaba, pero no por rigor, sino por gusto. Tenía, en aquel entonces, una paz enorme, sentía que estaba en el camino correcto, en el momento preciso. Jamás creo yo, ni siquiera en mi primer beso, me había sentido tan... realizado, tan completo. Pero en la gira, aunque no hice nada malo, sí no logré mantener esa rutina de leer la Biblia todas las noches, tampoco de estudiarla -y me inventaba excusas, pero todos sabemos que las excusas sólo son falta de voluntad. Mi verano fue una caída lenta, sabía que me estaba cayendo al precipio. Suponía, en ese entonces, que mi curso podría ayudarme, que iban a ser personas amables, con las cuales podía compartir mi visión de las cosas, y también que podían ayudarme a levantar ese proceso, a darme ánimos. Pero eso no fue así.

Llegué el primer día sin mayores expectativas, nunca me las hago. Y en vez de encontrarme con un curso parecido al mío, me encuentro personas con posturas políticas hiper definidas, casi como encasillados. Ateos varios -no es defecto serlo, algunos que descalificaban la religión siendo que ni siquiera conocen cómo funcionan las religiones por dentro, un directo choque contra lo que necesitaba. Mi sonrisa se fue apagando con el tiempo. Tal como describí con la metáfora de la maquinita, me sentía lleno de choques, súper triste. Me daban pena mis compañeros, porque se burlaban de Dios siendo que ni siquiera lo habían conocido o intentado conocer más a fondo, porque Dios no es una iglesia, no es un edificio, no es sólo una palabra. Y me daban más pena porque tenían tantos problemas, ni siquiera me fijaba tanto en los defectos -aunque sí los hice notar acá, y no podía ayudarlos en nada, sentía que no era (y es) mi mundo, que no les podía contar que Dios sí tenía la llave para solucionar sus problemas, que la palabra de Dios sí dice cosas verdaderas, me tratarían como un loco, en el fondo, sería lo que es un profeta, alguien odiado por la sociedad. Pero más que tener miedo a que la sociedad me odiara (de hecho, nunca me ha importado que me odien), sabía que si lo hacía de esa manera al final ellos jamás se acercarían a Dios y terminarían alejándose al ser yo de una posición tan crítica y tan definida.

Sentí rabia con ellos, no por su posición, toda posición es válida. Sentí rabia, pues no conozco tanto la pena, automáticamente mi alma procesa el sentimiento de pena y lo transforma en ira. Ira que reprimo, ira que no sale a la luz, ira que me trago como un niño traga una mentita. Tuve la grandiosa idea de cambiarme de curso, quería irme de ese antro de la perdición, pues académicamente mi curso vale hongo. Los compañeros que tengo -que le llegue el palo al que le llegue- no se preocupan por nada serio, sólo piensan en huevear y si tienen problemas ni siquiera se plantean superarlos. ¡Adónde cresta van a llegar así! Pero prosigo, no quiero desviarme de tema.

Hasta mediados de año tenía un equilibrio, pues no estaba tan rayado con los medios de transporte (que son la solución parche, el escape ante tanta mierda que escucho todos los días en mi adorado curso). Me declaré un anti-humanista, no porque quiera eliminarlos, sino porque si el humanismo significa andar siempre viendo el vaso medio vacío, provocar angustia-tristeza-dolor-rabia-impotencia en las personas que me rodean, ser alérgico a las matemáticas y no tener ganas de superación, ser un inútil, que pasa leyendo adorando a los escritores cuando son simples seres humanos y ser un ateo que no cree en nada... entonces yo prefiero ser un indeciso, alguien sin patria, sin pertenencia a nada, que sólo cree en sí mismo, en Dios y en las personas que cree valen la pena. Porque pucha que es esperanzador llegar un lunes en la mañana y ver cómo matan animales, cómo matan bebés en gestación (y dicen que debe ser legal, puaj) y que el ser humano tiene la "libertad de decidir"... cuando con suerte decide cuándo ir al baño.

Mi homeostasis se rompió, me afané con los medios de transporte porque nadie se interesaba en mí. Miento, si hay personas que se interesaban, pero no supieron leerme los ojos. Cuando necesité de un amigo, busqué a aquellas personas que hace un par de años no más se decían mis mejores amigos, personas con las que tenía muchísima confianza, pero ya no era lo mismo. Toqué sus puertas y nadie me abrió.

Ningún hueón me abrió la puerta cuando más los necesitaba. Cuando necesitaba que me dijeran "estoy contigo", me dejaron solo. Y ahí me quedé, el de abajo me andaba leseando que la humanidad valía callampa, que la vida no tenía sentido si nadie podía acompañarme en las derrotas, si nadie era capaz de darse cuenta de lo mal que estaba (aunque la profe Paulina sí percibió algo). Pero hallé una salida, gracias a mi amigo conductor (don Cristián) logré sostenerme durante meses, porque -aunque él quizás no tenga idea- conversar con él de la vida, de Dios y de las cosas cotidianas me hacía sentir mejor, ni siquiera me sentía escuchado porque no hablaba de mis problemas, pero me hacía sentir acompañado, alegre. Igual después terminé cayendo igual, pero apaciguó harto la caída, y para cuando me encontraba en el piso, con los ojos rojos de pura sangre y rabia, gracias a una de sus frases logré salir.

Todos esos amigos de antes, ¡paf! Váyanse a la chucha, ya no cuento más con personas para esas situaciones. De ahora en adelante, puro Jesús, porque Él nunca abandona a los demás, los seres humanos sí. (Eso mantengo hasta ahora, con algunas excepciones de nuevas amistades) Logré socializar, más adelante, con varias personas de transportes, algunos compañeros de curso, por lo que empecé a sentir cierta estabilidad. Pero todo, acompañado de esa sensación horripilante de tener una carga en la mochila, en la mochila de la vida. De sentir mi alma presa a este mundo, a las tristezas-rabias-oscuridades que me ofrece esta esfera polvorienta. Soñé con liberarme, con sentir alas como un ángel y volar hacia Dios, alejarme de todo, porque una vez que me dejaron solo me dí cuenta que no los necesitaba.

Quisiera poder hacerme transparente, tomar mi alma y curarla, sea cual sea el tiempo que requiera, tomar esas piedras que tanta carga me hacen y sacarlas una a una, liberarme de todas esas presiones, de todas esas amenazas a mi fe. Y ahora, ahora voy a dar la gran batalla. Porque me tuviste en el suelo, pudiste haberme hecho llorar hasta lo más profundo, a fin de cuentas descubriste muchas de mis debilidades, pero no lograste vencerme, una mano te detuvo cuando ibas a dar la gran estocada, y ahora, esa misma mano es la que me levanta, mano que no es humana, mano invisible, mano maravillosa.

Oh cúbreme de tu luz, sácame de la tiniebla, manda un águila para que me saque del valle de las lágrimas, y si es que todavía me queda tiempo acá, bríndame una cantimplora para tener agua, deja una espada en el camino para tomarla y luchar, luchar hasta el final. Porque no me rendiré, y menos sabiendo que esta vez voy hacia lo correcto. Olvidaré la brújula, la dejaré al lado de mi memoria, porque de ahora en adelante, muevo mi corazón para que tú lo guíes, restáurame, quiero volver a ser el mismo de antes.

Ariel Cruz - 12/12/2009

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